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Cultura&Entretención / Pág. 65

Washington Cucurto: “La poesía me salvó la vida”

El escritor argentino participa en el Festival de Poesía La Retaguardia, que reúne en Santiago a autores de Chile, Argentina y Perú.

por
Javier García
Washington Cucurto: “La poesía me salvó la vida”

Los vendedores callejeros, los inmigrantes, el fútbol y la cumbia son para Santiago Vega (1973), alias Washington Cucurto, material literario. Es el mundo que comenzó a registrar en su primer libro de poesía, Zelarayán (1996), y que ha continuado en crónicas y novelas. Su última obra, del año pasado, es Sexibondi.


Creador hace 10 años de la editorial argentina Eloísa Cartonera, Cucurto logró publicar a bajo precio relatos inéditos de César Aira, Ricardo Piglia, Tomás Eloy Martínez, entre otros autores. El proyecto de hacer libros con papel fotocopiado y tapas de cartón ya se ha replicado en Chile, Bolivia, Perú y México. “Terminamos, más allá de los libros, generando un vínculo afectivo, recuperando valores como el trabajo comunitario”, dice sobre la editorial, donde trabaja con personas en riesgo social.


Nacido en Quilmes, Washington Cucurto llegó ayer a Santiago invitado al Festival de Poesía La Retaguardia, que hoy finaliza con la participación de cerca de 15 autores de los 90 de Perú, Argentina y Chile. El encuentro es organizado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rockefeller de la U. de Harvard, el colectivo Casagrande y la Escuela de Literatura de la UDP.


El autor de La máquina de hacer paraguayitos dice que la poesía sudamericana actual “es lo mejor que hay. Mejor que la cumbia y el reggatton y todas esas porquerías”. Convencido, Cucurto pregunta: “¿Qué hay mejor en la vida que un poema de Nicanor Parra, de Germán Carrasco, poemas de Antonio Cisneros y José Watanabe?”, dice citando a poetas chilenos y peruanos.


De su relación con el género, el escritor y ex reponedor de supermercado recuerda su origen humilde: “Puedo decir que la poesía me salvó la vida. Si no hubiese conocido la poesía de Neruda o de Juan Gelman, hubiera terminado muerto en una zanja, porque francamente no tenía otras posibilidades”.


Cucurto también hace talleres literarios. Ayer dictaba uno en Balmaceda 1215, sobre su experiencia con Eloísa Cartonera. “Un libro es mucho más que un elemento de consumo; es una herramienta transformadora”, dice. Desde su primer ejemplar, el escritor ha publicado una docena de títulos variados. “No diferencio tanto los géneros literarios. Todo para mí es una cuestión de intensidad, de inspiración”, comenta, y dice que los poemas los escribe a mano, “en un cuadernito cartonero. Me voy a un McDonald’s y escribo”.