Las nuevas supernovas que tienen su atención

Las supernovas son grandes explosiones de estrellas, donde se libera una energía similar a la de una galaxia completa, unos 100 mil millones de estrellas. En su núcleo se fabrican los elementos químicos (como oxígeno o calcio) que hacen posible el nacimiento de planetas y sirven como “faros cósmicos”, pues si sus luminosidades son calibradas, ayudan a indicar distancias cosmológicas.

El trabajo de Hamuy con supernovas Ia en los 90 permitió a dos grupos de astrónomos determinar, en 1998, que el Universo se estaba expandiendo aceleradamente, valiéndoles ganar el Premio Nobel de Física 2011. Pero desde su tesis doctoral que Hamuy escogió un nuevo tipo de supernova, las de tipo II, menos luminosas, pero más abundantes, que sólo sirven como “faros cósmicos” si son calibradas. En eso trabaja desde 1998.

Ayer en Isla de Pascua presentó un resumen de sus avances para calibrarlas. “Estamos demostrando que las tipo II, si bien no son tan precisas para medir distancias, ya arrojan evidencia independiente de la aceleración del Universo, algo importante porque uno de los misterios que se planteó cuando se hizo el descubrimiento (de la expansión acelerada del Universo) es qué está detrás, la llamada energía oscura y no sabemos qué es”, explica.

Hoy, gracias a las supernovas Ia, se puede comenzar a caracterizar la energía oscura, pero Hamuy dice que es importante tener métodos independientes para hacerlo, algo que las supernovas II tienen.

“Cuando llegue a Chile el telescopio LSST se van a descubrir miles o millones, por lo tanto, el valor estadístico de esa enorme muestra va a ser fabuloso y un método competitivo para caracterizar la energía oscura”, concluye el presidente de Conicyt.



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