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Reportajes / Pág. 12

“La Arcis le debe mucho al PC, no se lo puede culpar de su crisis”

El secretario general del PC, Juan Andrés Lagos, aborda por primera vez la debacle que afecta a la Universidad Arcis y las críticas que se hacen a esa colectividad por el manejo financiero de la institución, de la que se desvincularon en 2013.

por
Andrés Muñoz y Gloria Faúndez
“La Arcis le debe mucho al PC, no se lo puede culpar de su crisis”

Juan Andrés Lagos asegura que, más allá de su vinculación oficial en 2004, el Partido Comunista estuvo relacionado con la Universidad Arcis desde sus orígenes, en los 80. “El PC estuvo como fundador, en ese entonces desde la clandestinidad, apoyando un proyecto de resistencia de la dictadura”, afirma.

Fue a fines de esa década, sin embargo, que la colectividad vivió su primer traspié con la casa de estudios, debido -según asegura el hoy secretario general de los comunistas- a la postura del partido en contra de la forma en que se estaba proyectando la transición democrática. “A comienzos de los 90 nos marginaron del proyecto, no hubo ningún reconocimiento al aporte de nuestro trabajo ni devolución de nada. Al PC le daban duro en las clases, era motivo de crítica y desprestigio”, recuerda.

La situación da un giro en 2004, cuando el entonces rector de la Arcis, Tomás Moulian, se comunicó con la líder comunista Gladys Marín en medio de una crisis institucional y le pide involucrarse en la propiedad del establecimiento. “Era un mal negocio, con niveles de endeudamiento e ingobernabilidad altos, ya estaban instalados los grupos anarquistas. Era una universidad donde no tienen sentido las notas, regular la asistencia o conceptos de calidad formales, con grados de degradación fuertes. Pero pesó la historia, el sentido del proyecto de izquierda y nos incorporamos formalmente. Inyectamos y gestionamos recursos, la acreditamos por primera vez, mejoramos la administración y los estándares académicos, pero se producían tomas. Había sectores anticomunistas que empezaron a generar una actividad muy violenta en nuestra contra. Se buscaba que nos fuéramos”, acusa Lagos.

El retiro se produjo, no obstante, casi 10 años después, en 2013, en la antesala de la incorporación del PC a la Nueva Mayoría y el gobierno de Michelle Bachelet. Meses después se desató una crisis financiera severa, que estudiantes, sectores de los profesores y funcionarios enrostran a la mala administración de los comunistas, y que tiene a la casa de estudios en la mira de una eventual intervención estatal. Lagos, quien en representación de su colectividad fue el presidente del directorio de la Arcis, entrega la versión oficial del PC sobre este tema.

¿Usted puede asegurar que el PC no obtuvo ningún peso por su participación en la Arcis?

Sí. Estamos evaluando acciones judiciales como partido por esas acusaciones. Se ha hablado de $ 1.200 millones: revisen las cuentas electorales, de los militantes. Ninguno de nosotros podría ocultar ese monto. No sé de dónde sacaron ese antecedente.

La Arcis está en una crisis. Hasta hace unos meses, el PC era uno de los propietarios -a través de la Inmobiliaria Libertad- de esa casa de estudios. ¿Cuál es la evaluación que hace el partido de su participación en ese establecimiento?  

Nosotros hicimos mucho por esta universidad. La Arcis le debe mucho al PC, no se lo puede culpar de su crisis. Asumo que es un proyecto absolutamente precario, pero no se murió. Dentro de su precariedad pudo sobrevivir. Cuando nosotros nos vamos, no estábamos con la idea de que la universidad reventara en dos meses más. Eso es producto de una situación interna que los actores dentro de ella deberán asumir. Nosotros no nos podemos hacer responsables de la ingobernabilidad que se vivió después de nuestro retiro.

Directivos cuyas renuncias desataron la crisis han apuntado a la mala administración del PC y funcionarios realizaron una funa frente a la sede del partido. Parte importante de las acusaciones por la crisis apuntan a ustedes…

Los trabajadores han tratado de asociar de manera equivocada al PC con las causas de la actual crisis. En vez de ayudar en la dirección que debería hacerse, lo que han hecho es desestabilizar más. El no pago de sueldos es una situación extremadamente grave. Nosotros ayudamos y hacemos lo posible para que se resuelva, pero no veo la lógica de ir a tirarle huevos y tomates y acusar al PC. Respecto de los ex directivos, primero tienen cero fundamento y, segundo, me da la impresión de que hay una especie de venganza que no alcanzo a dimensionar. Lo que tengo claro es que tras nuestro retiro hubo una disputa de poder, que se cruzaron acusaciones y que se cargó contra el partido.

Ustedes son los propietarios de la inmobiliaria que, a su vez, era dueña de las sedes de la Arcis en Huérfanos y Libertad. A través de ese vínculo, sus representantes -usted mismo- tuvieron funciones directivas en la universidad. ¿Cuál es la relación de esa inmobiliaria con el PC?

El PC no es propietario de la inmobiliaria. Libertad se constituye con gente que viene del PC, con varios otros actores, para generar una legalidad que permita ayudar a la Arcis. 

Los representantes legales de la inmobiliaria son de su partido…

Uno puede decir que son militantes del PC, pero no necesariamente están representando la institucionalidad partidaria. Se delegó ahí una tarea y esa fue ayudar al proyecto de la Arcis.

¿La universidad pagaba arriendos a la inmobiliaria por el uso de las sedes?

No tengo claro si alguna vez le pagó. Lo que sí, la deuda es de la universidad con Libertad. Deuda que no se ha cobrado. Hemos tratado de ayudar al proyecto, pero en rigor, si uno quisiera aplicarse desde el punto de vista de la formalidad de la ley, sí tendríamos que haberlo cobrado.

¿Está diciendo que perdieron dinero?

Sí.

¿Cuántos recursos inyectó el PC cuando decidió vincularse a la Arcis en 2004?

No me acuerdo si fueron $ 400 o $ 600 millones. Fue lo mismo que colocó Max Marambio. Y nos piden además que busquemos otros financiamientos, cosa que hicimos.

Para desvincularse de la universidad se realiza un leasing que significa $ 1.050 millones para la inmobiliaria Libertad. ¿Qué pasó con ese dinero?

Tengo entendido que hay una serie de proyectos que se hicieron en la universidad para su acreditación. Todo se reinvirtió.

¿Cuándo y por qué razones el PC comienza a evaluar la posibilidad de desvincularse de la Arcis?

Fue a comienzos de 2011, antes de las movilizaciones estudiantiles. La idea era que la universidad se convirtiera en una universidad pública. 

¿No se consideraban un conflicto de interés la propiedad de una universidad y los temas sobre educación que comenzaban a tomarse la agenda?

Más que eso, se consideraba que nosotros estábamos por la idea de empujar y protagonizar movimientos sociales que se fueron dando ese año. Hasta ese entonces, la Arcis seguía teniendo los cánones de una universidad privada.

¿Existieron presiones de sus dirigentes estudiantiles, Camila Vallejo, Karol Cariola o Camilo Ballesteros, para la desvinculación?

Sinceramente, no. 

¿No había incomodidad?

En una segunda fase nos preguntamos qué íbamos a hacer en un proyecto de universidad privada, aunque fuese de izquierda. 

Las primeras acciones concretas de desvinculación se produjeron el 2013, con la llegada de Bachelet y el anuncio de reforma educacional. ¿Ello no incidió?

Efectivamente. Cuando nosotros somos parte de la Nueva Mayoría y se define bien el programa de gobierno en términos de educación, a nosotros nos pareció que no era lo mejor, no sé si incompatibilidad, pero no era lo mejor que Ical (el PC) siguiera en la Arcis.

¿Y por qué?

Los fundamentos tenían que ver con el hecho de que nosotros mostrábamos una voluntad política de que la implementación de las grandes reformas iba a incluir todo tipo de proyectos en la educación superior, incluidos estos que tenían un tipo de vinculación, en este caso, con Ical. 

Es decir, fue su prueba de la blancura…

Más que la prueba de la blancura, la prueba de la voluntad política de que estábamos en esto otro.