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Cultura&Entretención / Pág. 92

Llega la obra de Luis Camnitzer, figura del arte conceptual

En 1965 Luis Camnitzer (76) tuvo su primera crisis artística. Se dio cuenta de que el grabado no era más para él un vehículo de democratización del arte, sino algo más parecido a tejer: un ejercicio rutinario que solo “ampliaba los accionistas de mi obra”, dice hoy el artista uruguayo. Se reinventó. Comenzó a trabajar […]

por
Denisse Espinoza
Llega la obra de Luis Camnitzer, figura del arte conceptual

En 1965 Luis Camnitzer (76) tuvo su primera crisis artística. Se dio cuenta de que el grabado no era más para él un vehículo de democratización del arte, sino algo más parecido a tejer: un ejercicio rutinario que solo “ampliaba los accionistas de mi obra”, dice hoy el artista uruguayo. Se reinventó. Comenzó a trabajar con ideas más que con objetos: su primera obra fueron etiquetas con la frase “Este es un espejo. Tú eres esta sentencia escrita”, que pegó en baños públicos y ascensores.


Tres años después, en 1969, vino a Chile, al Museo de Bellas Artes, con la obra Masacre en Puerto Montt, que recreó la matanza en Pampa Irigoin, donde 10 pobladores murieron y 50 fueron heridos por Carabineros durante el desalojo de una toma, en el gobierno de Frei Montalva. Camnitzer dibujó palabras y líneas en el piso para representar la trayectoria de las balas. La muestra fracasó. “La izquierda me atacó porque no había sangre y la derecha porque habían palabras. Hice una obra similar en Caracas muy popular, pero en Chile pasaban por la sala, no veían nada y se iban”, dice.


Radicado en Nueva York desde 1964, Camnitzer es hoy una de las figuras del arte conceptual latinoamericano. Su obra aborda la represión, la globalización y el mercado. En 2006 replicó en Galería Metropolitana su muestra de 1969, y ahora regresa a Chile con su mayor retrospectiva: más de 70 obras de la colección Daros Latinoamérica, elegidas por los curadores Han Michael Herzog y Katrin Steffen, que se exhibirá desde el 25 de mayo en el MAC del Parque Forestal. Al mismo tiempo, una serie de 35 grabados sobre la tortura en Chile y Uruguay estarán en el Museo de la Memoria.


¿Cómo definiría su obra?


Hay artistas que hacen obras para el mercado y otros para hacer cambios sociales. Yo soy de estos últimos. Mi obra no ha cambiado, pero sí su reconocimiento. A pesar de no buscarlo, cuando haces una obra tangible, esta puede ser mercancía y eso está fuera de tu control.


¿Su obra ha generado esos cambios sociales?


No, soy un fracaso y eso se refleja en la medida en que sigo haciendo arte. Cuando no haga nada, será cuando haya logrado mi objetivo.


Se le asocia con el chileno Alfredo Jaar ¿Qué opina Ud.?


Somos como padre e hijo. La generación de él viene de la mía y es con el único con el me reúno a chismosear. El usa el lenguaje industrial publicitario para su obra y yo en las mías, trato de hacer la mínima inversión económica. Son estrategias distintas para lograr el mismo efecto.


En Santiago, Camnitzer reeditará una obra que mostró en 2006 en Bogotá, donde construyó un árbol a escala real con lápices de mina, para hablar sobre la migración, y dará charlas en la Universidad Católica, Diego Portales y en el Museo de la Memoria.


¿Sigue interesado en democratizar el arte?


Sí, para mí es fundamental llegar al público. Por eso ahora me importa más la pedagogía. Me interesan los procesos de empoderamiento y no de consumo, que el espectador reflexione y salga de la muestra como creador de la obra.