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Minority report: La ciencia que predice el crimen

Una nueva disciplina que ya está siendo desarrollada en el país aplica modelos matemáticos y estadísticos para anticiparse a los delitos. Los científicos cuentan con sistemas para predecir cuándo y dónde se registrará el próximo robo del siglo. Una gran ayuda para un país como Chile, donde según el último informe de Paz Ciudadana el número de hogares chilenos víctimas de robos es el más alto en 14 años.

por
Ricardo Acevedo Zalaquett
Minority report: La ciencia que predice el crimen

“Buenas tardes, habla el comandante Bassaletti. ¿Usted es el sargento Luis Vargas Torres? Dígame en qué cuadrante está y cuáles han sido los delitos más recurrentes hoy”.


“Sargento Vargas al habla, este es el cuadrante número 13 y hoy hemos tenido problemas relacionados con robo de accesorios de vehículos en Copiapó y 10 de Julio, mi comandante”.


Estamos en el Departamento de Análisis Criminal, en la Dirección General de Carabineros en calle Bulnes, frente a una pantalla táctil gigante que muestra un mapa interactivo con los delitos que se han cometido en el país durante las últimas 24 horas. Al igual que nosotros, el sargento Vargas accede a este sistema desde su comisaría para saber lo que pasa en el cuadrante que supervisa, cuáles son las tendencias en delitos y en qué lugares específicos se concentran. Como delegado de este sector, que contempla arterias como avenida Matta y Vicuña Mackenna, está encargado de entregar la información a quien la solicite, como en este caso hizo el comandante Enrique Bassaletti para demostrar el funcionamiento del Sistema de Análisis de Información Territorial (SAIT).


Bassaletti lidera uno de los proyectos más ambiciosos que hoy operan en Latinoamérica en materia de seguridad pública: la incorporación de modelos estadísticos avanzados para la anticipación del delito. Una nueva tendencia que a nivel mundial está dando sus primeros frutos gracias a la estrecha colaboración entre la policía y el mundo académico. Universidades y centros de investigación en Estados Unidos, Canadá, Australia e Inglaterra están desarrollando sistemas predictivos para mejorar la efectividad del trabajo policial. En Chile estos esfuerzos están liderados por Centro de Análisis y Modelamiento en Seguridad (Ceamos) de la Universidad de Chile. Ellos están trabajando con los expertos ingleses, y han iniciado una estrecha colaboración con Carabineros.


Patrullaje predictivo

Se trata de un nuevo enfoque científico para la labor policial. Un análisis de la Universidad de Cambridge denominado Protocolo para prevenir el delito a partir de la evidencia, plantea que desde sus orígenes el patrullaje policial ha estado centrado en prevenir el crimen a través del aumento del personal en las calles. Sin embargo, la decisión sobre dónde, cuándo y cómo distribuir los recursos ha estado fundamentalmente basada en la intuición. En otras palabras, los esfuerzos se han focalizado “en áreas como la investigación, estudios de ADN, tipos con máscaras como en las series de televisión CSI, pero lo que llamamos mente policial se ha dejado de lado”, dice Enrique Bassaletti.


La situación está cambiando. Si hasta ahora el éxito de un patrullaje para prevenir el crimen descansaba en la experiencia de los policías que conocen los barrios y sectores más peligrosos, nuevos estudios comienzan a demostrar que hay métodos que pueden ayudar a ser más efectivos. Un ejemplo es lo que hacen los científicos del Jill Dando Institute, el centro de investigación especializado en crimen del University College London, Inglaterra, donde investigaron los robos a residencias en la localidad de Trafford, Great Manchester, al norte de Londres.


Tras analizar 15 años de hurtos en viviendas se determinó que una casa víctima de robo tiene el doble de posibilidades de sufrir un segundo robo. Según los análisis estadísticos, el peligro es más alto los primeros días y decae, recién, en un período de uno a dos meses desde ocurrido el primer robo: “Si el ladrón tiene éxito, pensará que puede hacerlo de nuevo en la misma propiedad”, señala el estudio. Eso se aplica también a los vecinos más cercanos, ya que muchas veces los diseños de las casas en un barrio son similares, lo que facilita las cosas para el delincuente, explica la investigación.


El mismo estudio señala que de todos los robos que se registran en un área, entre el 7 % y el 15% corresponden a una repetición del delito, vale decir que de 100 robos, 15 de ellos se atribuye a una reincidencia. Richard Wortley, director del Jill Dando Institute, explica que utilizando estos hallazgos lograron desarrollar un software para determinar dónde ocurrirán robos futuros con un 35% más de precisión que los sistemas tradicionales usados por la policía en ese país.


Jill Dando es uno de los principales centros de investigación de crimen en el mundo. Cuenta con equipos multidisciplinarios de ingenieros informáticos, especialistas en química, matemáticas, estadística, geógrafos y forenses. “También trabajamos en la creación de olfatos electrónicos capaces de detectar drogas y explosivos en los aeropuertos”, dice Wortley. Otro invento que desarrollaron es un sistema para mirar a través de las paredes utilizando la señal de wifi en una sala o edificio: si hay objetos o una persona, las ondas de la señal se alteran, y a partir de ellas el sistema puede recrear una imagen del interior del lugar.


Voy y vuelvo


Uno de los programas más avanzados en esta área es PredPol, un software que se inspiró en sistemas para predicción de terremotos y que está siendo probado en varias unidades policiales de California. La efectividad de las primeras pruebas fue tal que la revista Time lo escogió como uno de los 50 mejores inventos del año 2011. El antropólogo de UCLA Jeffrey Brantingham es uno de sus creadores. Según él, se interesó en el área porque sus padres eran dos destacados criminólogos de la U. Simon Fraser, en Canadá.


¿Es posible predecir un delito antes que ocurra?


Absolutamente, pero esto no es como en Minority Report donde los sospechosos eran individualizados antes de cometer crímenes. PredPol es una herramienta para predecir dónde y cuándo es más probable que ocurra un delito, no para predecir quién lo cometerá.


¿Qué resultados han obtenido hasta ahora?


Comenzamos a desarrollar estos sistemas en 2004. La policía de Los Ángeles lo está usando desde 2011. Las pruebas que realizamos son similares a las que se realizan cuando se prueba un medicamento, usando sujetos de control. Los resultados indican que PredPol es el doble de eficiente que los sistemas conocidos para disminuir el crimen (como aquellos que sólo mapean las áreas que presentan delitos recurrentes en ciertos puntos de una ciudad, también llamados “hot spots”)”.


Brantingham explica que el software parte de la premisa de que los delincuentes tienen conductas territoriales y que si encuentran un buen botín, o les resulta un asalto en una zona, van a volver. Bajo esa premisa el software analiza los registros de crímenes en un área durante años o décadas y realiza predicciones sobre dónde es más probable que vuelvan a ocurrir delitos. Si bien por experiencia los policías suelen saber dónde se registran más robos, conocer el punto exacto es prácticamente imposible. Los algoritmos matemáticos de PredPol ayudan a resolver el problema.


“Precimen” en Chile

Brantingham y su colega británico estuvieron en Chile en abril pasado para participar en la primera Cumbre de Análisis Criminal Científico, organizada por Carabineros y CEAMOS, que desde 2008 trabaja en el desarrollo de algoritmos matemáticos para abordar diversos problemas de seguridad. En calle Beauchef, su director, Raúl Manásevich, cuenta que se trata de un grupo interdisciplinario, donde también participan expertos de la Universidad Católica y Adolfo Ibáñez.


Uno de ellos es Fernando Ordóñez, académico del CEAMOS que trabaja en el uso de modelos matemáticos en problemas de seguridad desde 2005, cuando se desempeñaba como académico de la Universidad de Southern California. Ahí participó en trabajos para la implementación de sistemas de patrullaje predictivo en el Aeropuerto y Metro de Los Ángeles, donde también se han articulado programas piloto para generar vigilancia en lugares donde los delitos pueden ser menos evidentes. “Hoy en día tenemos mucha disponibilidad de datos: desde los GPS que registran movimientos, hasta las denuncias que son georreferenciadas. Se pueden deducir patrones como nunca antes gracias a estos datos”, afirma.


Actualmente, Ordóñez está trabajando con la teoría de juegos, que toma en cuenta factores como el hecho de que un ladrón aprende a evitar la acción de las policías. “La idea de este modelo es considerar que tus adversarios se van a correr. Por ejemplo, la policía manda patrullas a los lugares donde se sabe que ocurren delitos, pero los ladrones ven esto y buscan otro lugar para actuar”, explica.


En un estudio académico que realizó usando como modelo el centro de Santiago, determinó que los más de 6.500 delitos registrados a lo largo de 2 años se podrían clasificar en nueve tipos, que ocurrían en cerca de 100 puntos de concentración. Como era de esperar los puntos más relevantes eran lugares con alta aglomeración, como la salida de las estaciones del Metro, pero sí existía un patrón diferente, por ejemplo en una calle específica del centro que presentaba riesgo a una hora determinada, el sistema lo advertía. Dice que usando teoría de juegos en esta descripción del problema se obtiene una estrategia de patrullaje que logra mejores resultados que concentrar los recursos policiales en las mayores aglomeraciones de delito.


Richard Weber, subdirector de CEAMOS, cuenta que también aplicaron modelos matemáticos para resolver problemas en Gendarmería, donde estuvieron dos años trabajando para implementar un software predictivo relacionado con la labor en las cárceles. Uno de los problemas que abordaron fue la demanda carcelaria futura, considerando registros históricos de detención, condenas y factores como la reincidencia o la rebaja de penas. El mecanismo no sólo permitía predecir cuántos presos podrían ingresar en un mes más o en un año, sino también qué comunas o regiones del país podrían requerir nuevas cárceles.


Hace dos años también analizaron las llamadas al teléfono de emergencia 133 de Carabineros, uno de cuyos principales problemas es la saturación de llamadas. El análisis detectó varios factores que agravaban esta situación, partiendo por el hecho de que el 60% de las llamadas recibidas eran “pitanzas”. Se estableció que la central donde se concentran estas llamadas tenía hasta ese momento 60 líneas, operadas por 30 personas. Superada esta capacidad las llamadas quedaban en espera, pero a partir de la llamada 61 en adelante los llamados se perdían.


Con esos resultados se puede, por ejemplo, tomar decisiones sobre si concentrar más telefonistas en la mañana o en la tarde para optimizar el servicio. También aparecieron datos curiosos, como el hecho de que los días en que hubo movilizaciones se presentaban más “pitanzas”. También que muchas llamadas provenían de sistemas de alerta automática como los que generan los servicios privados de seguridad. Los expertos del CEAMOS afirman que es posible desarrollar en Chile un sistema como PredPol y estiman que, con financiamiento, podrían demorar un año en crearlo.


Mientras en el sexto piso de la Dirección General de Carabineros, los oficiales del Departamento de Análisis Criminal -que en su mayoría son ingenieros- quieren avanzar en la recolección de datos en tiempo real. El comandante Bassaletti comenta que esperan incorporar sistemas GPS en dos comisarías de Santiago para medir los tiempos de respuesta en los patrullajes (hoy estos datos los proporcionan los mismos Carabineros).


Una de las predicciones que ya se pueden hacer desde esta unidad es proyectar los datos de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), que cada año mide los niveles de victimización en la población. Carabineros integra estos resultados como parte de la plataforma Pacic, para conocer los niveles de delitos en cada una de sus comisarías. Aunque no se pueden visualizar directamente en un mapa, como hace PredPol, este sistema incluye un “predictor de victimización”, que permite saber si aumentará algún tipo de delito específico y qué cuadrante debe estar alerta para prevenir esta situación.