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Opinión / Pág. 8

Despidos en el sector público

Señor director: En una noticia publicada en La Tercera la semana pasada, se mostraban los altos índices de desvinculaciones de la Alta Dirección Pública (ADP), muchas de las cuales no ocurren por razones técnicas, sino personales o políticas, como señaló Rodrigo Egaña. Al interior del Estado estas cuestionables prácticas se extienden más allá de la […]

Señor director:

En una noticia publicada en La Tercera la semana pasada, se mostraban los altos índices de desvinculaciones de la Alta Dirección Pública (ADP), muchas de las cuales no ocurren por razones técnicas, sino personales o políticas, como señaló Rodrigo Egaña.

Al interior del Estado estas cuestionables prácticas se extienden más allá de la ADP, afectando a numerosos trabajadores a contrata. En nuestra experiencia como profesionales de la Salud en el sistema público, las desvinculaciones de trabajadores a contrata obedecen, en la mayoría de los casos, a decisiones arbitrarias que no se basan en aspectos objetivos ni en evaluación de desempeño.

Es más, en el acuerdo final de la negociación del sector público, el gobierno reconoce expresamente esta realidad y se propone “realizar cambios legales, esquemas que ofrezcan mejores condiciones laborales y mayor estabilidad a los funcionarios a contrata, considerando, en línea con lo señalado en el instructivo del Ministerio de Hacienda, que la no renovación de contratas esté fundada y se avise con un plazo de 30 días de anticipación”. Sin embargo, ya tenemos conocimiento de que en numerosos servicios de salud y hospitales han vuelto a suceder despidos sin argumentación técnica, abusando de la precariedad del trabajador a contrata y contraviniendo circulares ministeriales y acuerdos con los gremios. Este tema es de la mayor gravedad, por ello, rechazamos categóricamente que se despida a funcionarios por meras razones personales o políticas, sin contar con una evaluación que lo justifique.

Gabriela Farías
Presidenta Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (Fenpruss)

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Opinión / Pág. 44

Despidos en el sector público

QUIEN ASUME una jefatura puede delegar funciones, pero no la responsabilidad de su cargo, lo que legitima que pueda constituir los equipos subordinados que tengan las competencias para lograr sus metas. Lo que no parece correcto es la práctica -no sólo ahora- de despedir personas por haber trabajado para otro gobierno. No creo en la […]

por
Nassir Sapag, Académico de la U. San Sebastián

QUIEN ASUME una jefatura puede delegar funciones, pero no la responsabilidad de su cargo, lo que legitima que pueda constituir los equipos subordinados que tengan las competencias para lograr sus metas. Lo que no parece correcto es la práctica -no sólo ahora- de despedir personas por haber trabajado para otro gobierno. No creo en la inamovilidad y apoyo la desvinculación de un buen funcionario cuando se encuentra otro que pueda hacer mejor su trabajo. 

Muchos funcionarios públicos no votan ni militan en partidos políticos, pero tratan de hacer bien su trabajo, independiente del gobierno de turno. ¿No es eso lo que necesitamos para el desarrollo del país? ¿No se evitaría así que quienes son destituidos por razones políticas se sientan obligados a oponerse incluso a buenas iniciativas de quienes gobiernan, porque no se reconoce su capacidad técnica ni  se valora que dar una opinión distinta ayuda a una decisión más informada de la autoridad? Obviamente, esto excluye los cargos de confianza con poder de decisión.

Los errores en las designaciones de cargos de primer nivel hace difícil creer que en menos de una semana de asumida una jefatura se tenga un diagnóstico claro de quienes no reúnen las competencias para un trabajo bien hecho. Cuatro años de gobierno es poco tiempo y no se puede perder parte de ese período en el aprendizaje de la función que corresponde a cargos técnicos que no se justifica estar rotando de forma permanente.

La mala práctica de los cuoteos es una demostración de que prima lo político por sobre el interés del país. No creo ni remotamente que los tenga, pero si el PC tuviera militantes más calificados que sus socios transitorios en la Nueva Mayoría, ¿estarían dispuestos sus partidos a que ocupen más cargos?

Las oposiciones de turno no deben  seguir dedicando su tiempo a comparar lo que hizo su gobierno versus los anteriores, ni menos organizarse para hacer una oposición como la que enfrentó Piñera, donde todos sabíamos que hasta el presidente del Senado, cuando hablaba, patéticamente sólo iba a emitir descalificaciones. 

Un país maduro debe ser capaz de tener funcionarios públicos eficientes y responsables que, teniendo opiniones distintas de cómo hacerlo, estén comprometidos con el programa de gobierno que la ciudadanía eligió, como debió ser el caso de la no asumida subsecretaria de Educación, o de la subsecretaria de Defensa, por hechos en que podría haber participado su padre, desconociendo el principio valórico de expresar sus sentimientos familiares sin afectar su desempeño profesional. 

Muchos no han madurado. Universidades estatales se quejan de los aportes que reciben de todos los chilenos y pagan sueldos de más de $ 10 millones a sus académicos, o se quejan de la falta de financiamiento estatal de su hospital y pagan más de $ 9 millones a su director. Los déficits ¿no estarán asociados a que los cargos se eligen por votación y no por la capacidad de gestión? ¿Por qué universidades privadas, con igual o mejor investigación, con iguales o mejores hospitales, no tienen una situación tan crítica?

Modernizar el Estado no es facilitar los trámites de la población. Es mejor la gestión, con gente capaz, para hacer eficiente el gasto en una burocracia pública que sólo resta recursos de inversión para el desarrollo.

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Opinión / Pág. 32

Despidos en el sector público

Señor director: Desde la llegada del nuevo gobierno las “desvinculaciones” en el sector público se han convertido en noticia de primera plana, anunciándose una investigación por parte de partidos políticos y asociaciones gremiales.  En un caso puntual del que tengo antecedente, el ministro pidió la renuncia del afectado (cargo netamente técnico) informándosele que “tenían ideas […]

Señor director:

Desde la llegada del nuevo gobierno las “desvinculaciones” en el sector público se han convertido en noticia de primera plana, anunciándose una investigación por parte de partidos políticos y asociaciones gremiales. 

En un caso puntual del que tengo antecedente, el ministro pidió la renuncia del afectado (cargo netamente técnico) informándosele que “tenían ideas políticas inconciliables”. Si hubiese hecho bien su tarea, el ministro se habría enterado que en las dos últimas elecciones el afectado votó por candidatos de la entonces oposición, pero que lo habían contratado por sus méritos, sin preguntarle su filiación política.

Este proceder de la autoridad no es sólo mera ligereza de criterio; indica que en la administración pública se estaría instalando un peligroso sectarismo. Pero pese a lo lamentable de la situación, lo verdaderamente importante es que se está enviando una señal a profesionales jóvenes, sobre lo inconveniente que resultaría ingresar al servicio público puesto que sería exponerse a una rotativa cada cuatro años. A nadie escapa que un elevado porcentaje de funcionarios de ese sector trabaja a contrata. A ello se agrega que hoy ni siquiera están a salvo los que ingresaron de acuerdo al sistema de Alta Dirección Pública (ADP).

El ex senador Escalona señalaba el domingo en La Tercera que “hay tareas en el Estado que tienen una dimensión técnica pero cuyo sentido principal es que son primordialmente de una dimensión política”, declarándose preparado para ellas, pero no para una tarea técnica, que requiere “personas que se han preparado para ello”. Tiene razón, pero parece que a la Nueva Mayoría no le interesan los conocimientos ni la experiencia, sino dar empleo a sus electores.

Rose Cave S.

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Opinión / Pág. 44

Despidos en el sector público

Señor director: No ha pasado una semana y ya se han concretado una serie de despidos de funcionarios públicos, algunos de ellos cuyo nombramiento corresponde al Sistema de Alta Dirección Pública (ADP). Este sistema fue pensado para terminar con la designación de cargos justificados simplemente por la afinidad política  con el gobierno de turno, respetando […]

Señor director:

No ha pasado una semana y ya se han concretado una serie de despidos de funcionarios públicos, algunos de ellos cuyo nombramiento corresponde al Sistema de Alta Dirección Pública (ADP).

Este sistema fue pensado para terminar con la designación de cargos justificados simplemente por la afinidad política  con el gobierno de turno, respetando el carácter técnico de la persona nombrada, promoviendo la modernización del Estado y el mejoramiento de la gestión.

Así, cargos como el director de Aduanas y el director de Servicio de Impuestos Internos (SII) son considerados como parte de aquellos servicios cuyo nombramiento debe pasar por ADP. Aunque, estos días se ha visto cómo no sólo a estos jefes de servicios, sino que a otros que han sido elegidos a través de este sistema, se les ha pedido la renuncia, como si fuera un cargo de exclusiva confianza.

¿Se justifica la inversión en tiempo y recursos que implica el proceso de contratación, si finalmente los gobiernos que asumen en un día despiden a los jefes de servicio?, y al mismo tiempo, ¿qué señal se le está dando al país con este tipo de prácticas?

Constanza Hube

Investigadora Programa Legislativo LyD

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Opinión / Pág. 32

Despidos en el sector público

Señor director: En su programa de gobierno, la Presidenta Bachelet afirmaba que “construir el Chile de todos es impensable sin un compromiso irrestricto con la erradicación de toda forma de discriminación”. Esto podría no resultar concordante con lo que estaría ocurriendo en múltiples carteras, donde ya comenzaron a desvincular personas cuyos cargos no son de […]

Señor director:

En su programa de gobierno, la Presidenta Bachelet afirmaba que “construir el Chile de todos es impensable sin un compromiso irrestricto con la erradicación de toda forma de discriminación”. Esto podría no resultar concordante con lo que estaría ocurriendo en múltiples carteras, donde ya comenzaron a desvincular personas cuyos cargos no son de exclusiva confianza y vienen del gobierno anterior.

Ello podría constituir una conducta discriminatoria, sancionada por el artículo 2 de la Ley 20.609, que establece medidas contra la discriminación, la cual consagra como categoría protegida la ideología u opinión política. 

Además, de conformidad a lo dispuesto en el artículo 125, letra b) del Estatuto Administrativo, en relación al artículo 84 letra l) del mismo texto normativo, en caso de determinarse la existencia de un acto de discriminación, procederá la aplicación de la medida disciplinaria de destitución para la persona que lo ejerció.

En tal sentido, el compromiso de la Presidenta y su principal desafío debe necesariamente partir por casa, de lo contrario, será sólo letra muerta su programa.

Pablo Urquízar M.

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Opinión / Pág. 52

Despidos en el sector público

Señor director:

En la edición del miércoles, Raúl de la Puente hizo en su columna una férrea defensa de los empleados públicos a contrata y a honorarios, la mayoría con promedio de 10 años en sus funciones.

Como funcionario de carrera, ingresado por concurso público y hace poco jubilado después de una larga trayectoria, sufrí lo que De la Puente no quiere ver. El irrespeto por la carrera funcionaria, la contratación vía honorarios y contrata de adeptos al gobierno de la Concertación, ninguneo de los funcionarios de carrera, traslados amedrentatorios, llenado de grados mediante argucias, estancamiento en grados y otros múltiples atropellos que sería largo de enumerar.

Si queremos un Estado moderno, debemos contar con gente eficiente y salarios justos y no con personas que solo responden al gobierno de turno, a sola excepción de los altos ejecutivos.

Carlos Patricio Mena López

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Opinión / Pág. 74

Despidos en el sector público

Señor director:
Una sociedad que despide trabajadores demuestra eficiencia al mercado y mejora su valor. El gobierno hace lo mismo y nos ahorra impuestos.
Pablo Andrés Bolados