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Opinión / Pág. 66

Falta de justicia en accidente fatal

Señor director:

Desde que llegué a este país me ha llamado la atención algunos casos similares al expuesto por Karin von Bischhoffshausen, en que no se ha aplicado castigo penal al infractor. Tal vez por influencia social, como el caso del conductor que arrolló a un jugador de Rugby, o por influencia popular, como el caso del futbolista que mató a una adolescente.
Hay otros casos más, que sin ser fatales, involucran a personajes influyentes, quienes por ese estatus, ni siquiera son juzgados. Es el caso del mencionado futbolista que terminó pagando dólares por una vida.
Ante estas circunstancias, no sorprende que otra muerte quede sin castigo.
Chile es uno de los países con el más alto índice de accidentes automovilísticos de la Ocde. Viviendo cerca de la avenida Kennedy, pude conocer la gran cantidad de accidentes, algunos fatales, en que jóvenes que iniciaban su vida, murieron por el consumo de alcohol que los llevó a transitar a altas velocidades.
La solución va más allá de encarcelar a los infractores, que por cierto, lo merecen. Aquí hay un tema de fondo que es político, social y cultural. Por lo mismo, llama la atención, que en esta misma sección, un lector se queje del endurecimiento a la ley que castiga la conducción después de consumir alcohol. Ese tipo de pensamiento, más la impunidad, no ayudan a salvar vidas o a evitar accidentes.

Frank Head

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Opinión / Pág. 32

Falta de justicia en accidente fatal

Señor director:

El domingo 22 de enero pasado, a las 3.47 am, regresábamos con mi esposo a Viña del Mar.
En la intersección de la calle 4 Norte con Avenida Libertad, fuimos impactados por un vehículo que no respetó la luz roja y que iba a exceso de velocidad. Luego de chocarnos, el individuo impactó contra una micro de la locomoción colectiva, y sin ninguna lesión abandonó el auto y se dio a la fuga a pie, siendo interceptado y agredido por transeúntes que fueron testigos de la colisión.
Fue entregado a Carabineros y se constató su evidente estado de ebriedad, siendo detenido en el acto. Con posterioridad me enteré de que el auto en que se movilizaba dicho sujeto era robado, que no poseía licencia de conducir, y que cuando fue interceptado por los transeúntes, acuchilló a uno de ellos.
Como resultado de esta colisión, mi marido y padre de mis cinco hijos, Ricardo Espinoza Rivera, falleció luego de cuatro días de agonía, debido a una grave lesión cerebral.
El 13 de febrero me enteré de que dicho sujeto fue dejado en libertad el 30 de enero.
Le pregunto al fiscal que tramita la causa RUC 1210002259-K, en el Juzgado de Garantía de Viña del Mar: ¿Cómo es que un individuo que roba un auto, maneja en estado de ebriedad, se pasa una luz roja, maneja sin documentación correspondiente, se da a la fuga siendo responsable de un choque, acuchilla a un transeúnte, y además causa la muerte de un padre de familia, no es un peligro para la sociedad y es dejado en libertad?
Mis hijos y yo exigimos una explicación.

Karin von Bischhoffshausen de Espinoza