Francisco de la Maza: "Una cárcel para menores debe lograr rehabilitar y reinsertar a los niños"

El edil dice que las muertes de los 33 menores infractores de ley que registró el Sename es una cifra que se podría bajar a cero con una prisión adecuada.

por Javiera Matus

“Debiéramos tener cárceles para menores de edad (…), el Sename no sirve”, dijo en mayo del año pasado el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza (UDI), lo que generó una serie de críticas, principalmente desde el gobierno. Hoy el edil reafirma su propuesta con más fuerza y explica sus alcances. Sin embargo, asegura que no hay voluntad política “para crear solución a los temas estructurales que viven los jóvenes infractores de ley”. Esto en medio de la crisis del Servicio Nacional de Menores (Sename), donde hace días se dio a conocer que 243 niños y adolescentes en centros murieron entre 2005 y 2016.

¿Cómo ve el plan de medidas que anunció la Presidenta Michelle Bachelet para mejorar la situación del Sename?

Pienso que más bien es una cosa bastante improvisada. Los recursos que anunció no son nada y aquí lo que corresponde es hacer un análisis en profundidad de cómo puede funcionar mejor y desde qué instituciones. Se debiese hacer una reingeniería; el Sename debiese ser descentralizado a nivel local. Esos niños tienen un origen que tiene que ver con el lugar donde nacieron, donde viven, el abandono donde lo sufrieron y, por lo tanto, esa construcción de redes es mucho más racional y concreta si se puede desarrollar con instituciones locales, como las comunas. Hay 345 comunas y, probablemente, de esas comunas podrían haber unos 200 centros de esta naturaleza descentralizados y enfocados en los municipios.

¿Su comuna está capacitada para recibir a estos niños?

Sí, lo estaría con el apoyo del Estado y una reingeniería del Sename. Esto tiene que ir acompañado de una voluntad política y los recursos necesarios para poder construir estas redes. Con los niños y jóvenes infractores de ley hay que construir una red a lo largo de Chile, pero focalizada de manera de construir con los profesionales necesarios la metodología que pueda requerir cada uno de ellos de reinserción. En el caso de los infractores de ley, puedes tener un centro nacional, y en el de los niños vulnerables, el mejor tratamiento es tener instituciones locales a través de los municipios. Hoy es desastroso; estos niños vulnerables, al no tener redes, no tienen a nadie que los defienda, luego se mueren y son un dato y eso en una sociedad es imperdonable.

El año pasado dijo públicamente que estaba a favor de crear cárceles para menores. ¿Sigue pensando lo mismo?

Lo que pasa es que las cárceles para menores suena duro desde el punto de vista del nombre. Efectivamente, la cárcel de menores que propuse era un lugar de reclusión, de internación, donde los plazos en que estén los menores en estos lugares tengan que ver con el saneamiento, la reinserción y los tratamientos necesarios. Hay niños infractores de ley de distintas categorías, algunos que necesitan tratamientos de más largo plazo, como es el caso que hubiese pasado con el famoso “Cisarro”, que empezó a los siete años a delinquir y hoy ya tiene 18 y sigue delinquiendo, y hay otros que están en procesos de iniciación que con un tratamiento menor se pueden reinsertar. Una cárcel para menores debe lograr reinsertar a los niños.

Pero hoy los jóvenes infractores tienen el tratamiento de reclusión.

Ya, pero sabemos que ese tratamiento de reclusión termina en los datos que hemos visto, no hay una especialización real. La pregunta es cuánto resultado tiene el Sename hoy en reinsertar a estos jóvenes que caen en sus manos para entregarlos a la sociedad a una vida normal. Yo diría que eso es cero. Existe poca voluntad política hoy para crear solución a los temas estructurales que viven los jóvenes infractores de ley.

Dijo el año pasado que estaba pidiendo una audiencia con el ministro del Interior para ver ese tema, ¿en qué quedó?

Nos ha ido mal porque el Ministerio del Interior ha ido cambiando de ministro, entonces, cuando pedimos audiencia estaba Peñailillo, después entró Burgos, ahora está Fernández. Esos cambios terminan en que no hay interlocutor válido de carácter permanente.

¿En qué situaciones sería justificable que un menor entre a prisión?

No creo que haya ninguna justificación para que un menor cometa un delito y entre a prisión. Lo que es justificable es que un menor que esté cometiendo delito entre a un centro de reclusión donde existan las herramientas y los profesionales adecuados que le permitan sanearse y tratarse metodológicamente en forma correcta y poder volver a reinsertarse en la sociedad, no como una pena, sino como una necesidad de proceso social.

Según Sename, 33 jóvenes infractores murieron. ¿Cómo se podría revertir esta cifra?

Cuando tienes centro de internación con profesionales adecuados y que te permiten hacer los tratamientos con las metodologías correctas, esa cifra se puede bajar a cero. Pero cuando no tienes ni los profesionales ni los lugares acondicionados, simplemente un sitio donde llegan estos adolescentes infractores de ley, lo que estás haciendo es un polvorín. Tienes que derivarlo a lugares donde los puedan recibir con las herramientas y las capacidades necesarias para desarrollar los tratamientos que cada uno necesita.



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