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Santiago / Pág. 44

La agonía del bosque de San Carlos de Apoquindo

Los añosos árboles de esta zona de la precordillera se están secando. Aunque se desconoce con exactitud qué los está matando, algunos expertos dicen que la causa es la sequía.

La agonía del bosque de San Carlos de Apoquindo

En el sector de San Carlos de Apoquindo hay un portón que permite entrar a otro mundo. Está casi justo en la cota mil, cerca de un conjunto habitacional ubicado un poco más arriba de la Universidad de los Andes. Es la puerta de acceso a un lugar donde abundan la tranquilidad, los litres y los quillayes y el hogar de miles de animales, entre ellos dos águilas que sobrevuelan siempre este sector.


Ahí comienza uno de los bosques más longevos de Santiago. Se desconoce su edad, pero el diámetro del tronco de sus árboles -que supera los 1,5 metros- acusa que tiene al menos 300 años. Sin embargo, podría estar viviendo sus últimos días. Desde hace algunos meses muchos de sus litres, quillayes, peumos, boldos y maitenes se están secando: más del 30% tiene sus hojas amarillas, lo que implica que están muertas y que están perdiendo su follaje.


Se trata de una situación anómala. Los bosques de la precordillera de Santiago son conocidos también como bosques siempre verdes, pero hoy están cubiertos por un manto amarillo y café.


Esta situación se comenzó a observar a principios de año y en las últimas semanas se ha acentuado. “El año pasado esto estaba impeque, se veía todo verde, pero hace tres meses se empezó a extender a una velocidad increíble. Cada vez que vengo está peor”, asegura un vecino de Las Condes, que tiene una propiedad en este sector.


¿Por qué se está secando el bosque de San Carlos de Apoquindo? El ingeniero forestal y ex director metropolitano de la Conaf Santiago del Pozo plantea que el bosque está sufriendo un severo ataque de hongos. “El problema es que estos árboles son muy viejos, están debilitados y sin fuerza para resistir ataques, entonces se pueden enfermar de cualquier cosa. Se están muriendo”, asegura el experto.


No es el único sector de la precordillera de Santiago donde se ha observado este fenómeno. También es posible detectarlo, pero en menor medida, en la zona de Cantalao, en Peñalolén, y, según del Pozo, en las partes más altas del parque natural Aguas de Ramón, en La Florida.


Todos los terrenos por donde se extiende el bosque de San Carlos de Apoquindo son privados. Entre sus dueños están el Club Deportivo Universidad Católica, la Universidad de los Andes y algunos particulares. Unos de sus principales propietarios es la Universidad Católica: es dueña de alrededor de 200 hectáreas en este sector. Cerca del 30% de esos terrenos están cubiertos por bosques. “El resto son cerros y riscos”, precisa el director de Patrimonio de la universidad, Ricardo Labarca. La UC adquirió estos terrenos en los años 70 y su idea es levantar a futuro un nuevo campus en ese lugar. “Pero ese proyecto se encuentra en una etapa muy preliminar”, asegura Labarca.


Hoy, muchos de los árboles que están en esos terrenos se están secando. Hace un mes un ingeniero forestal que elabora un plan de manejo para ese bosque, Ben-Hur Palma, examinó las especies afectadas y concluyó que la causa de su estado es la sequía. “Aparentemente, no se detecta ninguna plaga. Hasta junio había una sequía, que se ha ido recuperando, pero que provocó un secamiento en el perfil del suelo y eso hizo que los árboles no tuvieran agua y que las hojas se secaran”, explica Palma.


El director metropolitano de la Conaf, Jorge Marín, tiene el mismo diagnóstico: “El fenómeno está asociado a la sequía. En la Quebrada de Ramón también ha pasado lo mismo en períodos de sequía fuerte”.


Sin embargo, hay opiniones divergentes. La directora ejecutiva de la Asociación de Municipalidades Parque Cordillera, Deborah Raby, también visitó recientemente el bosque y sostiene que la causa es otra. “Estos árboles se están muriendo, pero no me atrevería a atribuirlo a la sequía. Es necesario un análisis mayor”, plantea.


Ricardo Labarca explica que, desde el punto de vista económico, resulta imposible regar estos árboles. De todos modos, la UC está elaborando un plan de manejo para el bosque de San Carlos de Apoquindo, que incluye el despeje de algunas ramas -lo que les da más fuerza a los árboles- y la reforestación de las áreas más descubiertas. “Estamos haciendo todo lo posible”, concluye.