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Mundo / Pág. 13

La evolución del ecologismo, desde "Silent Spring" hasta Copenhague

Las demandas de los grupos ecologistas, que comenzaron a surgir en los años 60, han sido incorporadas en los programas de los partidos tradicionales en la última década. La cumbre del Cambio Climático constituye el punto más alto de su discurso.

La evolución del ecologismo, desde
"Silent Spring" hasta Copenhague

Quizás nunca antes como ahora, los argumentos del ecologismo se tomaron el debate mundial y sobrepasaron las preocupaciones tradicionales, como las guerras, las catástrofes naturales y los problemas económicos, para reunirlas a todas en una misma cruzada global. Precisamente, en la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Copenhague (Dinamarca), que comienza este lunes 7 y se extenderá hasta el día 18, líderes y representantes de todo el mundo intentarán buscar, a fin de cuentas, un acuerdo mundial para reducir la contaminación del planeta y apostar a mantener de alguna manera los equilibrios de la naturaleza, ya que la Tierra no es capaz de contener el ritmo del actual desarrollo humano.


En definitiva, esos son los postulados de los movimientos o corrientes ecologistas surgidos en los años 60, que -pese a ser inicialmente denostados por muchos- desde los 80 fueron integrados al discurso de los partidos tradicionales e incorporados como políticas de Estado, principalmente en el mundo desarrollado, para llegar ahora -con el problema del calentamiento global- a ser el centro de los debates sobre el futuro en todo el planeta.


Un elemento fundacional del movimiento ecologista como tal, es la publicación en 1962 del libro Primavera silenciosa (Silent Spring), de la estadounidense Rachel Carson (1907-1964), donde advierte de los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medioambiente y apunta a la industria química sobre la creciente contaminación. Aunque algunos científicos acusaron el texto de fantasioso, lo cierto es que logró crear conciencia ecológica y fue clave para que el pesticida DDT fuera prohibido por ley en Estados Unidos, en 1972.


Además, claves resultarían en ese mismo año la publicación del informe The Limits of Growth (Los límites del crecimiento), encargado dos años antes por el Club de Roma. En ese texto, redactado por un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), se alerta que, por la progresiva desaparición de los recursos, para 2000 se desencadenaría una enorme crisis de la producción y para 2100 la situación sería catastrófica, con una producción negativa y una población mundial al borde de la extinción.


De ahí en adelante, en un mundo marcado por la Guerra Fría y la competencia tecnológica, surgieron variados grupos, organizaciones o movimientos ecologistas; las antiguas sociedades ambientalistas también buscaron reinventarse, y se fundaron partidos políticos verdes que intentaron llegar a los parlamentos para buscar cambios en la legislación.


Banderas sin brillo


Estos partidos surgieron en una veintena de países, como México, donde actualmente es la cuarta fuerza política del país, o Alemania, donde llegaron a formar parte de la coalición de gobierno entre 1998 y 2005. Sin embargo, su participación en el gobierno roji-verde Gerhard Schröder también significó la "pérdida de la inocencia", al ocupar, por ejemplo, el Ministerio de Relaciones Exteriores, y apoyar desde ahí la guerra de Kosovo de 1999.


Pero lo cierto es que, a estas alturas, las principales banderas de los partidos ecologistas perdieron brillo y originalidad al ser incorporadas como propias por las agrupaciones políticas tradicionales, incluidas las más conservadoras. Uno de los ejemplos de esto es el rol de Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos y miembro de una familia política tradicional, quien ganó fama y prestigio mundial (incluido el Premio Nobel) al denunciar el cambio climático, una campaña que, a la luz de los hechos, ha sido importante para la convocatoria de la cumbre de esta semana en la capital danesa.