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Opinión / Pág. 72

Conflicto marítimo con Bolivia

Señor director:

El lector Jorge Sáez sugiere la necesidad de dar una salida al mar a Bolivia. Si bien no lo menciona, pareciera que propone una salida soberana. Esto es imposible por cuanto es impensable ceder una franja de terreno que corte nuestro territorio, dividiéndolo entre el espacio ubicado al norte de la citada franja y el terreno mantenido al sur de la cesión.
Situaciones como la propuesta desmembrarían nuestro territorio. Sería como entregar a un vecino una franja en el living de nuestra casa, dificultándonos el acceso al resto de la propiedad. ¿Qué sucedería con la producción de nuestras mineras? ¿Entregaríamos Chuquicamata o La Escondida? ¿Qué pasaría con las viviendas, comercio, establecimientos comerciales, caminos y otras instalaciones ubicadas en  los terrenos cedidos? 
Si la zona que estima propicio entregar está ubicada al norte de Arica, para no desmembrar el suelo patrio, Jorge Sáez debería saber que no es factible, porque Perú ha dicho en todos los tonos que no lo acepta. El Tratado de 1929 firmado con el vecino país le permite negarse a esa solución. Indudablemente sería la fórmula ideal, pero Perú no tiene una actitud que lo permita.
Se puede entender el desconocimiento del cartista en cuanto a la imposibilidad de ejecutar el anhelado traspaso, pero no es comprensible que esta idea la planteen algunos políticos, porque ellos tienen la obligación de conocer en detalle los temas que proponen.

Jorge Turres Mery

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Opinión / Pág. 36

Conflicto marítimo con Bolivia

Señor director:

El conflicto marítimo que Chile mantiene con Bolivia se ha arrastrado por mucho tiempo. A mi juicio, lo que pide Bolivia es justo, ya que es incuestionable que una salida al mar trae beneficios al desarrollo de los pueblos. Sin embargo, la petición boliviana debe estar acompañada de una cierta garantía que le permita a Chile obtener también beneficios. Entre ellos, la creación de un ambiente de paz y cooperación mutua.
Para lograr esta garantía, Bolivia debe solucionar problemas institucionales y asegurar que una salida al mar contribuirá efectivamente con el progreso, y no servirá para que florezca la corrupción.
El descaro de la autoridad boliviana al atribuir su incompetencia para solucionar problemas, a la falta de una salida soberana al mar, revela que la raíz de la demanda no es a favor del progreso, sino que es únicamente una estrategia política propia de países del tercer mundo.

Jorge Sáez D.