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Deportes / Pág. 44

De Calera de Tango a Londres

Francisca Crovetto comenzó a practicar tiro al vuelo en el club de amigos que fundó su padre; es sobresaliente en los estudios y goza del cine y de la música. Su sueño es viajar a Líbano para conocer en terreno la cultura de sus ancestros maternos.

por
Mario Brisso Álvarez
De Calera de Tango a Londres

Francisca Crovetto Chadid recuerda con nostalgia las innumerables jornadas que vivió en su infancia en Calera de Tango. Pedía insistentemente a su padre que la llevara al club de amigos que había formado en aquel lugar, pues le llamaba ampliamente la atención la práctica de tiro al vuelo. “Desde que tengo uso de razón recuerdo las armas y los platos. Mi padre es aficionado y siempre le pedía que me llevara. El nunca me obligó”, recuerda la skeetera de 22 años.


Apenas tenía 10 años cuando disparó por vez primera, llamando de inmediato la atención de quienes la veían. Las semanas pasaban y su nueva afición se ampliaba. Tanto era su fanatismo, que ya a los 13 años comenzó a participar en diversas competencias cuando ya pertenecía al club de la Fuerza Aérea, del que todavía es parte. Sin embargo, a esa altura sólo aparecía como un pasatiempo favorito.


Con el pasar de los meses comenzó a darse cuenta de que el tiro al vuelo podía transformarse en algo más que un hobby. Sus buenos resultados a nivel de aficionada así lo representaban. Pero fue en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, cuando finalmente tomó la determinación de dedicarse a la actividad, pues sabía que podía tener un prodigioso futuro. “Es el primer recuerdo que tengo de los Juegos. Los vi por televisión y me di cuenta de que era lo mío. Además, veía a Jorge Atalah como un referente, y eso amplió mi opción de seguir en esto de manera más profesional”, agrega.


En sus primeras competencias le fue bien. Sin embargo, reconoce que el comienzo no fue tan exitoso como esperaba. Por eso determinó, en 2005, dar un giro en la actividad, pasando de la modalidad de sporting clay al tiro skeet. De ahí en adelante, los buenos resultados comenzaron a multiplicarse. Fue cuarta en los Panamericanos de Río (2007); Oro en la Copa Continental (2009) y en los Odesur de Medellín (2010), además de plata en los Panamericanos Guadalajara 2011, entre otros.


Pero fue su primer lugar en el Panamericano específico de Río (2010) el que le generó mayor satisfacción. Pese a llegar a la competencia con una gastritis “terrible”, clasificó a Londres y, además, se transformó en la primera chilena en asegurar el cupo, en cancha, para la cita olímpica. “Estaba feliz, pero no sabía que era la primera chilena en clasificar. Eso le dio más color”, dice la deportista.


Durante su tiempo libre, Francisca Crovetto aprovecha al máximo la compañía de sus amigos. “Por lo general vamos al cine, pero cuando estoy sola trato de leer bastante”, dice. La música también se convierte en uno de sus pasatiempos favoritos. “Escucho de todo. Soda Stereo, Charly García, Pink Floyd, Pearl Jam. Me encanta Violeta Parra, Quilapayún… ah, también Mercedes Sosa”, acota.


Pero, sin duda, la mayor parte de su tiempo libre la dedica a cultivar sus raíces, provenientes de Líbano. “Siempre nos juntamos con mis primos los fines de semana y hacemos comida árabe, hablamos un poco el idioma e incluso bailamos. Estoy muy orgullosa de mis ancestros. Mis abuelos maternos llegaron hace algunos años a Chile, pero mi abuelo falleció y no pudo ver mi faceta deportiva. Sí lo hizo mi abuela, que en 2008 me regaló una escopeta”. De hecho, una de sus aspiraciones, agrega, es viajar a Oriente para conocer de cerca la cultura de sus antepasados.


Siempre fue sobresaliente en los estudios. Sin embargo, prefiere no recordar su última etapa en enseñanza media, que no terminó de buena manera. De hecho, no la incluyeron en la graduación, según ella, por la mala conducta que tenía. “Es que era un colegio muy estricto y yo, rebelde”, dice la skeetera.


Como era de esperar, logró buenos puntajes en la PSU (760 en Lenguaje; 680 en Matemáticas y 700 en Ciencias), que le permitieron estudiar en Ingeniería en Biotecnología, en la Universidad de Chile. Sin embargo, congeló a mediados de 2011 para privilegiar su carrera deportiva, pues tenía mucha sobrecarga académica. “Era muy difícil cumplir en cinco ramos y dedicarme al deporte, y por eso decidí parar. Además, el costo económico era alto” ¿Alguna beca? “Hay para deportistas de alto rendimiento, pero no postulé por desinformación. Espero hacerlo más adelante”, asume.


Por eso, ahora está netamente enfocada en su especialidad, pues sabe que tiene un auspicioso futuro. “Quiero vivir para el tiro al vuelo, ser profesional, y en Chile lo puedo hacer, porque tengo canchas y recursos para entrenar, pese que al principio todo corrió por cuenta de mi familia”. Pero ahora espera ratificar su buen momento en Londres, donde demostrará los pergaminos que la convierten en una de las potenciales cartas chilenas para conseguir medalla. “Quiero disfrutar de mi trabajo. Tengo confianza en lo que he hecho. No me asusta nada y estoy preparada para disparar en cualquier condición”, sentenció.