*

Edición Impresa Cambiar fecha
País / Pág. 14

Los grandes núcleos urbanos que surgirán

Aparición de nuevas áreas metropolitanas, desaparición de pueblos pequeños y desarrollo de localidades mineras. Estas son algunas visiones que tres expertos en urbanismo tienen sobre la evolución de las ciudades chilenas. Todos concuerdan en que en el futuro se deberá contar con un nuevo modelo de gestión.

por
Benjamín Blanco y María Paz Núñez

¿Cuáles serán las ciudades que se fortalecerán en el futuro? ¿Desaparecerán algunas? ¿Influirá el orden político y territorial en el desarrollo de las áreas metropolitanas? Estas fueron algunas de las preguntas que tres expertos en temas urbanos -Pilar Urrejola, presidenta del Colegio de Arquitectos; Genaro Cuadros, urbanista de la U. Diego Portales, y Alberto Teixido, arquitecto de la U. de Chile- abordaron en un debate organizado por La Tercera para analizar el Chile urbano de 65 años más. Además de buscar las respuestas a estas interrogantes, la conversación dejó también una conclusión: las decisiones sobre planificación que se tomen ahora influirán en cómo serán las urbes del futuro.


“La ciudad que tenemos es la acumulación de decisiones que están una encima de otra (…). El desafío está en quienes hoy están dando la pelea para que se privilegie la planificación: gran parte de las obras que estamos generando van a tener efectos en el próximo siglo. Las claves para soñar en la ciudad del futuro están hoy día”, describió Teixido.


Para ese objetivo, los tres expertos concordaron en la importancia de descentralizar las decisiones urbanas y la necesidad de romper con la urgencia electoralista que se genera con períodos presidenciales de cuatro años. “Tenemos que ser capaces de armar un plan, un acuerdo, que sea a 50 años y no a dos o a tres. Y para eso es urgente que tengamos los alcaldes mayores”, comentó Urrejola.


Además, señaló que es “frágil que tengamos un sistema de políticas que es altamente cambiante. En vez de redireccionar y construir sobre las bases que existen, se hace todo de nuevo. Un plan regulador se demora y cuando se aplica, ya no responde a la vitalidad de una ciudad”, afirmó.


Sobre la evolución del límite físico de las ciudades, el urbanista de la UDP recalcó que Santiago continuará siendo la principal área metropolitana del país, conurbanizándose con otras localidades del Valle Central. “A lo menos tendremos cuatro áreas metropolitanas consolidadas: además de Santiago, estarán Valparaíso-Viña del Mar, Puerto Montt-Puerto Varas y Temuco- Padre Las Casas”.


Cuadros agregó que muchas ciudades intermedias irán mutando hacia los extremos, transformándose en grandes urbes o asemejándose a localidades rurales. “En Rancagua y Machalí, en la Región de O’Higgins, estamos viviendo efectos de evolución intensos, con ciudades complementándose con otras, y otras que han tenido crecimientos explosivos”, dijo.


En esa línea, Teixido aseguró que “si uno analiza lo que pasa hoy en las ciudades ve claramente una evolución que mira hacia atrás y fácil es proyectarla al futuro. Se habla de un ‘San-Ra-Val’, como una especie de conurbanización de la zona central entre Santiago, Rancagua y Valparaíso”.


Por lo mismo, el académico apuntó a la necesidad de planificar el crecimiento de las ciudades, considerando que ya existen declaraciones de zonas saturadas en Concepción, Antofagasta, Temuco, Coyhaique y otras ciudades pequeñas, “por la contaminación del aire, debido a actividades productivas y la movilidad que ha privilegiado el transporte individual por sobre el colectivo y masivo”.


Sobre el norte del país, una de las zonas más afectadas medioambientalmente por la actividad industrial, Cuadros estimó que las ciudades mineras continuarán dedicadas a ese rubro y no desaparecerán, considerando que el eventual fin del ciclo del cobre podría abrir el comienzo de la extracción del litio. Sin embargo, alertó que el desafío será mejorar los problemas derivados de la falta de agua y la contaminación ambiental. “Esto nos obligará a mejorar la localización de las ciudades intermedias, pensando en los acontecimientos como las inundaciones en Atacama. Es el caso de núcleos que deben pasar de campamentos mineros, como se pensaron originalmente, a ciudades más complejas, como es el caso de Tocopilla, Vallenar y Tierra Amarilla”.


De hecho, valorizar cada una de las ciudades del país en su contexto fue uno de los objetivos que trazó Urrejola para los próximos 65 años. “El país tiene una forma larga, con una diversidad de climas, paisajes, culturas. Tanto en lo constructivo, cada una con lugares donde se han puesto distinto modos de vida a través de sus colonizadores. Me encantaría que tuviéramos un país donde fuese posible que cada una de ellas tuviese sus propios caracteres. Me gustaría imaginar que cada una de las ciudades o pueblos tendrá su propia identidad”, dijo, agregando que, por ejemplo, no deberían ser iguales las viviendas sociales en Arica que en Punta Arenas.


Respecto de la movilidad, Teixido comentó que muchas personas demoran una hora y media desde su casa al trabajo, lo que son tres horas al día dedicados al transporte. “Esto acumula un mes con sus días de 24 horas completo sentado en el auto o sentado en la micro. Llegará un momento en que esta cifra, que será económicamente tan poco rentable, se va autocorregir”, sostuvo, pero lamentó que para generar ese cambio se llegue a un punto de saturación.


Al respecto, Cuadros destacó que el tamaño que tendrán las ciudades obligará al surgimiento de policentros dentro de los núcleos urbanos donde se desarrollará la vida de los habitantes del futuro. “El rol de caminar jugará un papel fundamental, al mismo tiempo que el transporte público. El futuro de las ciudades se jugará entre el transporte público de calidad y espacios públicos para que la caminata sea una actividad privilegiada en el uso de la ciudad”, aseguró.