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Cultura&Entretención / Pág. 42

Juan Castillo entreteje los sueños urbanos en nueva instalación

El artista, fundador del CADA en los 80, exhibe 10 años de trabajo en el Museo de la Solidaridad.

por
Denisse Espinoza
Juan Castillo entreteje los sueños urbanos en nueva instalación

En 1999, por cuatro meses, Juan Castillo se transformó en el hombre de los sueños. Por un proyecto para galería Metropolitana, el artista se instaló en una casa de Pedro Aguirre Cerda, donde recibió a cualquier persona que quisiera contarle sus sueños. “Me interesaba hacer una pregunta ambigua, que incluso estuviera al borde de lo banal, pero que al mismo tiempo gatillara lecturas múltiples y profundas”, cuenta Castillo. El resultado fue exhibido en una serie de videos en la galería. Pero no quedó ahí.


Por 10 años, el artista quedó prendado a la pregunta, repitiendo el experimento en otros dos lugares: Antofagasta e Islas Canarias, en España. “La gente dispara respuestas impensadas, hay gente que cuenta sus aspiraciones y otra que relata sus sueños nocturnos. Lo que se repite es que todos quieren una vida mejor”, cuenta el artista, quien presenta las tres experiencias en una instalación titulada Otro día, en el Museo de la Solidaridad, hasta el 2 de octubre.


El artista seleccionó sólo 12 entrevistas, de los más de 120 relatos, para construir un discurso visual: escribió fragmentos de los sueños con té en los muros de la sala, y elaboró cuadros de mármol con dibujos de personas y casas, pintadas también con té. También exhibe fotos de casas y paisajes de Suecia, donde está radicado desde inicios de los 80. “Mi idea es generar una sala de fuerza, como se le dice en las salitreras. Un campo energético, donde sea el público el que vaya entrecruzando los sueños”, explica.


Entre 1978 y 1982, Juan Castillo integró junto a la artista Lotty Rosenfeld, los escritores Diamela Eltit y Raúl Zurita y el sociólogo Fernando Balcells el mítico grupo CADA, que criticó la dictadura de Pinochet a través de distintas acciones de arte en el espacio público. “Al CADA le este yendo fantástico ahora, lo tratan como hueso santo, el Reina Sofía compra obras y en todas partes nos exponen. Creo que fue un gesto político importante, pero en ese momento la mayoría pensaba que éramos un asco, de Nelly Richards para abajo”, dice el artista. Hoy, Castillo sigue en contacto con sus antiguos compañeros, sobre todo con Rosenfeld y Balcells, con quien trabaja en el catálogo de la muestra. “Sigo compartiendo los principios del CADA, hacer arte fuera del marketing. Me gusta trabajar en espacios públicos y mantenerme alejado de las galerías”, agrega.


En Otro día, Castillo hace arte social recogiendo el sentir humano. Una mujer peruana cuenta que siempre sueña con su padre muerto que viene a buscarla para mostrarle el infierno, pero que luego todo florece. Otra mujer, de Islas Canarias, que barre calles, dice que su vida es fantástica, pero que le encantaría tener casa propia, porque “mejor siempre es mejor”. La frase hace reír a Castillo: “Trabajo bajo conceptos que van quedando abiertos y así voy hilvanando mi obra. Creo que el verdadero arte irrumpe a todo nivel. Determinadas lecturas o películas me han cambiado, espero que la gente que se enfrente a mi trabajo pueda pasarle algo así”, remata.