*

Edición Impresa Cambiar fecha
Cultura&Entretención / Pág. 44

La trastienda del Boom latinoamericano contada por sus propios integrantes

El libro Voces del “Boom” reúne 21 entrevistas, incluyendo a García Márquez, Rulfo y Borges.

por
Javier García
La trastienda del Boom latinoamericano contada 
por sus propios integrantes

Es 1968 y Gabriel García Márquez lleva un par de meses instalado en Barcelona. “Ahora vivo prácticamente de las rentas que me proporciona el libro”, dice el escritor colombiano. Un año antes había publicado Cien años de soledad.


El periodista español Robert Saladrigas es quien lo escucha y toma nota. El 30 de noviembre de 1968 se publicará la entrevista en la revista Destino, donde Saladrigas puso en sus páginas 129 conversaciones con escritores hispanoamericanos. Seleccionó 21, las que ahora conforman el libro Voces del “Boom”, editado en España por editorial Alfabia. Son las voces de quienes integraron el Boom latinoamericano y varios de sus testigos.


En 1968, Cien años de soledad llevaba un año en librerías y ya ha vendido 200 mil ejemplares. El Boom recién se iniciaba. García Márquez comenta sobre su novela: “El tema lo llevaba dentro desde hacía años. Incluso lo había intentado expresar en un par de ocasiones, pero me reconocía poco preparado y lo abandoné. Era mucha su envergadura para mis escasas posibilidades, hasta que me encontré seguro y me puse a escribir como un obseso”. Y agrega sobre el proceso de creación: “Trabajaba todas las mañanas, desde las nueve hasta la hora de la comida… Así, durante dos años”.


Otro integrante del Boom latinoamericano, Mario Vargas Llosa, se encuentra en Barcelona. El autor peruano lleva 11 años viviendo fuera de su país. “Es la primera vez que consigo escribir sin agobios, sin pensar en otras cosas, porque hasta ahora he alternado el escribir con el trabajo alimenticio”, le confiesa al periodista. El diálogo saldría publicado en el número 1.715 de la revista Destino, en agosto de 1970.


Un año antes había publicado Conversación en La Catedral. Del libro, Vargas Llosa concluye que “es mi obra más ambiciosa. Me costó cuatro años y después reduje el original a la cuarta parte de lo que había escrito”. El narrador, a la fecha, ya tenía en su carrera ganados el Premio Biblioteca Breve y el Rómulo Gallegos, y cree que los novelistas “somos los buitres que nos alimentamos de la carroña de las sociedades en descomposición. No me negarás que es así. De la descomposición social brotan las mejores novelas”.


En 1971, el periodista español irá por José Donoso. Le pregunta sobre su obra, y el narrador chileno responde: “¡Mi mundo! Me preguntas por el origen de este mundo de vejez, decrepitud, monstruosidad, que ha constituido hasta ahora el eje de mi novelística”. ¿De dónde salen las historias? Donoso dice que “mis novelas no las busco, sino que me suceden, vienen a mí y me poseen”.


Otro chileno que está en España es Carlos Droguett, quien ha ganado en 1971 el Premio Alfaguara, con la novela Todas esas muertes. También será entrevistado para revista Destino y es parte de Voces del “Boom”, como también los autores nacionales Miguel Arteche, Enrique Lafourcade, Jorge Edwards y Pablo Neruda.


El poeta es entrevistado en 1973, meses antes de morir el 23 de septiembre de ese año. De sus libros, resume: “¿Recuerda Alturas de Machu Picchu, o bien, Residencia en la tierra? Ahí se encuentra reducido el contenido de mi poesía”.


Los días están contados. Neruda sabe que el cáncer lo consume. “Ansío encontrarme de nuevo en Chile… volver a mi rincón de Isla Negra para contemplar el mar durante largas horas y descansar. Me siento fatigado”.


Es 1974, Neruda ha muerto y Jorge Edwards tiene en librerías Persona non grata, donde cuenta su experiencia en Cuba y su enemistad con la revolución castrista. “Repito que mi libro no es anticubano”, le dice Edwards a Robert Saladrigas, quien confiesa, al inicio de Voces del “Boom”, una ausencia clave del volumen: Julio Cortázar. Lo conoció a través del editor Mario Muchnik, pero ya era tarde.