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País / Pág. 8

La fallida demostración de fuerza del timonel

El senador comparó su ofensiva por el sueldo mínimo con la presión UDI por el impuesto al combustible. La pelea de fondo, admiten en RN, era el supuesto poder de veto gremialista versus la mala interlocución que, acusan, tienen con La Moneda.

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Por P. Durán y A. Labra
La fallida demostración de fuerza del timonel

1) Conflicto

A mediados de semana, Carlos Larraín recibió un llamado desde La Moneda para invitarlo a la promulgación de la ley antidiscriminación, que se realizó el jueves. Y le dieron un dato adicional: también asistiría el diputado Joaquín Godoy (RN), quien lo había acusado de extorsionar al gobierno por el reajuste del sueldo mínimo y cuya presencia había motivado al timonel a retirarse molesto de una reunión el lunes pasado con el Presidente Sebastián Piñera por ese mismo asunto. La respuesta de Larraín: más allá de su enojo con Godoy, no iría al acto, pues aún permanecía en reposo producto de un fuerte resfrío.

El llamado telefónico fue una de las numerosas gestiones desplegadas para tratar de cerrar a la brevedad el inédito impasse abierto por el presidente de RN. Al marginarse de la cita con el Presidente, tirando su cuaderno de anotaciones al piso y lanzado críticas al gobierno, el senador estuvo por algunas horas, a ojos de La Moneda, simplemente “fuera de la Alianza”.

Sin embargo, pese a lo fuerte del enojo de Piñera y buena parte de RN, la decisión fue tratar de recomponer puentes con Larraín. Detrás había un diagnóstico pragmático: el año pasado y con el visto bueno de La Moneda, la disidencia en RN fracasó en su intento por desbancarlo. Ahora no quedaba más que minimizar los flancos y encarrilar esfuerzos con miras a las municipales y presidenciales.

Para Larraín, en todo caso, la polémica era expresión de algo mayor. Primero, la -a su juicio- mala interlocución con el gobierno, al que acusa de tomar decisiones sin considerar su opinión. Algo que fue recogido al designar al ministro Rodrigo Hinzpeter (Interior) como interlocutor. Segundo, según ha dicho Larraín, la capacidad de “veto” UDI ante La Moneda. En su insistencia por un mayor sueldo mínimo, Larraín criticó al gremialismo e intentó imponer su postura, dando un golpe de efecto. Diseño que no llegó a puerto.

2) Aliados

Más allá de que comparten las críticas al desaire de Larraín a Piñera, los jefes de los senadores y diputados, Alberto Espina y Alberto Cardemil, buscaron poner paños fríos a la tensión. El primero se reunió con Larraín el lunes para viabilizar la interlocución con Hinzpeter. Y el segundo se opuso -el martes en el almuerzo de bancada- a algunos diputados liberales que querían enviar una carta al Mandatario, a título personal, ofreciéndole disculpas por el incidente protagonizado por Larraín. Finalmente, se resolvió que fuera el propio Cardemil quien abordara el tema con Piñera y, en forma separada, con el timonel del partido.

Cardemil habló también con Godoy para gestionar una cita con Larraín. El diputado dijo estar disponible, pero en reserva, y que espera disculpas del senador.

Aunque se plegaron a la postura de gobierno, los vicepresidentes RN Baldo Prokurica y Francisco Chahuán, más el secretario general Mario Desbordes, apoyaron hasta el final al timonel.

3) Adversarios

El lunes en la mañana, tras dejar molesto a La Moneda, Carlos Larraín fue a los estudios de TVN. El timonel había pedido antes a Chahuán que lo reemplazara en una entrevista. Pero ahora había decidido retomar su compromiso, ocasión en que lanzó duras críticas al gobierno.

Esto molestó sobremanera a Piñera, quien durante la semana dijo que si lo que quería era imponer un veto, no tendría éxito.

Larraín ya había comparado un par de semanas atrás, en una reunión de comité político, su ofensiva por el sueldo mínimo con la presión UDI, partido que consiguió un mecanismo para rebajar el impuesto específico a los combustibles antes de dar su respaldo a la reforma tributaria. Larraín transmitió al gobierno que la pelea por el reajuste se trataba de un escenario similar.

Sin embargo, en el oficialismo dicen que el principal escollo de Larraín sigue estando en su colectividad: los diputados liberales -Godoy, Nicolás Monckeberg, Pedro Browne- fueron los primeros en descolgarse de la postura de la mesa, cerrando un acuerdo con Hacienda. Con la interna dividida, la pista ante el rechazo del gobierno era cuesta arriba. Una cuenta pendiente, decían en el partido, de la fuerte batalla del año pasado, cuando se intentó articular una estrategia para sacar al senador de la testera.

4) Objetivo

La tarde del martes, Larraín llamó por teléfono desde su casa a algunos de sus diputados para que apoyaran el reajuste de salario mínimo en el Congreso. Y aunque el timonel aún no ha hablado públicamente para dar por cerrado el impasse, en el partido dicen que ya a principios de semana decía entender que su intempestivo retiro de La Moneda trajo fuertes costos. Con todo, Larraín también aceptó que se gestionara un encuentro con Piñera para los próximos días. A corto plazo, el diseño en La Moneda contempla marcar alguna señal concreta de distensión. En el largo plazo, tratar de mantener una relación normal con el senador. Siempre, dicen en Palacio, con el antecedente de que el timonel no tiene las espaldas como para ganar “gallitos” a Piñera.