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Cultura&Entretención / Pág. 75

Maía Eugenia Rencoret: confesiones de una mente telenovelesca

La directora del área dramática de TVN habla de sus obsesiones, de su miedo a delegar y de cómo ha descubierto a las heroínas de sus teleseries.

por
Rodrigo Munizaga
Maía Eugenia Rencoret: confesiones de una mente telenovelesca

Su escritorio está impecablemente ordenado. Sus horarios de trabajo en el canal son rígidos: de 08.30 a 18 horas. Su pelo luce perfectamente liso. María Eugenia Rencoret (45) tiene todo bajo control y se autodefine: “Soy autocrítica, perfeccionista y detallista”. La directora del área dramática de TVN, la única mujer que actualmente dirige telenovelas (desde Amame y Amores de mercado, hasta El señor de la Querencia, ¿Dónde está Elisa? y 40 y tantos), la ejecutiva que impulsó las nocturnas, dice que no ve televisión. En el día no tiene tiempo. En la noche, comparte con sus tres hijos (de 18, 14 y 12 años) y, al revés de la mayoría, no prende la tele: enciende su notebook y empieza a revisar DVD con escenas de la teleserie de turno. Anota lo que quiere que saquen, las tomas que hay que cambiar y apunta algunas ideas en un mail que deja enviado. Toma libretos, subraya y corrige. A la una de la madrugada apaga la luz. Y sigue: “A veces me quedo dormida y sueño con trabajo, olfateando lo que el público va a querer mañana, porque en TV, lo de hoy es pasado”.


Aunque de chica quería ser actriz, a Rencoret le gusta estar tras las cámaras. En los encuentros con la prensa, ella asume el bajo perfil y esquiva las grabadoras. “Sí, me da vergüenza. La alta exposición me da pánico. Uno es el director de la orquesta, pero no necesariamente quien se tiene que lucir”, justifica. Casi con cronómetro, este día ha dado una entrevista a El Menú de Tevito, ha conversado por Skype con el guionista Pablo Illanes -que está en Nueva York- sobre la vespertina de marzo de 2011 y ha tenido una reunión con los publicistas de la agencia Lowe Porta. Rencoret les presenta la teleserie nocturna que sucederá a 40 y tantos, con el fin de proyectar una campaña de marketing. Entre tres agencias deben presentar una propuesta y luego TVN elige la mejor. En la reunión, la directora mueve sus manos para explicar la trama de la nueva nocturna, sobre una niña abusada en un colegio ABC1. Les dice el nombre tentativo con que se trabaja, cuenta cómo será el primer capítulo. Todos la oyen y anotan. No se sienta en la cabecera. Le basta con hablar.


En el canal estatal dicen que Rencoret tiene un tono maternal para mandar. Y su obsesión por la perfección la hace estar encima de todo. “Le tengo terror a delegar”, reconoce. “Cuando parto con una teleserie, con una idea, nos juntamos con los guionistas y tengo súper claro cómo quiero que resulte ese proyecto. Cuando parten las grabaciones, reviso todo”, agrega. No es falta de confianza. Ella explica: “Cuando creo en un proyecto, tengo tanta convicción de cómo tiene que hacerse, que de repente siento que los otros pueden, pero como obviamente no están dentro de mi cabeza, tienen su propia mirada. Y me interesa que se dé la mirada mía. Porque al fin y al cabo, la responsabilidad es mía”.


María Eugenia Rencoret lleva 22 años en TVN. Llegó en 1988 a hacer la práctica, tras haber estudiado producción y dirección de televisión en el Instituto Incacea. Por esos años el área dramática del canal estatal también la dominaba una mujer: la productora Sonia Fuchs. “Era dura, exigente y autoexigente. Yo aprendí harto de ella, sobre todo, a exigirme más y más”, dice Rencoret. Agrega: “Hoy me doy cuenta que parto igual que ella, con un canasto lleno de libretos para la casa, cargada de pega. Muy trabajólica y cumplidora en la pega”. Fuchs fue la que la impulsó a dirigir. Así, en 1993 debutó con Amame, que fue un suceso de sintonía y donde descubrió a la primera de varias actrices-estrella: Angela Contreras. “La vi en la Escuela de Fernando González y dije: esta cabra es total. Y la puse como protagonista junto a Bastián Bodenhofer, porque siempre al lado de una cara nueva hay que colocar a alguien querido por el público”, dice, dando la receta. La última cara que “descubrió” fue María Gracia Omegna, la heroína de Martín Rivas. “Había un casting para el personaje de Lidia (que finalmente hizo Carolina Arredondo) que empecé a revisar, porque todavía no tenía a Leonor. Revisé las cintas y estaba María Gracia”, cuenta sobre el caso.


¿En qué te fijas para elegir a la “heroína”?


En que tengan ángel. Eso no se estudia ni se compra: se tiene. En las miradas, en la sonrisa, en el ángel que se ve en pantalla y si irradian simpatía.


¿Alguna vez te has equivocado al elegir?


Sí.


¿Y en qué momento te has dado cuenta?


Al poco andar. Y digo: fallé en el casting porque hice una escena que no debería haber hecho y vi algunas cosas buenas, pero no lo más importante.


¿Has visto gente perderse por el mareo de la fama?


Sí, claro. Y me ha tocado verlo en gente buena. El talento del actor televisivo es difícil de encontrar.


¿Hay algo que te saque de quicio en el trabajo?


La gente que se cree estrella. No la aguanto. Las estrellas están en el cielo, no acá.


Este año, Rencoret dirigió por primera vez en su carrera una teleserie vespertina del primer semestre. Martín Rivas ha tenido algunas críticas desde la competencia. Como de Ricardo Fernández, protagonista de Manuel Rodríguez (Chilevisión), quien dijo que la gente veía teleseries de TVN “por inercia”. “Los rating no son casualidad y por algo Martín Rivas llegó a 22 puntos. Los televidentes están cada día más exigentes. Es gente que sangra por la herida”.


La directora también se hace cargo de quienes dicen que está “obsesionada con hacer teleseries con personajes ABC1”. “No es tan así. Por ejemplo el tema de la pedofilia, en la próxima teleserie nocturna, está a propósito centrada en el ABC1, porque son más negadores de que esas cosas no pasan ahí y sí ocurre”.


En las próximas semanas, debutará en la franja de las 20 horas su nueva apuesta: La familia de al lado. Una propuesta recoge ciertos cánones de las nocturnas, con un elenco chico y una historia acotada. “Avanza de manera muy rápida y tiene suspenso. Va a sorprender. El líder tiene que apostar e innovar”, dice convencida. “Yo gozo con esto. Esta pega la llevo en la sangre. Esto es lo mío”.