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Santiago / Pág. 36

El garzón que canta ópera en el Da Carla

En 2007, Angel Fuentes actuó frente a Plácido Domingo en el restaurante italiano. De ahí nació su afición de interpretar lírica en la sobremesa de este local.

El garzón que canta ópera en el Da Carla

“SI SOY cantante de ópera, es gracias a Mario Lanza”, contó en una entrevista el tenor español José Carreras. Exactamente lo mismo le ocurrió a Angel Fuentes. Tenía nueve años y vivía en Temuco cuando vio en televisión la película El gran Caruso (1951), donde este legendario artista ítalo-norteamericano interpretaba a Enrico Caruso. Otra curiosidad: el registro natural de este garzón de modales aplicados, que a diario sirve las mesas del restaurante Da Carla, es similar al del intérprete hispano. Esa cualidad lo ha transformado en una de las atracciones del lugar, conocido por la estrecha relación que ha tenido con la lírica desde su fundación en 1958.


En su época de oro en el centro de Santiago, a Da Carla llegaban los artistas que se presentaban en el Teatro Municipal. Algunos interpretaban arias de manera espontánea frente a la clientela. Mucho de aquel espíritu ha revivido gracias a la voz de Fuentes, ahora en el local de Vitacura, durante la cena.


“En 2007, Plácido Domingo vino a comer luego de su presentación junto con Andrés Rodríguez, Director del Teatro Municipal. Un colega me dijo: ‘Tu voz es grata, anda a cantarle al maestro’. Me costó, pero fui. Me felicitó y cantó conmigo; luego me alentó a seguir”, cuenta Fuentes.


Hijo de obrero metalúrgico y dueña de casa con aptitudes artísticas -“mis hermanos dicen que imitaba a Violeta Parra”, cuenta-, en su infancia sureña buscaba satisfacer su curiosidad musical recolectando casetes de música selecta. Incluso, pudo costearse estudios formales de canto con un maestro cuando era veinteañero. Pero justo cuando estaba listo para dar el salto mayor y estudiar canto en Italia, conoció a quien hasta hoy es su esposa y su vida dio otro giro, relacionándose con el canto sólo de manera aficionada. Luego de siete años trabajando en Da Carla y a sus 40 años, la música nuevamente le hace guiños para que la aborde de manera más directa y seria. Es que pocos días después de ese encuentro crucial con el tenor español, la clientela comenzó a buscarlo, a pedirlo, pero también a ayudarlo desinteresadamente a pulir su desempeño.


“Un cliente me buscó para financiarme un disco, porque quiere que viva de la música. No pensé que al día siguiente que le mandé el presupuesto llegara con el dinero para pagar la producción”, cuenta. De ahí nació La voz de ángel, el título de su disco, lanzado hace poco más de un mes.


Sus empleadores están conformes con el plus que significa tener un garzón cantante y lo que significa para un restaurante de esa tradición: “no conozco otro local que tenga alguien de ese nivel. Es un elemento diferenciador”, cuenta Gianfranco Zecchetto, socio de Da Carla, que además alienta el desarrollo de Fuentes como cantante, ayudándolo en el manejo del italiano y dándole tiempo para estudiar. “No existe organización o programa para sus arias. No canta de manera regular, sino cuando la ocasión lo amerita”. Muchos de los clientes antiguos lo apoyan; le traen recuerdos de los viejos tiempos cuando los artistas iban a la trattoria y más de alguno cantaba un pedazo de aria de la ópera en cartelera. A todos ellos Angel agradece como sabe y más le gusta. Cantando.