Terapias por drogas y alcohol en mujeres crecieron 29% entre 2012 y 2015

El año pasado hubo 26.329 casos de dependencia tratados en consultorios de todo el país.

por Judith Herrera C.

La respuesta ante las adicciones revela una conducta dispar en los consultorios del país: mientras los hombres lideran los casos de dependencia de alcohol y drogas, son las mujeres quienes más buscan ayuda. Así, en los últimos tres años, las terapias de cesación en este último grupo han crecido un 29%.

Así lo reflejan datos del Departamento de Estadísticas e Informaciones del Ministerio de Salud (Minsal), que indican que entre 2012 y 2015 hubo un alza general del 11% en las intervenciones por alcohol y drogas. Y en mujeres el alza es mayor: el número de tratamientos aumentó de 20.340 a 26.329 el año pasado.

En los hombres la ecuación es inversa: mientras en 2013 fueron 33.139 los que se sometieron a intervenciones, en 2015 totalizaron 30.331, es decir, un 8,4% menos (ver infografía).

Para pesquisar el nivel de consumo de estupefaciente y bebidas alcohólicas, en el sistema de salud primario se realiza una encuesta de diagnóstico. Así, a partir de sus resultados, se desarrollan intervenciones preventivas o terapéuticas según el grado de dependencia.

El aumento de mujeres en estas sesiones responde a un fenómeno que, según los expertos, ocurre porque a nivel social las adicciones han dejado de ser un tópico masculino.

“El consumo era un tema que estaba más bien oculto en las mujeres porque, socialmente, es menos aceptado que en el caso de los hombres. Hoy es algo de lo que se atreven a hablar más”, explica Leyla Chajtur, psicóloga de la U. de Santiago.

También hay un factor biológico: “Hombres y mujeres pueden tomar la misma cantidad de alcohol, pero un litro de alcohol en los hombres equivale a dos en una mujer, por eso ellas están expuestas a desarrollar dependencia más rápidamente”, sostiene Marcela Babul, jefa de la Unidad de Adicciones de la Red UC Christus.

Las adicciones de las mujeres, por rango etario, se concentran entre los 15 a 34 y 45 a 54 años. “Son más de tener un alcoholismo funcional, es decir, pueden estar haciendo sus cosas y tener un consumo oculto, pausado, donde tal vez los síntomas no se ven a primera vista”, indica Chajtur.

Efecto social

Las adicciones de las mujeres tienen efectos, además, en sus círculos familiares, especialmente cuando son madres. Atahualpa Granda, presidente de la Sociedad de Salud Mental, sostiene que “los niños tienden a copiar y a llevar los modelos que se establecen en la casa, entonces, la permisividad del consumo que se establece en el hogar son temas que se van aprendiendo”.

Según Granda, a esto se suma que las mujeres suelen tener un rol clave en sus familias. “Por ejemplo, a mediados del siglo pasado, cuando se trató de instalar el tema de las vacunas, la estrategia de salud pública fue dirigirse a las mamás, para que tuvieran conciencia de la importancia de esto. Y cuando eso se logró, el tema se facilitó. Lo que ellas hacen es muy importante para la sociedad en sí”.

Según Iban de Rementería, investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. Central, una arista de estas afecciones también está ligada al rol femenino en la sociedad y al tema laboral, ya que aún “la condición de vida de la mujer es más estresante que la que tienen los hombres. Es una sociedad gobernada por ellos, con estatutos que son preferenciales para ellos”.

En la misma línea, Chajtur dice que las mujeres que padecen estas condiciones “no tienen muchas redes de apoyo y encuentran en esas sustancias formas de encontrar una sensación de calma al estrés y a las angustias que puedan vivir cada día”.

Tratamiento en hombres

La disminución de hombres en tratamiento de adicciones, según Rementería, está ligada a que “ellos tienen una renuencia a recurrir a las prestaciones de salud cuando tienen problemas en el campo psicológico, mucho más que las mujeres”.

Además, quienes padecen una adicción, muchas veces pasan desapercibidos, porque se desarrolla tolerancia al consumo. Sin embargo, la persona presenta deseos hacia la droga o el alcohol, lo que decanta en “tener complicaciones o dificultades sociales, familiares o laborales relacionadas a esto”, manifiesta Granda.

Carlos Barría, coordinador del Centro de Atención Psicológica de la U. San Sebastián, dice que alguien que siente que está en esta situación “debe pensar cuál es la función que cumple esa droga, esa bebida, en su propia mente, y cuál es la valoración que hace de ella”.

Las cifras, dicen los expertos, también tienen relación con mayor conocimiento y más prevención. “Hay mayor educación sobre los temas de adicción, se entiende que es una enfermedad, y que por eso hay que consultar. No se trata de una condición que se adquiere porque sí”, dice Babul.

En la misma línea, Chajtur señala que el sistema de salud ha desarrollado más métodos para poder prevenir las adicciones: “Se han creado nuevos dispositivos para atención en los tratamientos de consumo y detección. Entonces, los consultorios lo están detectando y, por lo tanto, ofreciendo tratamiento en estos temas”.



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