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Cultura&Entretención / Pág. 36

El regreso de Ana María del Río a la novela después de trece años

En Pero ahora no es verano, por primera vez se adentra en el campo chileno, sin dejar el erotismo.

por
Javier García
El regreso de Ana María del Río a la novela después de trece años

Fue parte de la Nueva Narrativa Chilena surgida en los 90. Era la generación del recambio posdictadura, y Ana María del Río publicaba Siete días de la señora K. (1993). El relato de la violencia sexual sufrida por su protagonista en el matrimonio y su posterior liberación con otro, provocó polémicas y halagos. Mariano Aguirre escribió: “Del Río enfrenta la complejidad de un determinado mundo femenino con una gran solvencia narrativa, que hace de su texto una muestra eficaz de nuestra actual literatura escrita por mujeres”. A casi 20 años de la salida del libro, Ana María del Río retoma su argumento. “Verbalicé algo que no se verbaliza jamás, excepto en consultas médicas”, dice.


¿Qué pasó después de 1993 con la autora? A tango abierto (1996) se tituló su siguiente novela. Dos años después regresaría con La esfera media del aire. Luego silencio, y 13 años de por medio, para que Ana María del Río volviera a publicar una novela, Pero ahora no es verano, que llega ahora a librerías.


A la casa de campo Mallara llega un grupo de primos a pasar el verano. Complicidades, diversión y afecto. Hasta que mueren los patriarcas del fundo, los abuelos, en el momento en que amenazan la Reforma Agraria y el fantasma de la expropiación. Un plano histórico -la historia de la familia Bulnes- se cruza en la novela con el erotismo que comienza a darse entre los primos, alimentado por el sudor del verano. “Primera vez que escribo sobre el campo chileno, y lo hago después de 13 años de ausencia en las editoriales. ¿Qué es para mí el campo? El barbecho donde todos los rasgos florecen. El campo es la familia extendida”, responde Del Río, y da más pistas de su ausencia. Vivió cinco años en Iquique y otros más en El Monte, sola, después de su separación. El año pasado se salvó de un cáncer. “Y el terremoto, que todo lo hizo más frágil”.


De Pero ahora no es verano cuenta: “La escribí en tres semanas, en enero de este año. Tuve la suerte de encontrar inmediatamente al hablante. No necesité de un borrador”. La autora, nacida en Santiago en 1948, se largó con la escritura. Ya tiene finalizada otra novela, que saldrá en 2012. “Es sobre la historia del país y se cierra el día 11 de septiembre de 1973”, cuenta brevemente.


“Para ser escritor en Chile hay que escribir de noche. Hay que ser porfiado y tener un trabajo extra”, dice a modo de comentario de su actual vida, y en parte a su silencio de 13 años. En 2005, el autor Roberto Bolaño se adjudicó, póstumamente, el Premio Municipal de Santiago por su novela 2666. En esa oportunidad, Ana María del Río también fue premiada. Era primera vez que se entregaba un galardón en la categoría Narrativa Infantil. Ahora, libros como La bruja bella y el solitario y La historia de Manú, son lecturas habituales entre los escolares. “Es una esquizofrenia. Dos cosas muy distintas, máscaras diferentes de la escritura. Un antes y un después”.