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Cultura&Entretención / Pág. 43

Una historia de amor triste y elegante: llega la última novela del irlandés William Trevor

Aplaudido por la crítica en Europa y EE.UU., Verano y amor ya está en librerías chilenas.

Una historia de amor triste y elegante: llega la última novela del irlandés William Trevor

Vive en Devon, Inglaterra, en una granja, al lado de un viejo molino, y siente que los años no pasan por él. William Trevor (Cork, 1928) se levanta todos los días poco después de las 6 y media de la mañana y se sienta a escribir en su máquina Olympia. El computador lo usa su mujer, Jane, con la que lleva casado más de 60 años. Gran parte de su trabajo literario consiste en reescribir lo que ya ha hecho. “Lo que dejas fuera es generalmente lo más importante”, opina el escritor.


Así, de manera simple y apacible, transcurre la vida del octogenario escritor, considerado uno de los mejores narradores irlandeses vivos. Autor de Verano y amor, su última novela escrita en 2009 y traducida el año pasado al castellano por Salamandra (Océano), la obra reúne todas las claves que caracterizan la narrativa del irlandés: vergüenza, sacrificio, culpa y arrepentimiento o consuelo.


“Si tú quitas la tristeza de tu vida, quitas algo grandioso, porque estar triste tiene que ver también con sentirse culpable. Ambas palabras tienen mala reputación, pero creo que la sensación de sentir culpa no es tan terrible como parece. La gente debería sentirse culpable de vez en cuando. Yo he escrito sobre la culpa y creo que cuando ésta se admite, renueva a la gente”, afirma.


Mucho de eso lo tiene Verano y amor, novela ambientada en una pequeña localidad irlandesa a fines de los años 50. Allí, Ellie, una joven que proviene de un orfanato y que está casada con un granjero atormentado por un accidente del pasado, se enamora de Florian, un forastero veinteañero y melancólico. La relación crece a escondidas.


Trevor retrata con precisión fotográfica la vida cotidiana del pueblo, los lazos que crecen entre los protagonistas y, al igual que en otros de sus libros como El viaje de Felicia (llevado al cine en 1999), vuelve a dar protagonismo a una mujer. “Escribo por curiosidad, por eso escribo de mujeres, porque no soy una de ellas y no sé lo que pueden sentir. Lo interesante siempre es aprender más sobre algo que no soy, que no puedo ser”, ha dicho.


Triste infancia


Al igual que los personajes de Verano y amor, Trevor, quien mantiene una buena y larga relación de pareja, esconde los dolores de una infancia triste. Hijo de un funcionario bancario, desde pequeño tuvo que cambiarse varias veces de ciudad y de colegio por el trabajo de su padre. También sufrió la indiferencia de sus progenitores, sintiendo muchas veces el silencio de una casa vacía, a pesar de tener varios hermanos. Sus padres no se comunicaban y se separaron cuando los hijos terminaron de estudiar.


Quizás esta falta de seguridad y estabilidad emocional lo llevaron a incursionar en diversas disciplinas: estudió historia, se inició en la escultura, colaboró en una agencia de publicidad, hasta que se marchó a Inglaterra a mediados de los años 50 para aterrizar en la literatura, donde, a pesar de haber tenido un inicio poco feliz con la crítica, acertadamente se quedó para dedicarse a narrar con éxito cuentos, novelas y dramaturgia.


Ganador de diversos premios, entre ellos el Whitbread y el David Cohen por su trayectoria, Trevor es miembro de la Academia Irlandesa de Letras y Aosdána (institución irlandesa que distingue a artistas destacados de esa nacionalidad). Fue nombrado Comandante de la Orden del Imperio Británico en 1977 por sus “servicios a la literatura” y Companion of Literature en 1994. En 2002, recibió el título de caballero honorario.


Verano y amor ha sido alabada por la crítica en The Washington Post y The New York Times, entre otros medios. El diario The Independent, de Inglaterra, por su parte, la catalogó como “una obra de arte perfecta”. A su vez, el diario El País, de España, anotó: “Podría decirse que nada sucede en esta breve novela, o casi nada, salvo el nacimiento y el obligatorio fin de una pasión amorosa. Sin embargo, eso basta para que, contada en la magistral voz de Trevor, Verano y amor sea una de las más perfectas historias de amor de nuestro tiempo”.


Mientras tanto, Trevor sigue madrugando en su granja de Devon para releer y corregir en su Olympia sus textos, el estímulo que lo mantiene activo todos los días.