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“Parodia” de universidad

Señor director:

El domingo pasado, Fernando Atria se refirió en una carta a mi respuesta por sus dichos referentes a la Universidad Católica. Atria, académico universitario, presenta en su carta serios problemas de rigurosidad en el análisis, no aporta argumentos para apoyar sus comentarios y, lo que es más grave, asume intenciones que podrían vulnerar la ley.

En primer término, al referirse a una decisión del Gran Canciller, no entiende qué es la misión canónica en una Facultad de Teología, así como no conoce lo específico y acotado de ésta.

En segundo lugar, en relación a los profesores de Ginecología y Obstetricia, no entiende la libertad académica que ellos ejercen, ya que a ningún profesor se le impone una posición determinada.

Tercero, expresa sin argumentar, que se estarían imponiendo conductas a los profesores.

En la UC, las personas que han decidido enseñar y trabajar en la institución, adhieren a la Declaración de Principios de manera libre y voluntaria. Al parecer, Atria no comprende que existe completa libertad de elegir el ideario institucional de la universidad en la cual los profesores deciden dedicarse con pasión y entrega a la docencia e investigación.

Lo que queda claro, es que hay quienes, como Atria, no privilegian la diversidad de proyectos académicos en nuestro sistema de educación superior. Al parecer, aspiran a que todos los proyectos sean iguales, homogéneos, con ausencia de pluralidad de idearios y propuestas. Esto no es parte de la autonomía y de la libertad académica.

Agradezco la oportunidad de puntualizar estos aspectos; con estos argumentos termino mi participación en este diálogo. El proyecto universitario de la UC, que está comprometida y al servicio del país, requiere de una completa dedicación de tiempo de quienes somos sus profesores.

Ignacio Sánchez D.
Rector Pontificia Universidad
Católica de Chile

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“Parodia” de universidad

Señor director: Tiene razón Carlos Williamson al decir que la libertad exige reconocer el derecho de cada uno a asociarse en torno a ciertos fines, y poner condiciones de ingreso y permanencia a esas asociaciones.  Cuando, ejerciendo ese derecho, las personas crean una asociación a la que sólo pueden ingresar quienes adhieren a ciertas creencias […]

Señor director:

Tiene razón Carlos Williamson al decir que la libertad exige reconocer el derecho de cada uno a asociarse en torno a ciertos fines, y poner condiciones de ingreso y permanencia a esas asociaciones. 

Cuando, ejerciendo ese derecho, las personas crean una asociación a la que sólo pueden ingresar quienes adhieren a ciertas creencias substantivas, lo que crean no es una universidad.

Fernando Atria

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“Parodia” de universidad

Señor director: El señor Ignacio Sánchez se pregunta por mi concepto de “parodia”. Como una universidad se define por la autonomía y la libertad académica, una parodia de universidad es una institución que pretende serlo pero que carece de libertad y autonomía. Una institución en la que el arzobispo decide quién enseña y quién no, […]

Señor director:

El señor Ignacio Sánchez se pregunta por mi concepto de “parodia”. Como una universidad se define por la autonomía y la libertad académica, una parodia de universidad es una institución que pretende serlo pero que carece de libertad y autonomía. Una institución en la que el arzobispo decide quién enseña y quién no, o donde solo pueden acceder académicos que hagan una objeción de conciencia a la ley es, a mi juicio, una parodia de universidad.

El rector quiere que la Universidad Católica imponga a todo quien desee ser contratado por ésta la obligación de firmar una objeción de conciencia. Lo hace para aprovecharse de reglas sobre objeción individual de conciencia y crearse una objeción institucional (que el legislador ha discutido y rechazado, hasta ahora). Jurídicamente hablando esto es un subterfugio, un fraude a la ley. Y lo que yo dije es que para poder recurrir a este subterfugio el rector debe transformar a la Universidad Católica, con todos sus otros méritos, rankings y demases, en una parodia de universidad: una institución en la que hay alguien que puede decidir qué han de pensar (o decir que piensan) los que ingresan a ella. 

Que un arzobispo pueda prohibir a un profesor hacer clases o que los profesores de ginecología y obstetricia deban hacer declaraciones de conciencia como la sugerida, son el paradigma de prácticas incompatibles con la idea universitaria. Ambas situaciones muestran que la Universidad Católica no es una universidad, sino una institución que existe para servir los fines de su dueño. Las universidades se caracterizan, incluso cuando son privadas, porque no ha de haber nadie que pueda decidir qué han de hacer o qué han de pensar sus miembros. Eso se llama “autonomía” y es inherente  a la idea misma de universidad.

Lo más chocante es que cada vez que el dueño de la “Universidad” Católica interfiere con la libertad académica de ésta, sus autoridades (como el propio rector Sánchez) no están del lado de la universidad, sino del dueño.

Fernando Atria