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Cultura&Entretención / Pág. 55

Artistas inundan de color y danza el Museo de Bellas Artes

Macarena Ruiz-Tagle y Fernanda González son las creadoras.

por
Denisse Espinoza
Artistas inundan de color y danza el Museo de Bellas Artes

Cuando Macarena Ruiz-Tagle (1981) conoció la obra del danés Olafur Eliasson, el artista experto en ilusiones ópticas que instaló un Sol en la Tate Gallery de Londres y que hizo brotar cuatro cascadas en el puente de Manhattan, supo que su camino en el arte dependía de conocerlo en persona. La chilena estaba terminando un Magíster en Escultura en Canadá y decidió postular al taller práctico que impartía Eliasson en Berlín. Se demoró dos años en llegar, pero lo logró. Fue la última generación en estudiar bajo su tutela. Allá su obra se volcó hacia la experimentación de materiales y a la construcción de atmósferas con el uso de luz y color.


“Fue alucinante. Siempre me ha interesado el trabajo con el espacio, pero en Chile la educación artística es demasiado académica, el sistema es como de colegio, lo haces bien o lo haces mal. Con Eliasson aprendí a cuestionar mi obra desde otra mirada. Jamás te dicen si es linda o fea. Te preguntan porqué la haces, qué significa, qué buscas. Pero todo es posible, nada es descartado de antemano. No hay prejuicios”, cuenta Macarena Ruiz-Tagle, quien reside en Alemania.


Esta semana la artista está de visita en Chile poniendo en práctica algunos de los conocimientos adquiridos con Eliasson, nada menos que en el Museo Nacional de bellas Artes. Este miércoles se inauguró la intervención Estructuras de Transe, que incluye una instalación de Ruiz-Tagle más las performances que desarrollan los bailarines del colectivo Anilina, liderado por la coreógrafa Fernanda González.


La artista visual se preocupó de crear una atmósfera, cubriendo por primera vez la centenaria cúpula del edificio del Parque Forestal de un material plástico traslúcido de tono azulado que se refleja en el patio interior. Además cubrió el suelo de un látex aglomerado, con una superficie blanda y aterciopelada, y sobre ella los bailarines a pies descalzos ejecutarán distintos cuadros plásticos. La performance se extenderá hasta el domingo y busca invitar al público a experimentar la sensación del suelo y cielo del museo: sólo deben sacarse los zapatos, guardarlos en casilleros que estarán disponibles en el hall y dejarse llevar por la experiencia. “La idea es que los bailarines y los visitantes puedan interactuar de igual a igual, sin ninguna regla establecida”, dice Macarena Ruiz-Tagle. La obra se completa con una instalación sonora de Matías García que mezcla melodías capturadas en el propio museo.


Ilusiones y atmósferas


No es la primera vez que Macarena Ruiz-Tagle experimenta con espacios y materiales, como su proyecto de egreso del taller de Eliasson, realizado a fines del año pasado en el Festival of Future Nows de la Neue Nationalgalerie, Berlín. Allí lo que hizo fue simple, pero efectivo: pintó un banco del jardín de esculturas con una “pintura camaleónica” para autos. A medida que el público se acercaba al banco, el color iba cambiando de azul a verde, pasando por el naranjo, amarillo y rojo. Cuando estaban justo al lado, la pintura funcionaba como espejo reflejando todo el lugar. “La gente se preguntaba si era algo con la temperatura del cuerpo u otro tipo de ilusión. El director de la galería también me felicitó mucho”, cuenta Ruiz-Tagle.


En Santiago ha exhibido en otras ocasiones: el año pasado en la Feria Chaco, expuso con la galería Patricia Ready, que la representa en Chile, cuadros donde plasmó círculos de color que vibran frente al ojo humano. Mientras, en 2013 hizo una intervención en la galería Tajamar, con un largo tubo de neón que cortaba la sala de vidrio en dos. Algo similar a lo que realizó en Dessau, Alemania, en la Fundación Bauhaus, en 2012, donde cruzó un antiguo templo jónico del siglo XVIII con una luz de neón vertical de 2000 voltios, que perturba al espectador, el que seguía viendo esa imagen en su retina por un tiempo prolongado. “Berlín es un lugar ideal, porque son los creadores de todo, allá están las mejores pinturas, el material que te imagines existe, es muy estimulante”, afirma.