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Tendencias / Pág. 12

Lo que ellas quieren… (las adolescentes chilenas)

Los patrones culturales y estereotipos que hasta hace pocas décadas marcaban a las mujeres comienzan a desaparecer en las nuevas generaciones. Así lo refleja una encuesta en adolescentes mujeres realizada por Opción: los hijos se esperan para después de los 30, el trabajo es para ganar dinero y la convivencia es tan válida como el matrimonio.

por
Ricardo Acevedo / Fernanda Derosas

Romina es una adolescente típica. Su mayor aspiración es tener hijos, pero después de los 30. ¿Casarse? También, pero antes va a convivir un tiempo con su pareja. Y el trabajo claro que es muy importante, y mejor si se desarrolla al mando de su propia empresa. Ahora, sobre la casa y lo doméstico, su marido tendrá que colaborar en igualdad de condiciones… La visión de Romina representa a la generación de mujeres que hoy está en el colegio y que por sus aspiraciones difiere radicalmente de la generación a la que perteneció, por ejemplo, su abuela.


Porque las adolescentes de hoy no sólo proyectan ser madres recién a partir de los 30, sino que han asimilado gran parte de los fenómenos sociales que han modificado la sociedad en las últimas dos décadas: consideran la convivencia tan legítima como el matrimonio, se ven a sí mismas como mujeres independientes, prefieren los negocios a la política y una de sus mayores ambiciones es ganar dinero.


Así lo demuestra una encuesta realizada por la corporación Opción (protege y defiende los derechos de niños, niñas y adolescentes) a más de 400 adolescentes de entre 14 y 18 años, que reflejó las aspiraciones y expectativas de toda una nueva generación de mujeres chilenas. La investigación confirma así que la imagen de la mujer sumisa, que espera al marido en la casa o que trabaja sin mayores ambiciones, dio paso a la de una mujer que incorpora en su imaginario colectivo la igualdad de género, así como también una visión más práctica de la vida.


La maternidad y matrimonio


Las encuestadas lo confirmaron: patrones que tradicionalmente han marcado al mundo femenino en la sociedad chilena comienzan a modificarse, como, por ejemplo, la edad considerada ideal para la maternidad o el matrimonio. En opinión del sociólogo Raúl Zarzuri, se trata de un fenómeno propio de la transición del país a la posmodernidad y que refleja el mayor individualismo de las nuevas generaciones. “Son más independientes y autónomas respecto de sus padres”, dice Zarzuri, quien considera que asistimos al surgimiento de una nueva generación, una muy distinta de la que existía hace 15 a 20 años.


En esos términos, la maternidad, por ejemplo, ha aumentado en 75% en madres mayores de 35 años desde 1980 a la fecha, según cifras del INE, en tanto que los hijos de madres entre 20 y 30 años han descendido 34%. Y la encuesta muestra que este fenómeno ya ha impactado fuerte en las nuevas generaciones: según la encuesta Opción, el 71% de las niñas se proyecta teniendo hijos entre los 31 y 41 años, siendo esta tendencia más fuerte en el segmento C1.


Otro dato decidor tiene que ver con el matrimonio y la convivencia. Las estadísticas del INE muestran que en 1992 el 6% de las parejas convivía, mientras que en 2009 el número se había duplicado al 13%, en tanto que la Encuesta Nacional Bicentenario, realizada por la UC entre 2005 y 2009, mostraba que el 22% de las personas entre 25 y 34 años convive en Chile. La encuesta de Opción también muestra cómo las adolescentes han incorporado esta realidad a su mirada: el 86% dice que en el futuro se ve “conviviendo en pareja”. Sobre el matrimonio, el 74% dice verse “casándose”, una opción que, de acuerdo a las estadísticas del Registro Civil, por estos días va en aumento.


Sobre este aspecto, Zarzuri estima que la encuesta muestra un fuerte empoderamiento de las nuevas generaciones de mujeres. No sólo son independientes desde temprana edad, y consensúan las relaciones de sus padres -desde el piercing hasta la compra de ropa, pasando por los permisos para las fiestas-, sino que, además, en una relación de pareja estarían dispuestas a mantener a su marido: si bien el 80,6% se visualiza trabajando y compartiendo los gastos de la casa con la pareja, un no despreciable 19,4% en el segmento C1 afirma que “preferiría trabajar para que su pareja se pueda dedicar a lo que quiera”.


El trabajo y la educación


Sergio Vivanco, sociólogo coordinador de asuntos públicos y corporativos de Opción, especialista que dirigió la investigación, cuenta a La Tercera que las niñas se perciben a sí mismas en una posición de poder respecto de los hombres, especialmente en los segmentos más altos. “Pero se trata de un poder económico, no político”, explica el experto. En la consulta y ante la pregunta de si les gustaría ser ministra, senadora, diputada, alcaldesa o presidenta, sobre el 70% de las consultadas afirmó que “no le gustaría”.


Las niñas de hoy ven el futuro en términos mucho más utilitarios que hace algunas generaciones -explica Vivanco-, que en su mayoría optaban por trabajar debido a razones vocacionales, y generalmente en el área de servicios. Hoy, muy por el contrario, es la iniciativa privada la que parece atraerlas más: el 72% se visualiza siendo jefa en una empresa y el 49% va más allá y ambiciona tener la suya propia. Sólo el 18% dijo querer trabajar para el Estado.


La razón es simple: ellas quieren asegurar su independencia económica ante todas las cosas: el 54% señala querer ganar mucho dinero.


“El patrón clásico de la mujer trabajando por razones vocacionales tiende a desaparecer. Las expectativas de las niñas se nivelan con las de los hombres en las nuevas generaciones”, dice el sociólogo, quien cree que es muy probable que a futuro las mujeres sean mucho más demandantes al exigir igualdad con los hombres en el trabajo. “En especial en los segmentos más altos, se ve una mayor proporción de niñas que se proyectan en cargos directivos o encabezando sus propias iniciativas de negocio”, dice.


Resultados que coinciden con los últimos estudios que han analizado el avance de la igualdad de género en el país: sólo en los últimos cuatro años, Chile mejoró 86% de acuerdo a un estudio dado a conocer el año pasado por el Foro Económico Mundial.