*

Edición Impresa Cambiar fecha
Opinión / Pág. 46

Bombas lacrimógenas

Señor director:Basado en un reciente informe, el gobierno respaldó el reintegro en el uso de bombas  lacrimógenas. Revisando aquel informe detenidamente, permítame hacerle algunas observaciones: En primer lugar, es imposible que tras tres días de búsqueda bibliográfica en las bases de datos mencionadas (OVID contiene información de un centenar de revistas científicas de corriente principal) […]

Señor director:
Basado en un reciente informe, el gobierno respaldó el reintegro en el uso de bombas  lacrimógenas. Revisando aquel informe detenidamente, permítame hacerle algunas observaciones: En primer lugar, es imposible que tras tres días de búsqueda bibliográfica en las bases de datos mencionadas (OVID contiene información de un centenar de revistas científicas de corriente principal) se pueda llegar a una conclusión así de absoluta.
En la academia, tal ejercicio llevaría un par de meses de discusión entre entendidos del tema para, al menos, sacar un par de conclusiones relevantes. Por otra parte, el número de referencias citadas en el informe es deficiente (13), provenientes de una decena de revistas en las cuales un porcentaje importante no tiene un índice proveniente del Journal Citation Reports (entidad que evalúa el impacto de las publicaciones entre las nuevas investigaciones a nivel mundial), por lo tanto la calidad de los trabajos en los que se basa el reporte es altamente cuestionable, lo que incluye el diseño experimental, la representatividad de los muestreos y las conclusiones obtenidas por los autores originales. Es de esperar que ante futuras decisiones tomadas por el Estado, la revisión de los antecedentes sea más seria y realizada por un grupo de personas con sentido crítico y formación adecuada en el análisis de publicaciones científicas. 
Rodrigo Aguilar Maureira
Bioquímico

 

Edición Impresa Cambiar fecha
Opinión / Pág. 84

Bombas lacrimógenas

Señor director:
Es un hecho que en países como Francia, Reino Unido, Suiza y España, donde la preocupación por el bienestar de los ciudadanos es prioritaria, se utilizan gases lacrimógenos para controlar los desmanes públicos.
Como los gases lacrimógenos que se utilizan en Chile se ajustan a todos los estándares internacionales Niosh (sigla en inglés del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional, de EEUU), durante los últimos 20 años su uso en la prevención de desmanes y sus ventajas en la disuasión de los violentos nunca fueron cuestionados por las autoridades de la Concertación.
Aunque las manifestaciones contra HidroAysén constituyen una expresión válida del ejercicio democrático, sus organizadores no han podido controlar al lumpen que se infiltra.
En la lógica de que no se puede privar a Carabineros de una de sus mejores herramientas de disuasión para enfrentar a los violentos, se entiende que la decisión que tomó el gobierno de autorizar nuevamente el uso de gases lacrimógenos haya sido tomada con alivio por la inmensa mayoría de los ciudadanos, que estaban temerosos de que las manifestaciones pacíficas se convier- tan en desmanes incontrolables, por no contar sus autoridades con los medios necesarios para defender la vida, honra y bienes de los chilenos.
Gloria Toro R.

Edición Impresa Cambiar fecha
Opinión / Pág. 44

Bombas lacrimógenas

Bombas lacrimógenas
Señor director:
En los últimos días se ha hablado del uso que da la fuerza policial a las bombas lacrimógenas para dispersar multitudes. Desde el punto de vista de la salud, toda sustancia química es susceptible de provocar daños en los humanos, según las características fisicoquímicas del producto, la cantidad y el tiempo de exposición.
Se ha señalado que los lacrimógenos son abortivos, pero ¿en qué dosis? No imagino que una mujer embarazada permanezca por voluntad expuesta a este tipo de bombas en un tiempo tal que la cantidad del producto llegue a producir un aborto.
Existen medicamentos que causan mutagenicidad, teratogenicidad y carcinogenicidad. Sin embargo, se utilizan y están aprobados (costo-beneficio), pero todo depende de la dosis y las condiciones de seguridad en su uso. Los plaguicidas a los que están expuestos muchas personas también pueden causar daños y generalmente esa exposición sí es crónica (a diferencia de los gases lacrimógenos). Por lo tanto, hay que tener precauciones y actuar bajo medidas de seguridad controladas, pero no ser alarmistas.
Un producto apropiado para uso de la policía debería tener propiedades físicas y toxicológicas que garanticen ausencia casi total de letalidad y efectos de hostigamiento relativamente leves. Cabe señalar que la OMS y la EPA han emitido informes respecto del gas CS (que parece ser el que utiliza nuestra policía) y señalan que no habría datos disponibles sobre la toxicidad de repetición de la exposición, que sea carcinogénico, letal o teratogénico, de acuerdo con las concentraciones usadas en el control de disturbios.
Pamela Cámpora
Doctor en Toxicología
Universidad San Sebastián

Edición Impresa Cambiar fecha
Opinión / Pág. 30

Bombas lacrimógenas

Señor director:
El ministro del Interior, el martes, dio por inaugurada la temporada de caza a Carabineros, al prohibir el legítimo uso del gas lacrimógeno en el control de protestas y disturbios, mientras no se realicen estudios que descarten eventuales efectos nocivos a la salud de los violentistas. Estos sí podrán seguir utilizando piedras, bombas molotov, palos y fierros, elementos todos ellos destinados a la destrucción de semáforos, señalizaciones de tránsito, locales comerciales, etc., por no estar demostrado que éstos afecten la salud de los carabineros.
César Delgado Estrada