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Japón reactiva ofensiva para la caza de ballenas

Comisión Ballenera Internacional objetó el nuevo plan científico de este país, pero le dio la posibilidad de presentar nuevos antecedentes para reevaluarlo. Investigadores afirman que existe la tecnología para estudiar estos cetáceos sin la necesidad de matarlos.

por
Carlos González Isla
Japón reactiva ofensiva para la caza de ballenas

“Respetamos la petición y haremos todos los esfuerzos posibles para responder a ella”, dijo ayer Joji Morishita, el representante de Japón ante la Comisión Ballenera Internacional (IWC, sus siglas en inglés), organismo que consideró insuficientes los antecedentes presentados por este país para reiniciar un nuevo programa de caza científica.


Japón trabajará ahora en la elaboración de una respuesta para justificar la captura letal de ballenas minke antárticas. En total, quieren cazar 333 ejemplares para hacer diversos estudios sobre esta especie, desde la edad de los individuos, su ecosistema y el impacto del cambio climático.


Este revés se suma al que en 2014 sufrió en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que estimó que Japón hacía una interpretación abusiva de la excepción científica prevista por la moratoria que se decretó en 1982, y que entró en vigencia entre 1985 y 1986, porque en realidad este país perseguía objetivos comerciales.


El año pasado, Morishita dijo a La Tercera que los programas de investigación que incluyen el muestreo letal no representan una amenaza, ya que la especie es una de las más abundantes del mundo, medio millón, según el representante nipón.


La cifra parece alta, pero un informe de la Agencia Nacional de Ciencias de Australia, que cita estudios de EE.UU., afirma que la ballena minke antártica tuvo una población de un millón y medio de ejemplares. En tanto, otro estudio publicado este año en la revista Marine Fisheries Review, dice que a la fecha quedan solo 200 mil tras el impacto de la caza comercial durante el siglo XX, que significó la muerte de 2,9 millones de ballenas, que revelan la fragilidad de la especie.


Métodos no letales


Ari Friedlaender, experto del Instituto de Mamíferos Marinos de la U. de Oregon, (EE.UU.), presentó en 2014 un estudio sobre estas ballenas usando marcadores satélitales que no afectan su comportamiento. “Podemos generar una cantidad significativa de datos y la comprensión sobre el comportamiento, biología, patrones de movimiento, y la ecología de ballenas minke antárticas sin tener que matarlas”, dice Friedlaender.


El experto cree que con el uso de la tecnología no letal se puede estudiar con éxito la especie. “Ninguna de ellas requiere ningún muestreo letal de las ballenas”, agrega.


La respuesta de Japón a los nuevos requerimientos de la CBI se verán en mayo cuando se reúna nuevamente su Comité Científico en EE.UU.


Una de las organizaciones que estará atenta a los resultados de esta reunión es el Instituto de Conservación de Ballenas de Argentina. Su coordinadora ejecutiva, Roxana Schteinbarg, estuvo en Chile en marzo conmemorando un año del fallo de la Corte Internacional de Justicia contra Japón, junto a ONG locales.


Schteinbarg explica que la decisión que se conoció esta semana por parte de la CBI, es el resultado de un análisis que desde febrero viene realizando una panel de expertos sobre el nuevo programa científico japonés Newrep-A, que nació para reemplazar a Jarpa II, objetado por la CIJ tras una demanda de Australia para bloquear la cacería en mares australes.


“Lo interesante de la decisión es que viene a confirmar lo que las ONG venimos afirmando: no hay ningún sustento científico que justifique la matanza de una sola ballena”, dice con propiedad Schteinbarg porque el Instituto de Conservación de Ballenas realiza estudios, sin necesidad de cazar ninguno de estos cetáceos.


“Nosotros desde hace 45 años llevamos adelante en la Patagonia argentina un programa de investigación de largo plazo para monitorear el estado de la ballena franca austral, en el Atlántico Sur y todo lo que hemos conocido ha sido a través de metódos no letales de estudio. Por eso lo de Japón es una farsa”, afirmó.