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Reportajes / Pág. 24

¿Cuánto le costó el terremoto a Chile?

El gobierno fijó los costos de la catástrofe en US$ 30 mil millones. Hoy, varios economistas afirman que la cifra fue, a lo menos, un 20% inferior: US$ 24 mil millones.

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Texto: David Lefin L.

A un año del terremoto y tsunami del 27 de febrero, no hay consenso sobre cuánto le costó la catástrofe al país. El gobierno lo estimó en S$ 30 mil millones, lo que fue cuestionado inicialmente por economistas y en la Concertación, al momento de discutir las vías de financiamiento. Ahora, a la luz de los datos, se observa que el cálculo inicial estuvo sobreestimado.


Según las cifras oficiales, de los US$ 30 mil millones, el país perdió US$ 21 mil millones en infraestructura pública y privada y otros US$ 9 mil millones en los bienes y servicios que dejó de producir por el terremoto. Es esta última cifra la que hoy los expertos, con el beneficio del tiempo transcurrido, estiman fue inferior.


Según el economista de Rojas y Asoc., Patricio Rojas, la rápida y de alguna forma, sorpresiva recuperación de la actividad posterremoto llevó a que las pérdidas por este concepto fueran bastante menores a US$ 9 mil millones. De hecho, estarían más cerca de los US$ 3 mil millones, equivalentes a 1,5 punto porcentual del PIB. En la misma línea, el economista jefe del banco BBVA, Alejandro Puente, dice que las pérdidas fluctúan entre US$ 2.000 y US$ 3.000 millones.


Así, si se asume que el costo en infraestructura que dio el Ejecutivo era correcto (US$ 21 mil millones), las pérdida total para el país llega a US$ 24 mil millones, un 20% menos que la cifra oficial.


El monto equivale al 12% del PIB de Chile y dos veces los ingresos que tuvo Codelco por ventas de cobre en 2009.


“El PIB cayó fuertemente en el primer trimestre y puntualmente, en marzo. Sin embargo, en la segunda mitad del año la economía creció más de lo esperado, por lo que la pérdida de producción fue bastante menor a la prevista”, afirma Rojas.


En marzo, la economía retrocedió 2,2%, debido a la contracción de 17,4% de la producción industrial, y las expectativas de crecimiento para el año bajaron a 4,5%. No obstante, sólo dos meses después de la tragedia, la economía se expandía en torno a 7% y se estima que 2010 cerró con un PIB de 5,3%.


“Hubo un mayor pesimismo inicial, creo que dada la experiencia del terremoto de 1985, en que las pérdidas fueron considerables. Ahora la magnitud del sismo era mayor y se pensó que el costo también”, comenta Puente.


El economista de Gemines, Alejandro Fernández, comparte el diagnóstico: “Sobre el impacto en la actividad, pienso que se sobreestimó el efecto del terremoto y se subestimó la velocidad de recuperación de la economía”.


Por otra parte, algunos economistas todavía dudan de los costos estimados en infraestructura. De los US$ 21.000 millones calculados por Hacienda, US$ 10.357 millones eran pérdidas privadas y US$ 10.583 millones fueron en infraestructura pública. De esto último, descontando seguros y las ganancias de eficiencia en la reconstrucción, el gobierno señaló que requería financiar US$ 8.431 millones.


La mayor parte de estos recursos se debían destinar a reconstrucción de viviendas (27,4%), salud (25,4%), educación (14,3%) y obras públicas (13,9%).


Fernández, sin embargo, calcula hoy que el costo total de las pérdidas en infraestructura habría sido del orden de US$ 8.000 millones, de los cuales unos US$ 3.000 millones eran en el sector privado y US$ 5.000 en el público. Estimación similar entregó en marzo el economista de IM Trust, Matías Braun, quien calculó un costo de US$ 8.000 millones, en que la mitad era de cargo del Fisco.


Los expertos también debaten sobre la fórmula que se usó para financiar las pérdidas, en particular, por las alzas de impuestos. “El terremoto fue una excusa para hacer una reforma tributaria que, además de innecesaria, fue costosa”, critica Fernández, quien cree que sólo por el crecimiento más alto, el gobierno habría tenido mayor recaudación tributaria.


Inicialmente, el gobierno estimó ingresos por US$ 3.240 millones por las alzas tributarias, que incluían el aumento transitorio del impuesto a las empresas, las contribuciones, al tabaco y el royalty.


Sin embargo, el gobierno ha obtenido y tendrá ingresos mayores a lo previsto, por los precios récord del cobre. Gustavo Lagos, del Centro de Minería de la U. Católica, prevé que en 2011 el Fisco tendrá ingresos por US$ 16.533 millones, lejos de los US$ 9.190 millones estimados en Hacienda por este concepto. Así, sólo por el boom del metal se podrían cubrir los recursos requeridos.


El problema, coinciden los expertos, es que el Fisco no puede gastar esos ingresos en reconstrucción, ya que son dólares que terminarían derrumbando aún más el tipo de cambio. “Visto así, la diversificación de las fuentes de financiamiento fue adecuada, incluida el alza de impuestos”, comenta Puente.


En lo que sí hay consenso es en que los US$ 3 mil millones de reasignaciones de gastos que comprometió Hacienda para los cuatro años es insuficiente. Rojas dice que “había más espacio, sobre todo considerando que era un gobierno que venía entrando, que podía hacer recortes y que insistió mucho en que podía hacer las cosas mejor”.