A primera hora de ayer, el ministro Rodrigo Hinzpeter concedió una entrevista televisiva para abordar la situación de los 33 mineros atrapados en la mina San José. Pero de improviso, el animador del matinal de TVN, Felipe Camiroaga, lo sorprendió al pedirle que intercediera ante Sebastián Piñera para que éste revierta la aprobación que dio la Corema de Coquimbo a la construcción de una central termoeléctrica en la caleta de Chungungo, comuna de La Higuera. "Sé que es un tema muy sensible y vamos a conversarlo con el Presidente de la República", contestó el ministro del Interior, al referirse a la iniciativa, que fue respaldada por 15 de los 19 miembros de la Corema. "Hemos escuchado a los ciudadanos. Créame que es una decisión compleja. Cuando uno está en el gobierno a veces toma decisiones duras pensando en bienes que no siempre se comprenden", añadió luego, haciéndose cargo del impacto provocado por las protestas de la víspera en Santiago y regiones. Los dichos del jefe de gabinete reflejaban la inquietud que se había instalado en el gobierno en torno a la situación del proyecto de la multinacional franco-belga Suez Energy, ubicado a 21 kilómetros de la bahía de Punta de Choros y de la reserva nacional de pingüinos de Humboldt. No sólo por el flanco político que se abrió luego que parlamentarios oficialistas y de la Concertación recordaran que Piñera se manifestó contrario a este tipo de centrales durante la campaña. También, por la dificultad que representa defender una iniciativa que cuenta con la oposición de varias figuras mediáticas. El martes, tras la aprobación de la Corema de Coquimbo a la iniciativa, el gobierno subrayó el mensaje de que el compromiso del Presidente era que él se opondría a toda termoeléctrica que atentara contra el medioambiente y que este proyecto no lo hacía. Ayer, en tanto, en el Ejecutivo subrayaron que aún faltan pasos para que la iniciativa sea definitivamente aprobada, como la revisión que la Conama y el consejo de ministros podrían hacer a la casi segura impugnación que realizarán organizaciones ambientalistas. En La Moneda están atentos a la eventual presentación de un recurso de protección en los tribunales, que podría dilatar la puesta en marcha del proyecto hasta 2012. "Este es un proceso que está en vías de desarrollarse, vamos a esperar a que termine... Vamos a tener un cumplimiento sagrado del compromiso del Presidente con que ningún proyecto y ninguna termoeléctrica ponga en peligro el medioambiente", dijo ayer Ena von Baer. Fuentes de gobierno señalan que Piñera ha dado señales a favor de la instalación de la central. Una postura que coincide con el análisis de expertos del Ejecutivo, que advierten que la energía termoeléctrica es una de las soluciones para aumentar la generación de energía. Sin embargo, en Palacio saben que el Presidente tiene conciencia de que se trata de un tema complejo y que no se pronunciará en el corto plazo. Ayer, parlamentarios oficialistas que asistieron a la conmemoración del Acuerdo Nacional en La Moneda pidieron a Piñera revisar la aprobación del proyecto. "Tengo mucha esperanza de que el Presidente tome una decisión correcta, y que sea coincidente con lo que él expresó en el pasado respecto de esta situación", señaló la senadora RN Lily Pérez. "Ese es un tema que en un momento tendrá que resolver el gobierno, mirando si afecta el medioambiente, si pasa eso, no tengo duda de que no debería hacerse", apuntó, en tanto, su par Alberto Espina. Sectores de la Concertación, en tanto, apuntan a perseguir responsabilidades políticas tras la aprobación del proyecto. Los diputados DC Gabriel Silber y Pablo Lorenzini anunciaron que interpelarán a la ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez. Y no descartaron una acusación constitucional contra el intendente de Coquimbo, Sergio Gahona, uno de los 15 funcionarios de confianza de Piñera que respaldaron el proyecto.