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Deportes / Pág. 77

Valdés se defiende con la fuerza de la razón

La pesista María Fernanda Valdés partió levantando sólo palos de escoba. Eso casi la hace renunciar, pero hoy es la única carta chilena en Londres y pese a que recibe ataques de su propia federación, los resultados avalan su trabajo.

por
Diego Hermosilla Pizarro
Valdés se defiende con la fuerza de la razón

María Fernanda Valdés sonríe poco. Dice que no le gustan las entrevistas, la exposición mediática, las polémicas, la figuración e, incluso, el mismo levantamiento de pesas, aunque eso, sólo en un inicio. Las fotos sí las tolera, en ese momento se ríe un poco.


La única representante femenina de Chile en pesas en los Juegos Olímpicos tiene sólo 20 años. Sin más competencias de aquí a Londres 2012, se irá a Europa el 17 de julio, a cumplir con el sueño de los anillos. Luego de salir del colegio, en 2009, Valdés se ha dedicado ciento por ciento al deporte, aunque ya tira líneas para 2013. Quiere hacer un preuniversitario y, si tiene las facilidades de la universidad, estudiar Ingeniería Civil.


Historial metálico


Ella ya destacó en otras competencias internacionales, como los Panamericanos de Guadalajara, donde obtuvo una medalla de plata. Ya había hecho historia antes, en 2010, cuando fue tercera en el Mundial Juvenil de Bulgaria, haciendo que por primera vez en la historia se escuchara el himno nacional en un Mundial.


Así, se convirtió en favorita para obtener el cupo país conseguido por Chile. Pero en su federación no comprenden su forma de ser. El presidente, Cristián Harthey, dijo a La Tercera que ella estaba deprimida, con pocas ganas de participar, que no era una buena opción que fuese a Londres, porque “botaba” las competencias.


Por primera vez la deportista le responde al polémico timonel de la halterofilia. “El dice eso por mi participación en el Panamericano Juvenil de Guatemala”, dice Valdés, reconociendo algunos malos resultados en su presentación, aunque aclarando que “yo estaba lesionada. No llevaba ni 10 días de recuperada y me llevaron a Guatemala. Lesionada y todo, gané. Las marcas no fueron buenas, pero traje una medalla de oro y dos de plata”. Valdés se había fracturado un tobillo entrenando.


A los Juegos Olímpicos llegó gracias a que ganó el selectivo realizado en Santiago, donde participó sólo un puñado de los mejores exponentes nacionales. Asegura que la pilló por sorpresa la clasificación, pues “no competí bien” y que “todas tenían las mismas posibilidades, nadie la merecía más que otra. No creo que por tener esa medalla panamericana tuviera más opciones”.


Sus inicios


La deportista coquimbana practicó vóleibol, atletismo y otros deportes en la etapa escolar. Pero fue un verano, a los 14 años, que dio el primer paso al levantamiento de pesas. Como casi siempre pasa, fue de casualidad. “Mi papá quería evitar que engordara y me dijo que entrara a un gimnasio. En este estaba el técnico Rodrigo Callejas, que dijo que yo tenía condiciones, no sé de dónde sacó eso”.


Eso no quiere decir que María Fernanda se enamorara inmediatamente de la disciplina. De hecho, estuvo alrededor de un año practicándolo sin encontrarle mayor atractivo. “Y cómo no, si lo único que me dejaban hacer era levantar palos de escoba. Así, cualquiera se aburre. Hasta que un día una amiga me pasó adonde estaban las pesas, me enseñó y ahí comencé”, relata.


A los 16 empezó su etapa más competitiva. Fue la partida definitiva de su casa en La Serena, también. La llamaron a un concentrado en Santiago, para el Mundial de Cali 2008, y se quedó donde su tía Teresina, la única deportista de la familia, sexta en un Mundial Masters de atletismo. Ni sus padres ni sus tres hermanos practicaron nunca deportes. Hoy, aún vive con esa tía.


Su primera experiencia con la camiseta de Chile fue en el Panamericano Sub 17 de Ecuador, en 2006. ¿Fue una gran emoción? “No fue nada particular, no es que no haya sentido nada, es que… es difícil de explicar”.


Por eso mismo y por el rechazo a la exposición, Valdés tampoco se ve algún día como abanderada de alguna delegación nacional: “Si se da, perfecto, pero cuando uno es abanderado se empieza a armar un revuelo innecesario, empiezan a meterse en otras cosas, a averiguar cosas que no son de levantamiento de pesas y eso no me gusta. No quiero ser una figura, tengo un perfil bajo. Para qué hablar del pasado, yo feliz hablo de los Juegos, del futuro”. Porque futuro, con 20 años, María Fernanda Valdés tiene de sobra.