A puro ñeque con el palín

Cerca de 500 niños corrieron, jugaron y gritaron a todo pulmón en el Encuentro Intercultural Mapuche de La Pintana.

por Valentina Miranda

La Pintana, Santiago. Parque Mapuhue. Grandes áreas verdes, palmeras y cientos de niños vistiendo atuendos tradicionales mapuches. Una fila de toldos y, bajo ellos, mayores y menores comiendo sopaipillas, calzones rotos y pebre. Y sonidos de palos. Muchos palos.

Se trataba del 6° Encuentro Intercultural Mapuche, celebrado ayer y en el cual se reunieron cerca de 500 niños, de 18 jardines infantiles, y más de 400 familias. Todos con el Día de la Raza ya en mente (12 de octubre).

La iniciativa nació en 2011, y uno de sus ejes centrales es revalorizar aquel sonido de maderas ancestral, que en realidad es un juego, llamado palín. Consiste en un grupo de siete niños por lado que evolucionan con un instrumento de madera parecido al palo de hockey. La directora regional de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), María Teresa Vio, como parte de la organización, explicó que “es un juego que no es competitivo, sino que de fraternidad y donde los niños aprenden a trabajar en equipo”.

Una de las mapuches que asistió al evento fue Verónica Maliqueo. Iba de negro, con el tradicional Trapelakucha colgado de su cuello. Es asesora intercultural y contó que estaba feliz de poder entregarles a los menores las raíces de una cultura que, a su juicio, se está perdiendo: “Por eso, en nuestros jardines, se está volviendo a enseñar la lengua mapuche con educadores indígenas”.

Dentro de la jornada también se realizó la degustación de alimentos de este pueblo originario. A pesar de que había niños bien complicados con el pebre picante, David Acevedo, encargado regional de nutrición y salud, señaló que para este evento, que tiene un sello intercultural mapuche, “hicimos una modificación para que ellos pudieran comer alimentos de la etnia”.

Alcántara (4) viene de Haití. Es extrovertida y extremadamente sonriente. Más que aprender de la cultura mapuche, lo que más le preocupaba era tomar un celular y sacarse fotos. Ella pertenece al jardín infantil El Canelo, del cual Maritza Chandía es una de sus educadoras: “Un 50% de nuestros niños del jardín son de pueblos originarios y, además, estamos recibiendo a niños inmigrantes, como peruanos y venezolanos. Somos el primer jardín a nivel de comuna en ser intercultural (...) es muy importante que se relacionen con sus raíces y también que conozcan la diversidad”.

En el parque, los cantos en mapudungún y cultrunes no pararon de sonar, mientras los niños esperaban su turno para el palín.

Adela Caripan (60), conocida entre sus pares mapuche, también deambulaba por el evento. Una pareja de viñamarinos la saludó en mapudungún: “Ante el creador, somos todos iguales, y nos debemos respeto”, destacó.



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