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Tendencias / Pág. 46

Por los sabores de Sudamérica

No hay mejor manera para conocer un país que por su cocina. Ingredientes, mercados y restaurantes se mezclan en atractivos tours por cuatro capitales de nuestro continente.

por
Francisco Pardo U.
Por los sabores de Sudamérica

1. Santiago, rescatando la cocina local


Santiago por estos días vive uno de sus mejores momentos culinarios: la inmigración y su correspondiente gastronomía ha traído nuevos aires -especialmente en el centro y las riquísimas preparaciones peruanas-, hay un renacer de las picadas, los blogs de cocina se multiplican y hay cada vez más personas que dedican los fines de semana a verdaderos safaris culinarios por la capital. Parte de este movimiento son dos iniciativas que mezclan turismo y gastronomía. Una es la “Ruta de las Picadas” (bares al sur de la Alameda) que organiza la Corporación Cultural Gestarte (www.larutadelaspicadas.blogspot.com). La actividad consiste en un tour guíado por algunos barrios -como San Diego- rescatando su historia, identidad y por supuesto sabores locales (¿Quién dijo terremoto más sándwich de plateada en la Pipa de Serrano?). La próxima salida es el 11 de noviembre. Otro proyecto es el que ofrecen en Se Cocina Taller Restaurante (www.secocina.cl), una iniciativa que nace con la intención de mostrar a quienes visitan Santiago un trozo de la cocina chilena. El tour comienza en La Vega para empaparse de los más frescos ingredientes, siempre acompañados de un chef que, junto a los participantes, elige, comenta y enseña. Luego los comensales son llevados a un galpón de más de 160 años en Chicureo (que fue la cocina-fogón original del fundo Santa Clara en Frutillar), donde se prepara un almuerzo -bajo los principios de la slow food- entre los participantes y los chefs, previa cosecha de productos en su huerto orgánico, degustaciones de vino, sopaipillas y hasta su propia cerveza artesanal.


2. Lima, la joya culinaria del continente


Penélope Alzamora es una chef peruana (www.cocinandoconpenelope.blogspot.com) que pasó una temporada de siete años en San Francisco, EE.UU. Como profesora de la renombrada escuela de cocina Tante Marie Cooking School, se sorprendió con la potente acogida que tenían sus clases de “Sabores peruanos”. Regresó a Perú, y sus amigos que iban a visitarla regresaban felices a sus países tras acompañarla a los mercados, cocinar, saborear y conectarse con la más que deliciosa gastronomía local. La idea ya estaba instalada y así nació A Taste of Perú (www.atasteofperu.com), desde donde ofrece experiencias culinarias de medio día o un día completo a la zona de Barranco en Lima (que incluye paseos, compras en el mercado, historia, preparación de platos típicos, etc.), y en verano la oferta se amplía a la playa Pulpos. Con un pisco sour para abrir el apetito e instalar sonrisas, Penélope les cuenta a los turistas de lo rica de la comida regional, de la quinua, los centenares de papas, de cómo no se puede dejar de probar un típico cebiche de lenguado y pulpo o un arroz con pato al estilo Chiclayo; de cómo los ajíes amarillos, limo y rocoto infunden respeto y mucho más. ¿Una experiencia gastronómica completa en Lima? “Mmm, difícil, ¡hay mucho!”, dice Penélope, “pero creo que un jugo de granadilla y mandarina en la clásica jugueria Las Delicias, un cebiche en el restaurante Kapallaq, comida en otro restaurante, Rafael y un capucchino orgánico de nuestra amazonía en Bissetti Tostaduria, sería ideal”.


3. El gran mercado de Sao Paulo


La megaurbe brasileña es como un gran mercado de comida. Sus más de 6.000 pizzerías (donde destaca la “cadena” Braz) dan cuenta de la fuerte inmigración italiana y cómo caló esta preparación en la cotidianidad paulistana y, dicen, que incluso se puede probar mejor sushi que en el mismísimo Japón. Restaurantes de primera línea tiene por montones (imperdible los risotos del Fasano y los cortes de carne del Figueira) e incluso el renombrado chef peruano y embajador de su cocina por el mundo, Gastón Acurio, ya aterrizó por estos lares con su cebichería La Mar, que ha replicado en varias partes. Y la lista es interminable, ya que son cerca de 12.500 restaurantes a lo largo y ancho de una ciudad que cuenta con 20 millones de habitantes. Es en este súper estimulado escenario donde los mercados se erigen como una más que recomendada opción para introducirse en la gastronomía local. En el radio paulista hay alrededor de 13 de estos centros, pero es el Mercado Municipal (www.mercadomunicipal.com.br) el más famoso y una la preparación que es un imperdible: el descomunal sándwich de mortadela con queso, maridado con una fría cerveza local.


La agencia Around SP ofrece un tour que comienza en el Mercado Municipal para degustar el sándwich antes nombrado (u otro clásico, las empanaditas de bacalao). Luego se va a una feria libre situada frente al estadio Pacaembú, para conocer frutas nuevas y degustará de un dulce jugo de caña. La ruta concluye en un restaurante de comida regional. El tour dura cuatro horas y el valor depende del número de personas, pero ronda los 60 dólares. www.aroundsp.com.


4. Bogotá y una vuelta por La Candelaria


Turísticamente hablando, la capital colombiana está en alza y su cocina va a la par. Y es en su más turístico barrio, La Candelaria -monumento nacional desde 1963- , donde se concentra una amplia oferta culinaria y de diversión. Entre sus calles adoquinadas, casonas y estrechos pasajes, hallamo s restaurantes que pueden ser recorridos mediante un tour que organiza Arca (Asociación de restaurantes de La Candelaria). Arca cuenta con 19 centros gastronómicos de comidas locales, árabe, italiana, peruana, etc., y mediante el recorrido, que además incluye historias de la ciudad, se visitan seis de ellos para disfrutar de las “tapas” clásicas de cada lugar, con el plus de que son sus propios dueños los que los reciben y hablan acerca de las preparaciones. Tiene un valor de 28 dólares y las reservas se realizan con Marisol Rodríguez en el mail marysol_turismo@yahoo.es.


Otra buena iniciativa es el tour Bogotá Gourmet que ofrece la agencia Hansa. La ruta comienza en el más antiguo y tradicional restaurante de todo Bogotá: La Puerta Falsa (tiene más de 200 años), para probar un típico desayuno colombiano con tamales, arepas, chocolate caliente, quesos y un jugo de frutas exóticas. Luego se dirigen al mercado de Paloquemao -uno de los principales de la ciudad- para comprar los ingredientes que más tarde se convertirán en el almuerzo. Un chef va explicando el origen de los productos y es él quien más tarde prepara un plato típico, por ejemplo un ajiaco, en la cocina de algún restaurante de la ciudad. El valor de la actividad es según la cantidad de participantes. Más información en www.hansatours.com.