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Negocios / Pág. 10

El desconocido rol del grupo Angelini en la defensa de Chile ante La Haya

Durante 2010 y 2011, Corpesca, la mayor pesquera del país, del grupo liderado por Roberto Angelini, recopiló y entregó a Cancillería antecedentes que avalan la soberanía ejercida por industriales y artesanales en la zona de disputa. Ese triángulo representa cerca de un 30% del negocio de Corpesca.

por
Carla Alonso Bertaggia
El desconocido rol del grupo Angelini en la defensa de Chile ante La Haya

El viernes, Chile realizó su último alegato en el juicio con Perú en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Con ello, se cerró la fase oral del diferendo, cuya sentencia está prevista para mediados de 2013. La argumentación chilena se preparó durante años, y para construirla no sólo participaron juristas y diplomáticos; también hubo empresarios. Sobre todo uno, el grupo Angelini, el mayor conglomerado pesquero local, que controla Corpesca, en el norte del país, y Orizon, con presencia en el centro-sur. El grupo es liderado por Roberto Angelini, presidente de Corpesca. Esta última es la principal compañía pesquera de Chile -con 51,5% de participación de mercado- y la tercera en el mundo en capturas industriales de 2011.


El grupo fundado por el fallecido Anacleto Angelini se forjó en sus inicios en el rubro pesquero. En 1957 compró Eperva. Hoy, sus negocios principales son la forestal Celulosa Arauco y la distribuidora de combustibles Copec. La pesca aportó el año pasado menos del 3% del Ebitda consolidado del grupo.


El holding contribuyó con documentación a la Cancillería chilena para preparar la defensa del límite marítimo. “Aportamos con nuestro granito de arena a la defensa de esta zona en disputa”, cuenta el gerente general de Corpesca, Francisco Mujica. El grupo pesquero entregó “antecedentes que avalen de hecho y en forma confiable la soberanía realizada por la industria pesquera y los artesanales en toda la zona en disputa”, dice.


Mujica cuenta que el primer contacto con el gobierno chileno por el caso ocurrió cuando Perú ya había presentado su demanda en La Haya sobre delimitación marítima, lo que hizo en 2008. Perú desconoce el paralelo establecido en tratados de 1952 y 1954 como límite marítimo entre ambos países, y exige al tribunal que fije un nuevo límite, dividiendo la soberanía de ambos países a través de una línea equidistante. Con ello, Perú reclama soberanía sobre 38 mil kilómetros cuadrados de mar.


El Ministerio de Relaciones Exteriores chileno organizó hace unos años, en Santiago, un seminario donde estuvieron Corpesca y otras empresas. Tras la exposición de las autoridades, Mujica tomó la palabra. “Le dijimos: ‘La soberanía se hace de hecho, no solamente de derecho, y ahí podemos aportar bastante. Tenemos datos y, si nos dan tiempo, los reunimos’”, añade el principal ejecutivo de Corpesca. Mujica recuerda que en la reunión estaba María Teresa Infante -coagente de Chile ante La Haya- y abogados de la Cancillería.


Corpesca reunió permisos de pesca, permisos de plantas y zonas de operación de las naves. “Entregamos una vasta información que ayudara a demostrar de hecho que en esa zona de litigio, durante 50 o 60 años, nosotros habíamos hecho la soberanía real”, añade.


La recopilación se realizó durante 2010 y 2011. “Los permisos de pesca que eran de esa época datan del año 60 y mencionan directamente (que son) para operar hasta el límite con Perú, y ese límite es el 18°21’03”, el paralelo. Así se otorgaban los permisos de pesca antiguos”, señala. Los antecedentes recogidos provenían de las antiguas plantas de Eperva, Indo y Guanaye, que eran del grupo Angelini y operaron hasta fines de los 90. También de las plantas de Coloso, empresa de la familia Lecaros Menéndez, que más tarde se fusionó con el grupo Angelini en Corpesca.


La contramemoria presentada por Chile ante La Haya expone uno de esos varios documentos: un texto de 1961 de la Gobernación Marítima de Arica dirigido a las pesqueras Indo y Eperva. “Lo aportamos de nuestro archivo histórico”, dice Mujica.


La recolección de datos fue coordinada por María Teresa Infante, quien fue alguna vez hasta las oficinas del gerente de Corpesca a preguntar por antecedentes nuevos para la defensa. “Siempre iba saliendo algo nuevo”, cuenta Mujica. La información entregada por Corpesca era validada posteriormente con la Subsecretaría de Pesca y la Armada de Chile, relata Mujica.


Muchos de los antecedentes fueron solicitados directamente por el canciller chileno de la época a Roberto Angelini. “Esto es un trabajo grupal, lo cual está muy bien. Nosotros tenemos que aportar toda la información necesaria”, opina Mujica.


Efecto de un fallo adverso


El triángulo en disputa tiene ricos recursos pesqueros: anchoveta y jurel. Pero son recursos, de alguna manera, comunes. Mujica lo explica así: “Este triángulo que está en disputa en este minuto representa toda la anchoveta que migra desde Perú hacia Chile y que después se junta con los stocks nacionales (…). También tiene un flujo importante de jurel del norte. Ambas especies las compartimos con Perú, porque son migratorias: normalmente, el jurel que se genera en nuestra zona migra hacia Perú”, explica.


A mediados de noviembre, durante la inauguración de la planta Golden Omega, de Omega 3, en Arica, Roberto Angelini estimó que un fallo adverso en La Haya podría afectar entre el 70% y el 80% del volumen de captura de la zona de Arica. Mujica calcula que ello equivale a entre 35% y 40% de la pesca total del norte grande y cerca del 30% del negocio de la compañía. Actualmente se capturan en esa zona alrededor de 800 mil toneladas de anchoveta, por ende, “estamos hablando de entre 270 mil y 320 mil toneladas en juego”, sostiene. De ese tonelaje, el 75% lo capturan industriales y el 25% los pescadores artesanales. Y entre las grandes pesqueras, Corpesca tiene el 80% y Camanchaca el restante 20% de los recursos del norte grande, agrega Mujica.


La pesquera de Angelini, además, es la única con una planta procesadora en Arica. Corpesca también opera en Iquique, donde está Camanchaca. Mujica dice que si Perú triunfa en su pretensión de trasladar la frontera marítima, las pesquerías de ambas zonas se verán afectadas. “Este triángulo es muy grande, llega hasta Iquique”, sostiene. Ello explica la inquietud por un fallo que, según el profesional, “genera una tremenda incertidumbre en todo el sector pesquero del norte, nuestra gente, trabajadores, proveedores”. Las plantas elaboradoras de Corpesca -cuyo principal producto es la harina de pescado- recibieron 846 mil toneladas de materia prima en 2011, lo que representa el 77,7% del total desembarcado en las regiones XV, I y II.


Pese a todo, el ejecutivo de Corpesca cree que el alto costo no es lo más relevante en la disputa. “Lo económico para el país tiene menos peso que la soberanía. El valor económico de esa zona creo que es una menudencia al lado del tremendo valor de la soberanía. La soberanía es de todos, es dignidad nacional. Eso es de un valor infinito”, afirma. “Estoy convencido de que Chile va a ganar de todas maneras”, vaticina.


Por qué no invertir en Perú


A fines de noviembre, Juan Francisco Raffo, uno de los empresarios más importantes de Perú, socio del grupo Portales y cabeza del capítulo peruano del Consejo Empresarial Chile-Perú, respondió a las declaraciones de Roberto Angelini en Arica, y dijo que el empresario chileno debió “comprarse una pesquera en Perú y así pescar en aguas territoriales de Perú y de Chile”.


Francisco Mujica indica que Corpesca tiene una “excelente relación” con los industriales peruanos, con quienes se reúnen una o dos veces a analizar el mercado pesquero mundial, pero que el grupo no pretende competir con ellos en su territorio.


Las grandes empresas pesqueras de ese país -Tasa, la mayor, del grupo Brescia; la Corporación Pesquera Hayduk, y la noruega Austral- operan en toda la costa peruana, pero Mujica cree que no podrían aprovechar el territorio en disputa de la misma manera en que lo explotan las pesqueras chilenas, porque está más alejado de su puerto más cercano -Ilo- y porque sus plantas principales se ubican en la zona centro de Perú y no en la zona costera del sur. “Se hace prácticamente inviable la operación pesquera, o muy difícil o muy costosa”, interpreta.


El grupo Angelini ha tenido opciones para llegar a Perú con su negocio pesquero, pero lo desecharon. “Esta es una política grupal. No está en la cartera de inversiones nuestra”, dice.


¿Por qué? Mujica esboza una explicación: “Dentro de toda la industria nacional, todos estamos mirando siempre el entorno, como ha ocurrido en casi todas las actividades, tal como lo forestal dentro de la parte nuestra; dentro de Copec, combustible, el gas… Todas las empresas están invirtiendo en su entorno, que es la globalización de los negocios. Sin embargo, en el área pesquera nunca hemos tomado el riesgo de ingresar en un mundo tan nacionalista como Perú. Creemos que lo más probable es que el chileno en este ambiente no sería bien mirado”, afirma.