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Santiago / Pág. 40

Mapocho pedaleable: proponen crear ciclovía de 9,2 kilómetros

Dos arquitectos de la UC proyectan construir un paseo y un circuito de bicicletas en la ribera del río capitalino.

por
C. Palacios y B. Blanco
Mapocho pedaleable: proponen crear ciclovía de 9,2 kilómetros

El río Mapocho no solo será navegable, también pedaleable. Hace dos domingos, mientras se llevaba a cabo una cicletada en el Parque Forestal, un grupo de 400 ciclistas optó por ingresar al lecho del Mapocho por el sector de Manuel Montt. Luego de estudiar la normativa, y comprobar que no estaba prohibido hacerlo, la caravana pedaleó 800 metros entre piedras, tierra y el débil hilo de agua del río.


Aquella intervención, la primera a dos ruedas dentro del caudal, tenía un objetivo: promocionar la idea de dos arquitectos de la Universidad Católica, Osvaldo Larraín y Tomás Echiburú, que quieren cambiarle la cara al principal afluente de Santiago creando una ciclovía dentro de este, una especie de “Costanera Norte” para pedaleros.


“Queremos que la ribera del río sea en un gran paseo urbano, con características de parque, donde peatones y ciclistas puedan desplazarse”, comenta Echibirú.


El arquitecto, junto a Larraín, diseñaron un plan integral para recuperar el río de la ciudad, el cual fue presentado en su proyecto de título y de tesis de magíster.


Dos planes en uno


Cada uno, eso sí, trabajó en lo suyo y debieron acotar sus planes. Larraín proyectó un trazado desde el puente Lyon hasta el puente Huelén (cerca de las torres de Tajamar), un tramo de 6.800 metros. “El objetivo era aprovechar la zona canalizada del río. Para eso, propuse una ciclovía y paseo peatonal, con mobiliario como bancos que irían ubicados en los mismos muros del río. También, contaría con luminarias colocadas en el parque Uruguay”, explica.


Tomás, en cambio, se hizo cargo del tramo del río que va desde el puente Vespucio hasta el puente Lo Saldes, en Providencia. “Son 2.500 metros de río que están metidos en un sándwich de carreteras. Mi idea era integrar el río a los parques que tiene al costado (Bicentenario y Metropolitano) y que el río fuera un parque más”, dice.


La idea agarró fuerza entre importantes organizaciones de ciclistas de Santiago, como Macleta y Arriba e’ la chancha, quienes convocaron a la intervención de hace dos semanas. Sin embargo, los arquitectos recalcan que la propuesta aún se enmarca en un ámbito académico. “Estamos viendo cuánto costaría financiar los estudios y el plan”, cuentan.


Cynthya Silva, de la organización Macleta, dice que le agrada el proyecto, porque recupera un espacio urbano “para una práctica poco común”. “Estar dentro del Mapocho fue una experiencia muy gratificante. Se pedaleó por la ribera sur del río, desde Manuel Montt hasta Santa María. Como el cauce estaba seco, porque aún no hay deshielos, mucha gente pasó por sobre el lecho del río”, relata. “A los ciclistas que les gusta lo más natural, la experiencia les sirvió para comprobar que se puede andar por un río sin necesidad de ir al Cajón del Maipo”, agrega.


Aunque muchos que han oído hablar del proyecto bromean diciendo que será como una “Costanera Norte de Bicicletas”, los autores del proyecto recalcan que se convertirá también en un paseo peatonal.


“El uso de la ciclovía se irá autorregulando. En las horas peak, habrá más gente desplazándose a mayor velocidad, mientras los fines de semana servirá de paseo peatonal”, dice Tomás.


“El MOP podría actuar como coordinador del proyecto y también se podrían obtener recursos de fondos de mitigación vial de los proyectos inmobiliarios que se están desarrollando en los bordes del río”, agrega.


¿Qué pasará cuando el río aumente su caudal? Según los arquitectos, no ocurrirá nada. “El paseo se cubre de agua. Los días de fuertes lluvias la gente no utiliza la bicicleta”, remata el arquitecto.