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Ex dirigentes de izquierda recuerdan relaciones con Gaddafi a fines de los 70

Representantes de los partidos de la UP se reunieron con líder libio en Trípoli en 1979 para sondear eventual ayuda financiera.

por
M.Donoso y F.Artaza
Ex dirigentes de izquierda recuerdan relaciones con Gaddafi a fines de los 70

Una relación fluida mantuvieron dirigentes de la izquierda chilena con el líder libio Muammar Gaddafi durante los años 70 y 80 en busca de recursos financieros y logísticos para la lucha contra el régimen militar.


En esos años, dirigentes del PS, el Mapu, el PC y el MIR viajaron en varias oportunidades a Trípoli y Bengasi para reunirse con Gaddafi y con miembros de su gobierno. Incluso, en Libia vivió algún tiempo el ex secretario general del MIR Nelson Gutiérrez.


El régimen libio apoyó fundamentalmente con dinero y con entrenamiento militar, reconoce un militante del MIR. Por lo mismo, aseguran dirigentes de izquierda, Gaddafi privilegió sus nexos con los movimientos más radicales de la izquierda chilena en desmedro del PS y de otros sectores que no estuvieron abiertamente por la vía armada.


Andrés Pascal Allende, otro de los dirigentes históricos del MIR, reconoció haber viajado a Libia y haberse reunido con Gaddafi, pero declinó entregar detalles del papel jugado por el líder libio en las acciones de esta colectividad. A comienzos de los 80, el MIR protagonizó la fallida “Operación Retorno”, que implicó el ingreso clandestino de cuadros formados militarmente en Cuba y en menor medida en Libia, para luchar contra el régimen militar.


Según un dirigente de izquierda, en 1979, en los preparativos de la ofensiva sandinista en Nicaragua, el líder libio, quien hoy enfrenta fuertes protestas, convocó en Trípoli a representantes de los grupos de izquierda latinoamericanos. Allí, les pidió apoyar la lucha de los nicaragüenses. Los chilenos y los uruguayos del Frente Amplio se restaron bajo el argumento de que eso debía ser organizado por los sandinistas.


No fue lo único que les pidió a los chilenos. En otra ocasión, el líder libio instó a las cúpulas de la izquierda chilena no recurrir a la ONU para denunciar las violaciones de DD.HH. en Chile, porque en esa época Gaddafi pretendía la disolución del organismo internacional.


Ayuda financiera


El mismo año 79, en Libia se realizó un encuentro internacional de solidaridad con Chile, al que asistieron los principales dirigentes de los partidos de la UP en el exilio, incluida Hortensia Bussi, viuda de Salvador Allende.


Al término del encuentro, se les avisó que Gaddafi recibiría a una delegación chilena en su despacho. Durante tres días, los dirigentes, entre los que figuraban Clodomiro Almeyda, el ex embajador PS Luis Maira, Benjamín Teplizky (PR), Luis Guastavino, José Miguel Insulza, entre otros, debieron esperar que se concretara la cita en la que esperaban poder plantearle al gobernante libio la situación que se vivía en Chile y le pedirían ayuda económica.


“Al poco rato de iniciada la reunión, comenzaron a surgir varias diferencias con Gaddafi”, recuerda Maira, ex líder de la Izquierda Cristiana. Según el ex embajador, el líder libio “preguntaba si estábamos al mando de un proceso de lucha armada”.


Por entonces, dice el ex embajador, Gaddafi no manejaba mucha información de lo que ocurría en América Latina. Su principal atención estaba en los países árabes y en Africa. “Varias veces Gaddafi se volvió a sus colaboradores y les comentaba qué hacen aquí si no son un movimiento de liberación nacional”.


Otras fuentes que conocieron la reunión agregan que Gaddafi se mostró interesado en colaborar con la entrega de armas, en el entendido de que en Chile se replicara una vía de lucha similar a la de los ejércitos de liberación nacional, lo que fue marcando con el tiempo un distanciamiento con la mayoría de los sectores de la izquierda chilena.


Hasta inicios de los 80, Gaddafi organizó y financió a lo menos cuatro encuentros masivos de la izquierda mundial en solidaridad con Chile, a los que asistían los principales dirigentes del exilio chileno. Pero el apoyo económico que entregó Gaddafi a los chilenos, aseguran varias fuentes, fue inferior a la de otros países, como la ex URSS.


“No era fácil entenderse con Gaddafi. A él le costaba mucho entender la mezcla que había en la dirigencia chilena, entre cristianos, marxistas y revolucionarios”, dice uno de los chilenos que viajó a Libia.


El ex senador PS Jaime Gazmuri recuerda que los acercamientos surgieron porque en esa época Gaddafi comenzaba a forjar un liderazgo en el mundo árabe que aún no se vinculaba con el terrorismo. “Hasta comienzos de los 80 hubo un movimiento de solidaridad internacional con Chile muy fuerte, y Libia, como país no alineado, solidarizó con nosotros”, dice.