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Cultura&Entretención / Pág. 83

Claudio Francia inaugura nuevo mural en Valparaíso

Hijo del cineasta Aldo Francia, el artista pintó con sus alumnos un fresco de 30 metros en la iglesia San Luis del Cerro Alegre.

por
María Jesús León
Claudio Francia inaugura nuevo mural en Valparaíso

En 2010 Claudio Francia impartía el primer curso de muralismo para compartir su oficio con los jóvenes de Valparaíso. Sus murales habían cubierto de arte las paredes del puerto desde la década de los 80, y su clase no demoró en tener alumnos. Un año después, cinco de ellos se juntaron con su maestro, para echar a andar un ambicioso proyecto: convertir a Valparaíso en la capital de los murales artísticos. Durante 12 meses, investigaron la cosmovisión de los pueblos indígenas y plasmaron el resultado en la pared de la parroquia San Luis, en el Cerro Alegre, con un mural llamado Cosmovisión de los pueblos ancestrales, el que será inaugurado hoy.


Hijo del cineasta Aldo Francia (Valparaíso, mi amor; Ya no basta con rezar), Claudio tiene más de 30 años de trayectoria en el muralismo. Su nueva obra mide 30 metros de largo y tiene cuatro metros de alto. En él, el portón de la parroquia se convirtió en una iglesia del norte de Chile y la ventana en un templo incaico. Para Francia, la técnica del muralismo debe contemplar el entorno y las características del lugar. “Debe quedar todo como un gran cuadro, todo debe ser incluido y transformado” afirma.


El trabajo de investigación comenzó en 2011, cuando estudiaron los conceptos indígenas que recogería el mural. El hombre pájaro, la machi y el rito de iniciación Selknam son algunos de los íconos que grafica la obra. “Después del estudio de las costumbres de nuestros antepasados, tuvimos que adecuarnos a un lenguaje común para plasmar en el muro todo lo que habíamos investigado. Una vez que todos sabíamos qué era lo que queríamos mostrar, el trabajo se nos hizo más fácil”, explica.


Galería callejera


Claudio Francia estudió en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar. En 1979, comenzó con un mural en Villa Alemana, donde decidió que utilizaría el arte como un arma de denuncia durante el régimen militar. “Sentía que mi trabajo tomaba más sentido en la calle. En ese tiempo empecé a hacer talleres con jóvenes y mujeres, con los que realizábamos murales colectivos. Eso le daba otro sabor al arte”, cuenta. Pero con el tiempo, se dedicó a perfeccionar su técnica con artistas como Bruna Solari, Albert Beach y Jorge Martínez.


En los 90 comenzó a trabajar en Europa y ha pintado en las paredes de Alemania, Francia, Suiza e Inglaterra. Sus murales siempre abordan temas étnicos e históricos. Ejemplo de ello, es el mural realizado el año pasado, en un costado exterior del clásico teatro Mauri de Valparaíso. Neruda y el Winnipeg es un mural de 45 metros de largo por seis de alto, que se inspira en la empresa solidaria que emprendió el poeta en 1939.