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Boom coreano ya no sólo es música: crece interés por idioma y posgrados en Seúl

Aunque todo partió con el K-Pop, hoy hay 90 chilenos estudiando un posgrado en el país y cientos de interesados en aprender su lengua.

por
Paulina Sepúlveda G.
Boom coreano ya no sólo es música: crece interés por idioma y posgrados en Seúl

El sábado 25 de agosto, Paloma Benavides (25) inició el viaje más radical que ha hecho en su vida: partió a Seúl, Corea del Sur, para hacer un doctorado de cuatro años en sicología social, gracias a una beca que obtuvo en la U. de Corea.


“¿A Corea?”, le cuestionó su círculo cercano. Pero Paloma defiende su decisión. “No saben que es un país súper moderno, espectacular”. Su seducción por esta cultura se inició en la universidad, donde conoció su música y cine.


Como muchos chilenos, su pasión saltó de los acordes y melodramas al ámbito académico. Hoy, un creciente grupo de jóvenes busca en el aprendizaje del idioma un ticket para un futuro viaje académico al país.


El Colegio Coreano, en el barrio Patronato, dependiente de la comunidad local y dedicado a hijos de inmigrantes, hace dos años tuvo que abrir sus puertas a chilenos interesados en aprender el idioma. En 2010 eran 20. Hoy ya son 120 repartidos en cuatro niveles. La U. Diego Portales también supo de esta fiebre. En octubre inaugura el Instituto Rey Sejong. Abrieron 70 cupos y ya tienen 60 inscritos para sus clases repartidas entre lunes y viernes.


El primer posgrado de un chileno en Corea fue en 2008, según Becas Chile del Ministerio de Educación. La embajada de Corea del Sur agrega que hoy ya hay 90 chilenos estudiando algún posgrado en el país.


Do Woo Nam, rector del Colegio Coreano, dice que se vieron obligados a impartir clases a chilenos debido a las recurrentes consultas de cómo podían aprender su idioma.


Asegura que ni siquiera ha sido necesario promocionarlas: los alumnos sobrepasan la oferta. “Muchos son fanáticos del K-Pop (korean pop), pero es mucha gente y no los podemos recibir a todos”, confiesa. Tanta demanda los obligÓ a cobrar 50 mil pesos semestrales. Y ya para 2013, hay 100 personas en espera de un cupo.


Julie Kim, directora del Centro Asia Pacífico y del Instituto Rey Sejong, dice que la demanda los tiene planeando hacer clases los sábados y elevar los cupos para el ciclo de 2013.


¿Quiénes son estos fervientes interesados? La mayoría son mujeres, entre los 21 y 23 años, que a su vez se subdividen en dos grupos. “Los adolescentes motivados por el K-Pop y las teleseries, y otro grupo que son estudiantes y profesionales interesados en mejorar su perfil profesional en Corea”, dice Kim. Jóvenes dispuestos a estudiar años para lograr una beca. Aunque muchos son amantes de la estética músical coreana, Kim reconoce también una atracción por la tecnología. Muchas marcas de prestigio, como Samsung o LG, nacieron en Corea del Sur.


Hallyu (ola coreana)


La fiebre se inició en 2011 con el K-Pop. Música que mezcla estilos como electrónica, hip hop, R & B, pop y rock, con una cuidada estética, letras melosas y trabajadas coreografÍas, una réplica del J-Pop, cuando los jóvenes se entusiasmaron con la moda japonesa.


Hoy es el turno de Corea. Más de 500 jóvenes asisten todos los meses al Hanguk Festival, en el Cine Arte Normandie. Ven videos de K-Pop y teleseries. Ni la televisión se escapa. En el segundo día de transmisión del drama coreano Casi en el Paraíso, la serie logró el primer lugar del rating entre las 12.00 y 13.00, con 6,4 puntos.


Corea tiene un nombre para esta euforia: Hallyu (ola coreana). Entusiasmo que el canal local KBS 1TV mostró en marzo en un reportaje sobre la fiebre del K-Pop en Chile que alcanzó su clímax el 9 de marzo pasado, cuando la banda coreana JYJ, la primera del país en visitar Chile, reunió a más de 3 mil personas en el Movistar Arena. Park Junsek, periodista de KBS 1TV, resaltó en la nota que las fans esperaron años por sus estrellas, y que su primera reacción al verlos en directo fue llorar.


Es tanto el entusiasmo que el festival más importante de K-Pop de Corea, el Music Bank, se efectuará por primera vez en Latinoamérica, y lo hará en Chile, el próximo 2 de noviembre.


Paulina Caro (24, abogada) conoció la cultura coreana cuando entró a la universidad. Primero fue el animé, luego la música. Incluso con sus amigas formó un grupo tributo, llamado M.V.P. Luego aprendió el idioma a través de YouTube. Paulina está ahorrando dinero para ir a Corea. Mientras, visita diariamente el sitio eatyourkimchi, de una pareja canadiense que vive en Corea, y que cuentan cómo tratan a los extranjeros, comidas y lo que está de moda.


Lejano y distinto parece el arribo del primer coreano al país, quien llegó a Temuco en 1953 fruto de un programa de refugiados de guerra de la Cruz Roja y de las primeras familias que se establecieron en Chile en la década de los 80. Hoy, los más de 2.000 residentes coreanos en el país, ven cómo su cultura no sólo vive en sus hijos, sino también en muchos chilenos. “Asombra ver cómo el acercamiento con Asia no sólo es comercial. Esta nueva generación siente una lejanía menor con nuestra cultura”, dice Kim.