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Reportajes / Pág. 14

“Los abortos son muchos menos de lo que se supone”

El ministro de Salud se refiere al bono que propuso el candidato Andrés Allamand para prevenir el aborto adolescente y afirma que se deben fomentar oportunidades de trabajo y estudios para mujeres de sectores populares.

por
Juan Cristóbal Villalobos
“Los abortos son muchos menos de lo que se supone”

El ministro Jaime Mañalich dice que en los últimos años ha cambiado su opinión frente al embarazo adolescente. “Yo pensaba que esos embarazos eran siempre no deseados; que la niña no sabía que tenía conductas de riesgo o que habían abusado de ella. Sin embargo, los especialistas afirman que la situación es la opuesta y que hasta el 90% de las jóvenes embarazadas reconocen que sabían que se exponían seriamente a quedar embarazadas o que incluso lo buscaban”, afirma el titular de Salud, reforzando los dichos que esta semana realizó en Radio Duna.


Entrando al debate desatado por la propuesta del candidato RN Andrés Allamand de otorgar un bono de $ 250 mil para madres de 10 a 19 años de escasos recursos, Mañalich desestima que esa fórmula traiga beneficios, y sostiene que la alternativa al tema pasa por el crecimiento económico, la educación y la prevención. “Si bien tenemos una de las tasas más bajas de embarazos adolescentes en Latinoamérica, es un problema social y de salud pública de gran importancia”, dice.


¿Por qué una adolescente querría embarazarse?


Esto está vinculado con las expectativas sociales y económicas de niñas que mayoritariamente pertenecen a familias pobres. A menor estrato económico, las relaciones sexuales empiezan antes y se necesita una “motivación positiva” para prevenir el embarazo, como es ir al doctor, tomar anticonceptivos o pedirle a la pareja que se ponga condón. Entonces, la joven en situación vulnerable se pregunta por qué debe hacer ese esfuerzo si no tiene perspectivas de seguir estudiando o trabajar. Es decir, no tiene incentivos reales para invertir en su futuro y prefiere embarazarse. De hecho, eso le da a la joven un mayor estatus en su entorno social y puede acceder a incentivos económicos, como los beneficios que da el Estado. Por eso es que a medida que las jóvenes perciben que se promueven las oportunidades de la mujer y que tienen posibilidades reales de estudiar o trabajar una vez salidas del colegio, les hace sentido “invertir” en no quedar embarazadas.


¿Cuál es la realidad del embarazo adolescente hoy en Chile?


El embarazarse antes de los 19 años es un replicador de pobreza, ya que una familia o una niña que espera guagua tiene mucho menos posibilidades de salir de la pobreza. Desde el punto de vista médico, para la madre, y especialmente para su hijo, la posibilidad de morir o de enfermar gravemente es mayor. Sin embargo, hemos avanzado mucho: entre el 2009 y el 2012 se ha bajado de 39 mil a 36 mil los embarazos en jóvenes de entre 15 y 19 años.


¿Cómo se combate el embarazo adolescente?


Primero, con crecimiento económico y dando más oportunidades a las mujeres. Lo segundo es la educación y prevención, lo que va más allá de sólo la educación sexual, e incluye explicar cómo el embarazo adolescente disminuye las posibilidades en la vida. Lo tercero es el fácil acceso a los métodos de planificación familiar como, por ejemplo, la entrega de la “píldora del día después”.


¿Qué opina del bono de ayuda para jóvenes embarazadas de escasos recursos propuesto por Andrés Allamand?


Para evitar que una joven se embarace, debe haber máxima prevención; si se produce el embarazo, entonces debe haber máxima protección.


¿Se justifica el bono de Allamand?


En nuestro país, una adolescente embarazada es protegida y ayudada por el Estado a través de los controles médicos, de la entrega del ajuar, del programa Chile Crece Contigo, etc. El tema es que no hay ninguna evidencia sólida de que un bono relativamente exiguo como el propuesto produzca una mejor protección para el niño. Si lo que queremos es enfocarnos en la prevención, la pregunta lógica es si este bono realmente incentiva a las adolescentes a postergar su embarazo. Pero si lo que produce es que el embarazarse sea más atractivo porque se da un bono, sería una medida contraproducente.


¿Es una propuesta errada?


Yo no conozco las bases con las que los candidatos hacen sus propuestas. Lo que rescato es que estos temas se pongan en la mesa y se debatan. Las políticas públicas en esta área son muy delicadas, por lo que deben tratarse con cuidado y no simplemente por inspiración. Hay que ser cautos: Chile va por buen camino, y cualquier política nueva tiene que ser comparada con lo que sucede en otros países y testeada en la población.


¿Teme que temas como éste o el aborto sean tratados en forma populista por los candidatos presidenciales?


Sin duda que eso pasará. Los candidatos tienen que “testear” a sus seguidores y a la ciudadanía proponiendo iniciativas que pueden ser provocadoras. Pero este no es un país de tontos y la gente saldrá a evaluar las distintas propuestas. Lo importante es que esto no altere la labor del gobierno.


Un grupo de senadores de la Concertación presentó un nuevo proyecto de aborto terapéutico. ¿Eso también es una estrategia electoral?


Efectivamente, y la prueba más clara es que el año pasado se ingresaron tres mociones similares, las que fueron rechazadas en el Senado. Y ahora se presenta una moción parecida, pero mucho más liviana. La mejor forma de tratar este tema es que algún candidato lo proponga y se discuta abiertamente.


¿Cuán preocupante es el número de abortos clandestinos en Chile?


Hay una gran falacia frente a esto, ya que se sigue repitiendo sin fundamento que en Chile se practican miles de abortos. Si uno mira las estadísticas de pacientes ingresados a hospitales por complicaciones producto de abortos, el número es tan ínfimo que se puede pensar dos cosas: o que quienes los hacen realizan un muy buen trabajo -lo que no creo-, o que los abortos son muchos menos de lo que se supone. Para mí, esa es la explicación más lógica. La cifra que dice que se practican 150 mil abortos en Chile no tiene nada que ver con la realidad.


¿Qué importancia tiene el haber aprobado la entrega de la “píldora del día después” a niñas menores de 14 años?


Esta distribución se produce producto de una ley aprobada ampliamente por el Congreso; es decir, esto no es un simple reglamento o una opinión particular. Esta ley establece que se deben entregar métodos anticonceptivos, entre ellos, la “píldora del día después”. La función del Ministerio de Salud ha sido precisar las condiciones de su entrega, entre ellas, el que si se lo da a una niña menor de 14 años hay que informar a sus padres o tutores. Además, si la adolescente denuncia o el profesional de la salud detecta que hubo un delito detrás de la relación sexual de riesgo, se debe informar a la justicia. El avance que tuvimos esta semana es que se obliga a todos los centros de salud a entregarla.


¿Qué opina de que miembros de la Alianza que en 2008 criticaron la entrega de la píldora? En ese entonces, 32 diputados UDI concurrieron al Tribunal Constitucional para que se impidiera su distribución…


Todos pueden tener una opinión, pero esto es ley y hay que cumplirla.


¿Cuáles serían los temas pendientes en la salud para el próximo gobierno?


Hay tres áreas en las que debería avanzar un nuevo gobierno. Se debe invertir más en prevenir enfermedades e impulsar un paquete garantizado de prevención, parecido al Plan Auge, que le permita a la gente realizarse evaluaciones médicas periódicas. Además, hay que profundizar la libertad de elección, tanto en el sistema público como en el privado. Los chilenos tienen hoy pocas posibilidades de elegir dónde atenderse; más libertad permitiría un mayor control de la calidad y de los precios de una salud cada vez más cara. Lo otro urgente es continuar con la reforma farmacéutica impulsada por este gobierno.


Frente a eso, usted ha denunciado el lobby farmacéutico que ha obstaculizado reformas a esa industria.


Chile es el país de la Ocde donde más se gasta en medicamentos, lo que perjudica, principalmente, a las familias pobres. Como gobierno, estamos impulsando que se permita la venta de medicamentos que no necesitan receta médica en lugares que no sean únicamente las farmacias. El sector oriente de Santiago está lleno de farmacias, pero eso no es así en los barrios más pobres. Incluso hay pueblos en los que simplemente no existen. Yo he tenido que enfrentar muchos “molinos de viento” al impulsar reformas que impidan que las farmacias privilegien la venta de marcas propias, que no se incentive a los dependientes a vender determinados productos, y que si la gente pide un medicamento genérico, no se le venda otro que vale 10 veces más. No olvidemos que, a nivel mundial, la industria farmacéutica es la que más gasta en lobby.


¿Ha visto a parlamentarios cambiar su voto producto de presiones?


En diciembre pasado, con los miembros de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados habíamos llegado a acuerdos muy trascendentes, pero en marzo éstos se habían caído. Finalmente, se llegó a un ley “sin corazón”. En esa operación no tengo ninguna duda de que estuvo detrás el lobby de las farmacias (…). Es muy complicado ver cómo los lobbistas de esta industria interactúan con los diputados durante la votación y luego éstos cambian una opinión que dieron cinco minutos antes. Pese a todo, el gobierno seguirá insistiendo en que se permita la venta de medicamentos en supermercados y en otros locales comerciales, así como en las góndolas de las farmacias, lejos de la influencia de los vendedores.