Al mediodía de ayer, el Presidente Piñera llamaba a los estudiantes a deponer las movilizaciones que, desde hace más de un mes, realizan en demanda por mejoras en la educación. "Estoy convencido de que llegó el momento de terminar con la violencia, las tomas y los paros, que tanta destrucción y daño han alcanzado", dijo el Mandatario. Antes de las 12.30, la escena era la misma con la que han terminado otras manifestaciones: en la Alameda con Amunátegui, el carro lanzagua y los gases lacrimógenos dispersaban a quienes habían iniciado desmanes. Era el comienzo de la jornada más violenta de las marchas, situación que se repetía en regiones. Los enfrentamientos, aunque involucraron a pocos manifestantes, dejaron a carabineros heridos en la capital y 133 detenidos en Santiago, Valparaíso y Concepción. También, vehículos quemados, mobiliario público destruido y uso excesivo de gases lacrimógenos a quienes no participaban en los desmanes. Era una marcha pacífica, la cuarta masiva por la Alameda. La convocatoria comenzó, paralelamente, en el frontis de la Usach y en Plaza Italia, pese a que sólo estaba autorizada desde el primer punto. Batucadas, cánticos, lienzos con leyendas en contra del ministro Joaquín Lavín y del Presidente. La mayoría eran estudiantes secundarios y universitarios, aunque también los acompañaban padres y apoderados. Decenas estaban disfrazados. Pero la convocatoria fue una menos masiva de lo acostumbrado: según la Intendencia Metropolitana, llegaron 30 mil personas, a diferencia de las más de 80 mil de las últimas marchas. De hecho, antes del inicio, el presidente de la Feusach, Camilo Ballesteros, afirmó a radio Agricultura que "existe un desgaste, y cuando no están todas las garantías para generar una manifestación pacífica, hay estudiantes que prefieren no asistir a la marcha y quedarse en sus casas". Los incidentes A las 11.45, ambas columnas se encontraron frente a La Moneda, donde la seguridad estaba a cargo de efectivos montados y de Fuerzas Especiales. Había unos 400 carabineros repartidos en toda la Alameda. Cuando se desarrollaba el acto oficial en Plaza Los Héroes, un grupo de encapuchados comenzó a lanzar piedras, palos y señaléticas contra Carabineros, que a su vez utilizó lanzaguas, granadas lacrimógenas y el carro lanzagases. Otro grupo encendió barricadas en la intersección de Alameda con Nataniel Cox. Los efectivos dispersaron a la masa hacia las calles aledañas. Algunos no se quedaron y movían con fuerza una bandera chilena, de 15 por 20 metros, con consignas educacionales, frente a La Moneda. Tres cuadras al poniente, un encapuchado arrojó una molotov a la embajada de Brasil, provocando quemaduras en piernas y dorso al sargento Gastón Pastén Ponce. El efectivo presentó complicaciones en las vías respiratorias y fue internado en el Hospital de Carabineros. Junto a él estaba el carabinero Miguel Fernández Calzada, quien también resultó con quemaduras. El agresor, Francisco Moreno Orellana (20), sería un joven vinculado al mundo anarquista, según informó la intendencia. Se evalúa una querella en su contra por homicidio frustrado. Por su parte, en la esquina de Aldunate con Santa Isabel, desconocidos volcaron e incendiaron un vehículo que estaba abandonado. Además, al menos cinco automóviles en el lugar quedaron con abolladuras y vidrios rotos. Al cierre de esta edición, Carabineros cifraba en 70 los detenidos por desórdenes. Según el reporte policial, en la Región Metropolitana hubo 44 efectivos lesionados, cuatro de ellos con quemaduras, una treintena por piedrazos e, incluso, uno por arma blanca. El intendente metropolitano, Fernando Echeverría, dijo que "Carabineros fue agredido alevosamente". Por su parte, el presidente de la Feuc, Giorgio Jackson, lamentó los incidentes finales y denunció que Carabineros fue "más duro que en otras ocasiones". En Valparaíso, 20 mil personas marcharon desde Plaza Sotomayor a Plaza O'Higgins. Una vez concluida la manifestación, hubo enfrentamientos y en menos de 30 minutos el grupo fue dispersado por la policía: 1.500 personas tomaron dirección a las avenidas Brasil y Errázuriz, interrumpiendo el tránsito. Hubo 16 detenidos y a una mujer le incendiaron su auto. En Concepción, cuatro mil personas marcharon. Hubo incidentes en el acceso del puente Llacolén, donde desconocidos cortaron el tránsito. Hubo 47 aprehendidos. La vocera de Gobierno, Ena von Baer, señaló que "los intransigentes han sido los dirigentes que han llamado a esta marcha y los que tienen que hacerse responsables respecto de la violencia que hemos visto nuevamente en nuestras calles son aquellos que llamaron a esta marcha". La ministra agregó que "si es que no son capaces de que las marchas no terminen en violencia, entonces para qué seguir marchando. Por qué no ponerse a trabajar en torno a la propuesta que ha hecho el Presidente Piñera". Discrepancias La jornada también vivió una fuerte controversia entre autoridades oficialistas. Ello, pues el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, criticó la decisión de dejar pasar la marcha a la Alameda, desde Plaza Italia. "Me siento dolido (...). Esto se tendría que haber manejado antes, me gustaría que me hubiesen llamado". El intendente Echeverría dijo que Carabineros "tiene que aplicar criterio y ellos toman la decisión de si disuaden la manifestación o no".