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Negocios / Pág. 4

Zona franca de Aysén tendrá características similares a las de Iquique y Punta Arenas

Gobierno ya decidió que será una sola área delimitada, que se ubicará en Puerto Aysén o Puerto Chacabuco, donde no pagarán IVA los bienes importados, incluidos combustibles a nivel minorista. Su plazo de concreción: de uno a dos años.

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Pamela Zúñiga / Julio Nahuelhual
Zona franca de Aysén tendrá características similares a las de Iquique y Punta Arenas

Aceleradamente trabaja el gobierno en la redacción del pliego de reformas legales que busca beneficiar a los cerca de 100 mil habitantes de la Región de Aysén y una de cuyas peticiones más sentidas fue la instalación de una zona franca. El compromiso logrado con los 14 dirigentes sociales ayseninos el viernes de la semana pasada puso fin a un conflicto que se extendió por casi 40 días en la zona.


Si bien la mayoría de las medidas aún se están afinando en sus detalles, para lo cual una delegación de la autoridad estuvo toda la semana en la región, existen lineamientos matrices ya definidos.


Según fuentes de La Moneda, en el caso de la zona franca, la noción es que sea muy similar a las existentes en Iquique y Punta Arenas, y, por lo tanto, no “un traje a la medida” para Aysén, aunque eventualmente podría considerar alguna particularidad.


Para su creación se modificará la actual Ley de Zonas Francas -el resto de los compromisos se plasmarán en indicaciones al proyecto de Ley de Zonas Extremas-, estipulando la condición de “zona franca por aislamiento”. Esto resulta esencial para el gobierno, de modo de no alentar una demanda parecida en otras regiones.


“Se enviará una reforma a la Ley de Zonas Francas, incorporando la categoría de zona franca de región aislada, definida como aquella región que no tiene conectividad terrestre con el resto del territorio, la cual incluye toda clase de productos importados, como combustibles y alimentos, entre otros”, detalla el protocolo de acuerdo que firmó el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, junto a los dirigentes encabezados por Iván Fuentes.


El poseer las mismas características que Iquique y Punta Arenas significa que la zona franca de Aysén la constituirá una sola área delimitada, pese a que las expectativas de los dirigentes apuntan a que sea más de un recinto dentro de la región. “Eso es imposible, porque se trata de lugares que requieren fiscalización y control”, aclaran en el gobierno. Precisan que la ley estipula claramente que una zona franca debe ubicarse cerca de un puerto o aeropuerto, y tratarse de un área “amurallada”. Por el momento, el Ejecutivo no ha terminado de decidir su ubicación y se señala que podría estar en Puerto Aysén o Puerto Chacabuco.


Para el dirigente de la región Misael Ruiz, lo óptimo sería instalar la zona franca en Puerto Aysén, dada su cercanía con Coyhaique (65 kilómetros). ” Puede ser Puerto Aysén, Puerto Chacabuco… La decisión de dónde instalar el recinto no es fácil, hay un tema de conectividad, de seguridad, de urbanismo, etc.”, reconocen en La Moneda. Coyhaique es la capital regional y tiene una población de 59 mil habitantes, mientras que Aysén tiene 28 mil.


En el gobierno puntualizan que el encargado de este proyecto es el Ministerio de Hacienda, con un equipo liderado por Ramón Delpiano, jefe de gabinete de Felipe Larraín.


Las dudas del combustible


Al tener los mismos beneficios que en Iquique o Punta Arenas, dentro de esta zona franca se podrán comercializar, entre otros, automóviles, electrodomésticos, vestuario y alimentos importados, que se venderán en el lugar sin IVA. “La gente tendrá acceso a productos importados que se pueden comercializar directo al consumidor final y exentos de IVA. Alimentos como, por ejemplo, harina, azúcar, arroz, aceite, conservas, carnes, pollo, cerdo; o bien, materiales de construcción, como cemento, fierro, planchas, tableros…”, afirma Eugenio Prieto, gerente general de la concesionaria de la Zona Franca de Punta Arenas, Rentas Inmobiliarias.


Lo que podría ser una novedad es la comercialización de combustibles al por menor en esta zona franca. Si bien la ley permite que en este tipo de recintos se vendan combustibles importados, en la práctica ni en Iquique ni en Magallanes aquello sucede, debido a dificultades técnicas y logísticas. “Se necesita de un amplio espacio para atender la avalancha de autos que habría, y para las distribuidoras de combustibles resulta complejo y poco atractivo”, sostiene un ejecutivo que conoce el negocio.


Pero en el gobierno creen que no habrá problema a la hora de poner en marcha este sistema de distribución de combustible importado para minoristas.


En Iquique sólo es posible comercializar combustibles “nacionalizados” -los que refina Enap- a nivel industrial, ya que existe un piso mínimo de compra (95 UTM, unos $ 3,7 millones) que impide a un usuario común adquirilo, explican en la Zofri. “En ninguna parte del mundo existen dos zonas francas iguales, todas tienen énfasis y focos distintos”, afirma Luis Alberto Simián, presidente del directorio de Zofri.


El alto precio de los combustibles fue una de las principales banderas de lucha del movimiento. Es por ello que el gobierno también complementará esta medida con un subsidio al transporte de combustibles. El Ejecutivo comprometió un subsidio de 50% al transporte interregional entre Puerto Montt y Puerto Chacabuco, lo que se reflejará en un descenso de $ 8 por litro, calcula Patricio Segura, presidente de la Corporación para el Desarrollo de Aysén. A eso se suma un subsidio de 70% al transporte intrarregional, para evitar que existan diferencias de hasta $ 400 el litro de bencina en las diferentes localidades de la región. Segura afirma que en Chacabuco el litro de combustible promedia $ 850, mientras que en Villa O’Higgins vale $ 1.450.


Con la rebaja al transporte en la región, el dirigente Ruiz calcula que en algunas zonas se verán descuentos cercanos a los $ 150 el litro, como en Puerto Aysén, mientras que en zonas más aisladas la rebaja llegaría a $ 400. También se estableció que el Estado será el encargado de velar por el combustible en zonas alejadas de Aysén, como Melinka, Villa O’Higgins o Caleta Tortel. Para ello, licitaría estaciones de servicio modulares que permitan el expendio de combustible de forma más constante en esas zonas.


Paralelamente, el gobierno se comprometió a enviar indicaciones al proyecto de Ley de Zonas Extremas, para que la bonificación a la contratación de la mano de obra se pague de manera directa al trabajador en Aysén, según detalla el memorándum de acuerdo entre dirigentes sociales y La Moneda.


Los subsidios estarán contenidos en indicaciones que enviará el Ejecutivo al proyecto, que está desde noviembre de 2011 en la Cámara. “Queremos que el Estado nos pague 17% directo a los trabajadores, y no al empleador, y que el pago sea independiente de si el empleador tiene las cotizaciones atrasadas, porque se estaría castigando doblemente al trabajador”, dice Segura.


El camino que viene


La próxima semana, el gobierno se comprometió con los dirigentes a presentar un borrador del proyecto de ley de zona franca. Sin embargo, en La Moneda no lo dan por seguro, dada la complejidad de algunas de estas materias.


El senador RN Antonio Horvath espera que los beneficios de esta zona franca se extiendan hasta la provincia de Palena, en la Décima Región sur, donde se ubican Chaitén, Futaleufú y Palena, tres comunas que tampoco están conectadas mediante la vía terrestre.


A juicio del gobierno, su puesta en marcha demoraría entre uno y dos años. “Requiere ley, luego ser licitada y construida”, enumera un ministro político. Ante ello, Horvath propone que mientras se materialice el recinto comercial “se podría declarar transitoriamente a las estaciones de servicio como zona franca, para que el combustible se venda sin IVA”, pero en el gobierno desestiman absolutamente esa alternativa.


El director del Centro de Políticas Públicas de la UC, Ignacio Irarrázaval, dice que la estrategia de instalar zonas francas está “obsoleta” en el mundo, y duda sobre los efectos de esta iniciativa en el empleo y el crecimiento regional.


“Es bueno que haya subsidios directos y focalizados, y no indirectos, que beneficia a ricos, pobres y a turistas”, afirma el experto, quien, de todas formas, califica como importante haber llegado a un acuerdo y haber obtenido “paz social”.