Proyectos de Start-Up Chile se valorizan en US$ 1.351,9 millones

Entre marzo y abril pasado, el programa encuestó a 1.309 startups participantes del programa, con el fin de medir su impacto global. Con una tasa de respuesta del 63,9%, los resultados indicaron que en total el portafolio de emprendimiento creado tiene un valor de al menos US$ 1.351 millones: 34 veces el capital invertido en Start-Up Chile desde su creación. Esta valorización se hizo sin contar Cabify, que recientemente fue tasado en US$ 320 millones.

por Fernando Vega

No nacieron en un garaje. Ni sus fundadores han estado rodeados de mentores, inversionistas o emprendedores como en los polos tecnológicos de Estados Unidos, Europa o Asia. Son ideas forjadas en Santiago de Chile, pero que en seis años han conseguido una valorización de US$ 1.351,9 millones, levantando sólo en Chile recursos por US$ 30,54 millones, generado 5.162 empleos a nivel mundial y sobrevivido en un 51% por más de seis años.

Esas son hasta ahora las positivas cuentas que entrega Start-Up Chile, la ambiciosa estrategia del gobierno iniciada en 2010 a través de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), para desarrollar el emprendimiento y convertir a la innovación en otro motor económico del país. Se trata de una política pública que, además, entrega asesoría para la creación de nuevas empresas.

“Desde la política pública debemos fomentar la posibilidad de que las buenas ideas se desarrollen, puedan crecer. Este es un eje central que como país estamos trabajando”, dice el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes. La iniciativa partió durante el gobierno de Sebastián Piñera y se ha mantenido en la actual administración con ajustes en algunos engranajes: “En un inicio, Start-Up Chile era un programa que buscaba, principalmente, cambiar la cultura de emprendimiento e innovación en nuestro país, sin embargo, hoy su labor principal es ser una de las principales aceleradoras de negocios de la región, además, en la actualidad existe un foco en empresas que tengan como activo Chile y Latinoamérica, con el objetivo de generar un mayor impacto económico y ahora es un requisito para la postulación tener un prototipo desarrollado”, explicita. A eso agrega que con el objetivo de poder ayudar de la mejor forma a los emprendedores, Start-Up Chile tiene hoy tres programas y, además, sedes en Valparaíso y Concepción.

El programa partió en su totalidad con aportes estatales y durante este tiempo se ha observado un cambio de mentalidad y una mayor aceptación hacia las ideas de los emprendedores. “Las startups se apreciaban como un tema ajeno y lejano. Los primeros objetivos eran posicionar a Chile como el polo de emprendimiento más importante de la región y cambiar la cultura de los emprendedores chilenos para que pensaran de forma tecnológica y global, no sólo tradicional y local”, asegura la directora del programa, Rocío Fonseca. “Hoy la percepción es mucho más abierta”, añade, y aclara que, sin embargo, hay tres carencias principales: “Conexión con inversionistas, conexión con empresas y atraer/retener a los correctos. Nosotros mismos empezamos siendo nosotros mismos una startup, ahora estamos más consolidados”, reflexiona.

Entre marzo y abril pasado, el programa encuestó a 1.309 startups participantes del programa, con el fin de medir su impacto global. Con una tasa de respuesta del 63,9%, los resultados indicaron que en total el portafolio de emprendimiento creado tiene un valor de al menos US$ 1.351 millones, donde, además, el 21% de las firmas declaró tener una valorización formal: 34 veces el capital invertido en Start-Up Chile desde su creación. Esta valorización se hizo sin contar Cabify, que recientemente fue tasado en US$ 320 millones.

De acuerdo con el informe, los inversionistas en capital de riesgo han visto el potencial en esta parte del mundo, comenzando a colocar sus recursos: US$ 30,548 millones de los cuales el 29% proviene de fondos públicos y 71% de los privados. De este último total, la plata levantada por las startups equivale a 3,47 veces lo financiado por el Estado chileno, según explican en Corfo. Pero si la cuenta suma la plata levantada a nivel mundial salta a US$ 420,9 millones (10,6 veces la inversión del gobierno).

El informe, además, muestra que las primeras generaciones han recibido en promedio dos a tres veces más financiamiento que las recientes. Las firmas de chilenos son las que más se han beneficiado: 64%. Por detrás están Argentina (17%) y Estados Unidos (5%).

Sin embargo, el dinero esparcido por los venture capital en el país representa sólo una pizca de los recursos que se distribuyen por el mundo en busca de un nuevo Facebook o Apple, capaz de revolucionar el uso de tecnologías.

Normalmente, el financiamiento es el eslabón más débil en la larga cadena de necesidades para crear una startup. Por eso, Fonseca señala que con el objetivo de aumentar las probabilidades de financiamiento se creó un “Club de inversionistas que cuenta hoy con +70 socios (entre Ángeles, VC, Family Office y Private Equity), de los cuales más del 60% se encuentra en el extranjero”, explica. Además de otras medidas, como promover las fusiones, convertir a los startups en proveedores, testear productos en grandes empresas y atraer y retener talento. Sin embargo, aclara que la apuesta es de largo plazo.

Con espacios para que los emprendedores aprendan a conectarse, realicen coworking y construyan proyectos innovadores y de impacto, el programa ofrece el lugar y las herramientas para que la comunidad de startups tenga una “casa” para buscar asesorías, se organicen eventos, los emprendedores aprendan a realizar un plan de negocios y así materializar su empresa.

El emprendedor interesado en comenzar su proyecto en Chile recibe diversos subsidios, el lugar para desarrollar su trabajo y una visa de trabajo por un año.

A la fecha, las ventas acumuladas por los startups alcanzan a “al menos US$ 276 millones”, dicen en Corfo, y en promedio un emprendimiento activo alcanza una facturación de US$ 327 mil al año. Los ingresos crecen a medida que pasan los años. Las primeras startups venden más que las que están ahora en el programa, porque necesitan un período de maduración.

De acuerdo a los datos de la encuesta, en Chile se reprodujo el fenómeno global de que las primeras generaciones apoyadas por el programa estatal presentan ingresos aproximadamente tres o cuatro veces superiores que los que están recién partiendo con la ambición de comerse el mundo.

De acuerdo con el reporte, sólo considerando un universo de 599 startups (46% del total del portafolio) que declararon generar empleos, el programa ha ofertado 5.162 puestos de trabajo a nivel mundial. De ese total, el 30% se concretó en suelo chileno, “lo que corresponde a 1.562 empleos de capital humano avanzado”, destaca el ministro. Lo bueno de estas vacantes es que ofrecen salarios entre los US$ 1.216 y US$ 2.280 mensuales ($ 813 mil y $ 1,5 millón, respectivamente).



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