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País / Pág. 18

Los 25 minutos que terminaron con la vida de Miguel Enríquez

Informes infográficos de la PDI detallaron las versiones del tiroteo ocurrido en 1974.

por
Andrés López

De 20 a 25 minutos. Ese fue el lapso que duró el tiroteo entre agentes de la Dina y el líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez. Así lo detallan tres informes infográficos realizados por el Laboratorio de Criminalística de la PDI que reproducen los testimonios de lo ocurrido en la comuna de San Miguel, donde estaba ubicada la casa de calle Santa Fe 725, lugar en que fue abatido el padre de Marco Enríquez-Ominami, quien recibió 10 tiros en su cuerpo y el rostro el 5 de octubre de 1974. Se trata del interrogatorio realizado al ex miembro de la Dina, brigadier en retiro Miguel Krassnoff, quien detalló la dinámica del tiroteo en las afueras del inmueble; el chofer del vehículo que llevaba los agentes que también relató el incidente, Rodolfo Concha Rodríguez; y la entonces pareja de Enríquez, Carmen Castillo, que relató los últimos minutos del mirista. Ellos y otras tres personas estarán hoy en la reconstitución de escena del caso que aún no tiene ningún procesado. La diligencia, que partirá a las 9.00, estará a cargo del juez Mario Carroza y efectivos de la PDI, quienes entregarán sus conclusiones posteriormente.


En el análisis, Krassnoff indicó que durante unos patrullajes, cerca de las 13.30, supuestamente unos niños menores le había señalado el domicilio donde estaba Enríquez y se estacionó junto los otros agentes, entre los cuáles estaba Marcelo Moren Brito y Osvaldo Romo, y se dirigió al inmueble. Cuando llegó al frente del domicilio, según su versión, comenzaron los disparos y se tiró al piso. Luego se arrastró hasta una entrada de autos y trató de dispararle a dos cilindros de gas dentro de la casa, pero se quedó sin municiones. Tras pedir más balas y un fusil AK-47, “me gritan que tenga cuidado, haciendo presente que había una persona encima del techo del inmueble, portando un arma de alto poder explosivo”, la que en informe se indica que sería parecido a un lanzacohetes.


Mientras esto ocurría, al interior del recinto, Enríquez, Castillo y otras dos personas disparaban hacia afuera. En un momento, señaló Castillo en su declaración, el líder del MIR va a una de las piezas a buscar un bolso y ella toma una metralleta tipo “Scorpio” y comienza a disparar. Luego, ambos van al salón y cuando Enríquez llega al patio lateral poniente hay una explosión. Ella señala que le llegan esquirlas de una granada en el brazo y el pecho. Ve a Enríquez en el suelo, al lado del toldo del auto, quien tenía una herida en su mejilla izquierda. Tras perder la conciencia, se da cuenta que él la protegió de los tiros dejándola atrás de un mueble en la sala de estar.


En el tercer informe que grafica el testimonio del chofer del vehículo de los agente de la Dina, Rodolfo Concha, se dieron cuenta que había una persona que escapaba por un muro de una casa vecina al inmueble. Ahí lo amenazaron y le gritaron que parara, pero esa persona (que posiblemente sería Enríquez, dado que ninguno lo identificó) se negó y les dijo que había una mujer herida al interior de la casa.


Según Krassnoff, esos agentes le dijeron que el hombre tenía una herida en la mejilla (que habría sido provocada a Enríquez dentro de la casa durante el incidente) y que le indicaron que sacó un revólver con munición “mata policías” y lo acribillaron.

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Los 25 minutos que terminaron con la vida de Miguel Enríquez

Informes infográficos de la PDI detallaron las versiones del tiroteo ocurrido en 1974.

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Andrés López

De 20 a 25 minutos. Ese fue el lapso que duró el tiroteo entre agentes de la Dina y el líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez. Así lo detallan tres informes infográficos realizados por el Laboratorio de Criminalística de la PDI que reproducen los testimonios de lo ocurrido en la comuna de San Miguel, donde estaba ubicada la casa de calle Santa Fe 725, lugar en que fue abatido el padre de Marco Enríquez-Ominami, quien recibió 10 tiros en su cuerpo y el rostro el 5 de octubre de 1974. Se trata del interrogatorio realizado al ex miembro de la Dina, brigadier en retiro Miguel Krassnoff, quien detalló la dinámica del tiroteo en las afueras del inmueble; el chofer del vehículo que llevaba los agentes que también relató el incidente, Rodolfo Concha Rodríguez; y la entonces pareja de Enríquez, Carmen Castillo, que relató los últimos minutos del mirista. Ellos y otras tres personas estarán hoy en la reconstitución de escena del caso que aún no tiene ningún procesado. La diligencia, que partirá a las 9.00, estará a cargo del juez Mario Carroza y efectivos de la PDI, quienes entregarán sus conclusiones posteriormente.


En el análisis, Krassnoff indicó que durante unos patrullajes, cerca de las 13.30, supuestamente unos niños menores le había señalado el domicilio donde estaba Enríquez y se estacionó junto los otros agentes, entre los cuáles estaba Marcelo Moren Brito y Osvaldo Romo, y se dirigió al inmueble. Cuando llegó al frente del domicilio, según su versión, comenzaron los disparos y se tiró al piso. Luego se arrastró hasta una entrada de autos y trató de dispararle a dos cilindros de gas dentro de la casa, pero se quedó sin municiones. Tras pedir más balas y un fusil AK-47, “me gritan que tenga cuidado, haciendo presente que había una persona encima del techo del inmueble, portando un arma de alto poder explosivo”, la que en informe se indica que sería parecido a un lanzacohetes.


Mientras esto ocurría, al interior del recinto, Enríquez, Castillo y otras dos personas disparaban hacia afuera. En un momento, señaló Castillo en su declaración, el líder del MIR va a una de las piezas a buscar un bolso y ella toma una metralleta tipo “Scorpio” y comienza a disparar. Luego, ambos van al salón y cuando Enríquez llega al patio lateral poniente hay una explosión. Ella señala que le llegan esquirlas de una granada en el brazo y el pecho. Ve a Enríquez en el suelo, al lado del toldo del auto, quien tenía una herida en su mejilla izquierda. Tras perder la conciencia, se da cuenta que él la protegió de los tiros dejándola atrás de un mueble en la sala de estar.


En el tercer informe que grafica el testimonio del chofer del vehículo de los agente de la Dina, Rodolfo Concha, se dieron cuenta que había una persona que escapaba por un muro de una casa vecina al inmueble. Ahí lo amenazaron y le gritaron que parara, pero esa persona (que posiblemente sería Enríquez, dado que ninguno lo identificó) se negó y les dijo que había una mujer herida al interior de la casa.


Según Krassnoff, esos agentes le dijeron que el hombre tenía una herida en la mejilla (que habría sido provocada a Enríquez dentro de la casa durante el incidente) y que le indicaron que sacó un revólver con munición “mata policías” y lo acribillaron.