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National Geographic pide crear un Parque Marino en isla Salas y Gómez

Enric Sala, investigador de la organización, y Oceana presentaron la propuesta en la Comisión de Pesca. Ejecutivo la acogería como proyecto Bicentenario.

por
José Miguel Jaque
National Geographic pide crear un Parque Marino en isla Salas y Gómez

Sólo cuando subió al piso 14 del edificio del Congreso en Valparaíso, Enric Sala vio el mar. “Se veía muy pacífico”, comenta, haciendo un juego de palabras. El investigador de National Geographic estuvo un par de días en el país y, haciendo una excepción a su rutina cuando llega a un lugar por primera vez, no se sumergió en el mar. Esta vez, sólo lo miró a la distancia. Pero la deuda será saldada el primer semestre del 2011, cuando se embarque a explorar las aguas de la isla Salas y Gómez.


Esa expedición es parte de su trabajo como líder del proyecto Pristine Seas, de National Geographic. Desde ahí, su tarea es encontrar, estudiar y proteger los últimos lugares prístinos de los océanos del mundo. Y la isla Salas y Gómez es uno de ellos. Por eso, se contactó con la gente de Oceana para visitar la zona en marzo de este año, pero el terremoto de febrero pasado hizo abortar la misión. Como el barco estaba disponible, los investigadores de Oceana se embarcaron igual y recogieron vasta información. Con ella bajo el brazo, Sala y Alex Muñoz, director ejecutivo de la ONG,llegaron el pasado miércoles hasta la Comisión de Pesca del Senado, para solicitar la creación de un Parque Marino, figura que sólo permite actividades con fines de observación y estudio. “La recepción fue bastante buena”, dice Sala. De hecho, a última hora del miércoles, la comisión despachó un proyecto de acuerdo para proteger las 200 millas. Antonio Horvath, presidente de la comisión, dice que el tema está adelantado.”El Presidente Piñera tiene una buena disposición para presentarlo como proyecto Bicentenario”, confirma.


¿Por qué Salas y Gómez? Porque cumple con los cuatro criterios que exige National Geographic: que la zona marina esté en buen estado de salud. Que se encuentre deshabitada para limitar los impactos del hombre. Que no cuente con algún nivel de protección. Y que pertenezca a un país que si se embarca en un proyecto de conservación, lo consolide. “La isla Salas y Gómez y Chile cumplen esos criterios”, dice Enric.


Pero hay más. La expedición que Oceana realizó en marzo permitió recoger datos sobre la biodversidad del sector. Por ejemplo, la presencia de cardúmenes de peces de gran longitud: vidriolas (Seriola lalandi), peces Trompeta (Aulostomus chinensis) y la mayor densidad del tiburón de Galápagos (Carcharhinus galapagensis) de todo el país. También llamó la atención la presencia de coral rojo y algas a una profundidad no habitual: más de 100 metros. La claridad de las aguas permite la llegada de la luz, facilitando el proceso de fotosíntesis. Además, hay otros actores que cuentan con información, como la WWF. “Existen argumentos científicos suficientes para solicitar esto al Ejecutivo”, insiste Horvath.


Hoy, menos del 2% de la superficie marina mundial cuenta con algún grado de protección. “La creación de este Parque Marino contribuiría significativamente al compromiso internacional asumido por Chile de proteger el 10% de su zona económica exclusiva al 2012”, explica Alex Muñoz. No es menor: hasta ahora, Chile ha protegido apenas el 0,03%.