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Cultura&Entretención / Pág. 58

Listas y divertidas: las nuevas chicas del cómic local

Madres solteras, profesionales jóvenes o niñas agrandadas son las protagonistas de tres nuevos libros del género.

por
Graciela Marín
Listas y divertidas: las nuevas chicas del cómic local

La curvilínea Yayita. O la malhumorada doña Treme. Los dos personajes femeninos más famosos de la historieta chilena fueron creados por Pepo hace más de 60 años. Hoy siguen siendo estereotipos populares, pero ya tienen competencia: una nueva camada del cómic chileno lanza libros con protagonistas femeninas. En lugar de solteras coquetas, suegras malhumoradas y superheroínas, las nuevas historietas muestran protagonistas más modernas y reales, pensadas para atraer lectoras hasta ahora distantes del cómic.


Cabralesa es una de esas. Hace dos años comenzó en formato web, con cuatro mujeres jóvenes como protagonistas: una madre soltera, una trabajólica, una diseñadora acomodada y una lesbiana. Tábula Rasa edita su segundo libro, Cabralesa, ¡nunca cambies! “En general a las mujeres en la TV y la publicidad se les presenta como frágiles y tontas, o se les ridiculiza. Yo quería mostrar otro tipo de mujeres, más normales, que son las que veo entre mis amigas y cercanas: saben arreglar sus problemas, y si se tropiezan lo toman con humor y aprenden de sus errores”, dice su creadora Daniela González.


Su plan fue arriesgado: sin experiencia anterior en el género, decidió crear un cómic que apelara a mujeres, escrito por ella y dibujado por Diego Zúñiga. “Quería hacer una novela gráfica, con mucho desarrollo de la historia y el personaje. Pero por plata no se podía. Finalmente quedamos con capítulos autoconcluyentes: la historia empieza y termina en cada capítulo”, explica González. El sitio se convirtió en un fenómeno, con más de dos mil seguidores en Facebook y Twitter.


El cómic también ha contado con el apoyo de reconocidas firmas del cómic: el dibujante Nelson Dániel (Road rage) ilustra la portada. En su interior hay viñetas en color y una estética que su creadora describe como amerimanga: una mezcla entre el cómic japonés y el americano. “Estamos acostumbrados al mundo de cómic masculino, que es más de acción. El cómic de mujeres es más reflexivo y se concentra más en el mundo interior. En Chile, una referente es Marcela Trujillo, con Maliki Cuatro Ojos. Yo pensé Cabralesa para que fuera atractivo para las mujeres, para que se convirtiera en su primer cómic”, dice.


Otra mujer dedicada a las historietas es Sol Díaz. Autora de los libros de ilustración Sin nada y ¿Cómo ser una mujer elegante?, este año lanzó Bicharracas 2 y , el 11 de noviembre presenta la novela gráfica La hoja naranja ( RIL), sobre el viaje de autodescubrimiento de una niña llamada Fedora. “Ella va derribando personajes que van representando miedos e inseguridades”, explica Díaz, dibujante y guionista. Su apuesta es por un estilo más reflexivo, lejano a la historieta de aventuras: “El cómic siempre ha estado muy masculinizado, principalmente por la típica idea de que es Superman, Batman y hombres musculosos. Pero se pueden descubrir otros puntos de vista, con temas profundos, críticos y reflexivos. Se trata de desarrollar tu espacio, no desde el género, sino desde una propuesta personal”.


Pequeña Esperanza, la tira cómica de Sergio Miranda, será lanzado el 2 de noviembre en la Feria del Libro de Santiago (RIL). Aunque su autor no es mujer, su protagonista sí: Esperanza es una niña de siete años, de padres separados, que se autodefine como apolítica y atea. “Quise retratar la sociedad de hoy, donde las familias son disfuncionales y los padres son torpes. Esperanza es muy inteligente para su edad, como salen los niños hoy”, explica su autor. “Suelen comparar la tira con Mafalda, pero son distintos. Pequeña Esperanza es más crudo: con un padre con problemas con el alcohol y una madre muy interesada por el dinero”.


Al igual que Cabralesa, la web ha sido crucial para la difusión tanto de la obra de Sol Díaz, como de Pequeña Esperanza. Ahora el desafío es traspasar el éxito web a la apuesta editorial.