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Tendencias / Pág. 14

La migraña que explica la genialidad de Richard Wagner

A la mitad de Siegfried, la tercera ópera de El anillo del Nibelungo, el compositor alemán pensó que ya no podía más. El dolor era insoportable, pero le ayudó a imprimirle un carácter único cuyo ritmo y pulsaciones coinciden con la progresión de una jaqueca.

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Jennifer Abate / Ilustración: Marcelo Escobar
La migraña que explica la genialidad de Richard Wagner

CUALQUIERA QUE haya padecido de jaquecas sabe lo debilitantes que son. La tortura comienza con un pequeño dolor que va creciendo a medida que se notan cada vez más las pulsaciones a ambos lados de la cabeza, como si una orquesta marcara el ritmo de los latidos. Pasados algunos minutos el dolor se vuelve insoportable y la única solución es cerrar las cortinas y alejarse de todo el ruido. Sin duda es una experiencia tan desagradable, que nadie podría agradecerla.


Sin embargo, en el caso de un famoso compositor del siglo XIX, estos fuertísimos dolores de cabeza pudieron haber servido como fuente de inspiración para una de sus más geniales obras. Esto, porque recientemente un grupo de investigadores alemanes descubrió que los dramáticos acordes de la ópera Siegfried, del compositor alemán Richard Wagner, fueron inspirados por las dolorosas migrañas de su autor.


Para llegar a esta conclusión, el equipo germano, que publicó sus hallazgos en la edición de Navidad del prestigioso British Medical Journal, analizó esta obra, la tercera de las cuatro óperas que componen El anillo del Nibelungo (Der ring des Nibelungen). Más particularmente, se centró en la intensidad de las pulsaciones que marcan el ritmo de la obra.


Sus conclusiones fueron decidoras: “La ópera abre con un golpeteo palpitante, que gradualmente se vuelve más intenso, hasta que alcanza una pulsación casi dolorosa”. En el clímax, incluso, el personaje principal grita: “¡Plaga compulsiva! ¡Dolor sin final!”, algo que los investigadores detallan como una representación de “un doloroso episodio de migraña”.


Pero no fue la intensidad musical lo único en lo que se fijaron los científicos liderados por Hartmut Göbel, director desde 1998 del Centro de Investigación del Dolor Clínico y del Centro de Jaquecas Kiel. El neurólogo dice a Tendencias: “Estudiamos las memorias de Richard Wagner, sus cartas y los diarios de su segunda esposa, Cosima (que escribió desde el 1 de enero de 1869 hasta el 12 de febrero de 1883, el día anterior a la muerte de Wagner). Las descripciones de Richard Wagner de sus dolores de cabeza en sus escritos y cartas entregan clara evidencia de que sufría severos episodios de migraña. Frecuentemente se quejaba de que sus ‘dolores de cabeza nerviosos’ afectaban su trabajo y de que eran ‘la principal plaga de su vida’”. Por el mismo tiempo en que trabajaba en Siegfried, Wagner le escribtía al compositor húngaro Franz Liszt:


“Todavía no he recuperado el ánimo para escribirles a Carolyne y Marie von Sayn-Wittgenstein. Me molesta estar siempre en un estado de lamento y por lo tanto debo esperar una hora favorable para no decepcionarte absolutamente. Tú mismo estás acostumbrado a mis lamentos y ya no esperas nada más. Mi salud, una vez más, ha estado muy mal en los últimos diez días. Después de terminar el boceto del primer acto de Siegfried, literalmente no fui capaz de escribir un simple compás sin sentir que me llevaba el más alarmante dolor de cabeza. Actualmente, mi sistema nervioso se asemeja a un piano muy fuera de tono. Me imagino que las cuerdas se romperán y, por fin, habrá un final”.


Las marcas de ese dolor en la obra de Wagner aparecen claramente en el estudio de Göbel. A través de un análisis de las pulsaciones de un aura típica de migraña (la manifestación de síntomas que indican que comenzará la cefalea), se demostró que su frecuencia promedio es de alrededor de 17,8 Hz. Wagner compuso los compases en dos cuartos y los instrumentos de cuerda responsables de la pulsación musical (violines y violas) debían tocar a un ritmo de 16 corcheas por compás. Esto corresponde a una frecuencia de cerca de 16 Hz y un ritmo de 120 pulsaciones por minuto, muy cercano a lo que ocurre durante un aura de migraña.


Según el equipo de científicos, esta es una muy buena teoría para explicar la inusual intensidad musical de Wagner, quien a juicio de Göbel se vio “severamente agobiado por la migraña, pero usó su sufrimiento creativamente, lo que permitió que futuras generaciones participaran de sus emociones y percepciones”.


A pesar de que a juicio del neurólogo las migrañas son sólo uno más de los factores que pudieron influenciar la obra de Wagner, “durante el tiempo en el que compuso su ópera Siegfried sus dolores de cabeza y su salud en general jugaron un rol central. Tuvo que interrumpir la composición de esta compleja ópera en la mitad del segundo acto. Ya no era capaz de continuar con el trabajo que había seguido por más de 12 años. Puedes escuchar claramente la diferencia entre el segundo y el tercer acto”.


Según Göbel, este antecedente no es exclusivo de la vida de Richard Wagner: “Muchas personas famosas sufrieron dolores de cabeza y, especialmente, migrañas”. Entre ellos, destacan los casos de Pablo Picasso, quien pintó sus conocidas auras de migraña en muchas de sus más célebres pinturas. En el mundo de la ciencia, Marie Curie sufrió cefaleas tan severas que incluso quiso detener sus investigaciones. También en la esfera musical, Wolfgang Amadeus Mozart sufrió de una fractura de cráneo que le ocasionaba severos dolores de cabeza. Las migrañas afectan frecuentemente a la gente productiva y creativa”.