Una propuesta de reajuste salarial de entre 8% y 10% definirá hoy la mesa conformada por los 14 gremios del sector público, los que deberán aunar criterios. Posteriormente, la instancia, coordinada por el líder de la CUT, Arturo Martínez, se reunirá entre esta y la próxima semana con el gobierno para iniciar la negociación del guarismo, que entra en vigencia el 1 de diciembre. Pese a que aún se desconoce la oferta que hará el Ejecutivo, expertos consideran que el reajuste de las remuneraciones del sector público tendría que andar más bien cercano al 5%. "La cifra no debería ser muy distinta al reajuste de 5,8% del salario mínimo, que ya estuvo por arriba de lo prudente. Un reajuste de entre 8% y 10% es muy superior a un reajuste por inflación y por aumento de productividad", explica Cecilia Cifuentes, del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD). La investigadora recalca que tampoco se debe dejar fuera de la discusión la situación externa, que podría tener un impacto en el gasto público. Frente a eso, manifiesta que un reajuste mayor podría traducirse en desempleo. Para el economista de la Universidad de Chile Joseph Ramos, el reajuste debería "cuadrarse" con el aumento de 5% real propuesto por el gobierno para el Presupuesto 2012 del sector público: "Un aumento del 5% real sería el tope para el sector público; cualquier aumento por encima de eso sería a expensas de la inversión pública". El economista agrega que también se debe mantener una paridad entre la evolución de los salarios del sector público y la trayectoria que han tenido las remuneraciones en el ámbito privado, "que según el INE ha tenido un aumento de salarios en torno a 2,7% real". Por eso, Ramos considera que no se justifica un incremento mayor, salvo que se negociara sector por sector. Puntualiza que en áreas como la educación sí sería razonable elevar los sueldos en torno a 10%. *El fantasma de 2010* El año pasado, tras una infructífera negociación, el Ejecutivo envió su propuesta de reajuste al Congreso sin el respaldo de los trabajadores, el 30 de noviembre, a un día de que entrara en vigencia. Para no repetir la escena, Martínez asegura que esta vez propiciarán un ánimo diferente. La postura de Martínez es no pedir 10%, "porque cuando uno va con una cifra muy alta es difícil encontrar un punto medio. Queremos mostrarle al gobierno disposición a negociar", afirma el líder de la multisindical. Y dice tener claro que más vale agotar todos los esfuerzos con el Ejecutivo: "El Congreso es el último recurso, porque no es mucho lo que se saca ahí". En 2010, la mesa del sector público inició la negociación pidiendo un alza de los salarios equivalente a 8% y el gobierno propuso 3,7%. Finalmente, y con 16 días de retraso, el Congreso aprobó un 4,2%. Carolina Espinoza, presidenta de la Confusam, apela a esa experiencia: "Esperamos que esa situación, tan traumática para ambas partes, haya servido".