La fuga comienza por la izquierda

Mientras el foco de atención se concentra en la disputa entre la DC y el PC, buena parte de la izquierda del bloque -que se conformó para respaldar un segundo gobierno de Michelle Bachelet- ha comenzado a armar sus maletas y a despedirse: el senador Alejandro Navarro y el diputado Sergio Aguiló junto a su partido -la IC- ya decidieron su ruptura con la Nueva Mayoría.

por Hernán López y Francisco Artaza

El miércoles 10, en una de las oficinas del Congreso en Valparaíso, el senador del MAS Alejandro Navarro y el diputado de la Izquierda Ciudadana Sergio Aguiló se reunieron para formalizar una decisión que han venido meditando desde hace meses y que es un secreto a voces entre los dirigentes del oficialismo: su salida definitiva de la Nueva Mayoría. Mientras el foco de atención ha estado concentrado en la disputa entre democratacristianos y comunistas, buena parte de la izquierda del bloque -que se conformó para respaldar un segundo gobierno de Michelle Bachelet- ha comenzado a armar sus maletas y a despedirse.

Fue el propio Aguiló, minutos después de sellar su salida junto a Navarro, quien se acercó a varios de sus colegas en la Cámara de Diputados -en especial a sus ex compañeros socialistas- para informarles de su partida. En el gobierno aún no han sido notificados de la decisión, pero de todos modos algunos miembros del comité político han desplegado intentos por revertir la determinación. Los esfuerzos, hasta ahora, han sido infructuosos.

Navarro y Aguiló comparten un diagnóstico: tienen la convicción de que las reformas llevadas adelante por el gobierno no han sido suficientes, sostienen que la Nueva Mayoría ha sido crecientemente cooptada por los sectores más conservadores -en especial por la DC- y no estarán disponibles para respaldar una eventual aventura presidencial de Ricardo Lagos Escobar, si es que decide competir. Su intención, ahora, es aportar a la conformación de un frente amplio que corra por fuera del oficialismo.

“Esta es una decisión colectiva de la Izquierda Ciudadana. Puede que haya algunos que están en una posición diferente, pero la mayoría está de acuerdo en dejar a la Nueva Mayoría y trabajar en el desarrollo de una nueva fuerza política. La Nueva Mayoría tendrá vida corta, como dicen algunos DC, como Burgos o Zaldívar. Y aunque tenga vida corta y la coalición siga llamándose Nueva Mayoría, nuestro diagnóstico es que la hegemonía de esta coalición post Bachelet va a estar en manos de la vieja guardia de la Concertación”, explica el diputado Sergio Aguiló.

El parlamentario por el Maule dejó la presidencia de su colectividad por razones de salud, pero ha continuado participando en las definiciones de los principales lineamientos de la tienda. Además, es uno de los participantes junto a Navarro en un grupo conformado, además, por dirigentes como Gonzalo Martner -que esta semana formalizó su renuncia al PS-, los ex diputados Jaime Mulet y Esteban Valenzuela, el ex candidato presidencial Jorge Arrate y representantes del Partido Humanista, Revolución Democrática y del Movimiento Autonomista, entre otros.

La oficialización de la ruptura de Navarro -que a diferencia de Aguiló no será acompañado por su colectividad, el MAS, sino que sólo por su círculo más estrecho- pondrá término al conglomerado oficialista tal y como fue concebido en 2013, como plataforma de respaldo a la segunda candidatura presidencial de Michelle Bachelet.

La nueva coalición estaba originalmente conformada por siete partidos -el PS, la DC, el PPD, el PR, el PC, la IC y el Movimiento Amplio Social (MAS)- y supuso el reemplazo de la ex Concertación que gobernó el país por 25 años y que se rompió tras la derrota presidencial a manos de Sebastián Piñera.

Aunque la dimisión de Navarro y Aguiló no significará un cambio en el respaldo al gobierno en el Parlamento -de hecho, ambos han señalado que mantendrán su apoyo a los proyectos legislativos de Bachelet-, sí abrirá una discusión sobre la permanencia de sus personeros en el aparato público. En especial, porque -en el caso de la IC, que tiene un ministro en el gabinete, el titular de Bienes Nacionales, Víctor Osorio- esperan mantener a sus personeros hasta el término del mandato, en marzo de 2018. Todo ello, a pesar de que competirán con el oficialismo en las parlamentarias y presidenciales del próximo año.

Los primeros acercamientos entre Navarro y Aguiló y sus futuros socios políticos se iniciaron por una invitación del ex diputado Esteban Valenzuela a un grupo de académicos de la Universidad Alberto Hurtado y la Universidad de Santiago, que incluyó en su formación inicial a Martner, Juan Ignacio Latorre (vinculado a RD) y el sociólogo Alberto Mayol. Una primera señal de que los intereses del grupo comenzaban a confluir fue la redacción del manifiesto por la Tercera Fuerza, publicado en mayo pasado. Según sus fundadores, al principio eran un puñado de dirigentes; hoy serían centenares.

Los contactos comenzaron a potenciarse en momentos en que sectores de la DC levantaban su voz para cuestionar la izquierdización de la Nueva Mayoría, cuando -en paralelo- en la IC y el MAS se agudizaba el descontento por la moderación de las reformas comprometidas.

“Ya no hay forma de entenderse dentro de una coalición. Ya no hay espacio para seguir buscando un entendimiento como se hizo durante tantos años dentro de la Concertación. Hoy esos dos sectores han entrado en colisión”, explica Martner.

La IC tendrá un consejo general en noviembre, después de las municipales, donde trazarán el camino de salida de la coalición oficialista. A pesar de las gestiones de algunos ministros por retener a Aguiló y a su gente, la decisión está sellada. “Nuestra apuesta a futuro es este referente fuera de la Nueva Mayoría, en la que tendremos primarias para definir a nuestro candidato presidencial a primera vuelta”, dijo Aguiló a Reportajes.

La misma ruta de Aguiló tomará el senador del MAS Alejandro Navarro. “Ya no me siento parte de la Nueva Mayoría”, comentó esta semana el ex candidato presidencial a sus cercanos, a modo de notificación de que oficializaría su ruptura con el oficialismo en las próximas semanas.

En el entorno de Navarro sostienen que desde que la coalición lo sacó de la vicepresidencia del Senado por sus continuas críticas, en 2015, el senador agudizó su desafección con el resto del bloque. A pesar de que en varios encuentros en Valparaíso sus pares lo han llamado al orden, el parlamentario ex PS no sólo no ha querido alinearse, además ha subido la puntería y ha cuestionado directamente a sus colegas y la propia Bachelet, algo que era impensado cuando arrancó el gobierno.

Navarro -en todo caso- no será acompañado por su colectividad, el MAS, en su ruptura con la Nueva Mayoría. Lo suyo, más bien, es una apuesta solitaria.

En el MAS la tesis de abandonar el oficialismo para formar parte de una alternativa de izquierda no es compartida. En el último consejo de la colectividad esta apuesta fue derrotada.

“Es importante consolidar los cambios que está llevando adelante este gobierno y para eso es fundamental darle continuidad a una coalición de mayoría. Eso logró la Nueva Mayoría y eso debe proyectarse”, asegura Fernando Zamorano, secretario general del MAS.

“Hay un acuerdo de levantar un referente que se presente como una alternativa al liberalismo y al centralismo, con total autonomía de las empresas y respeto entre todos los movimientos. Esto último ha sido un gran aporte de los movimientos nuevos, como RD y los Autónomos, con sus experiencias de mesa plana y diálogo interno. Hay acuerdo en que no podemos replicar las viejas prácticas de la Concertación”, dice el ex diputado Esteban Valenzuela.

El incipiente entendimiento podría abarcar desde ex figuras oficialistas, como Navarro y Aguiló, hasta diversos sectores de izquierda, incluidos Revolución Democrática -ligado a Giorgio Jackson- y el Movimiento Autonomista de Gabriel Boric. La idea preliminar es que se debute con un elenco en las parlamentarias de 2017 y se tome un acuerdo en torno a un candidato presidencial único. Ayer, el naciente partido de Jackson organizó el seminario “¿Qué es un Frente Amplio? Uno de los panelistas fue Gonzalo Martner.

En el oficialismo -en tanto- miran con atención los contactos, en particular por la tensión que supone para el Partido Comunista la conformación de una plataforma de izquierda en la que no estén incorporados.

La futura incorporación de personeros o partidos renunciados a la Nueva Mayoría supone -en todo caso- un debate para la conformación de un nuevo bloque. “Nosotros tenemos una definición más o menos clara: no vamos a ser parte de la Nueva Mayoría. Hay una cultura y un entorno que están viendo que necesitamos cuestiones alternativas, más allá de que alguien se quiera descolgar”, explica Sebastián Depolo, coordinador nacional de RD.

En el grupo del diputado Boric la distancia con la Nueva Mayoría es aún mayor que en sus socios de RD.

“Tenemos un debate en nuestra organización y con otras fuerzas políticas para la construcción de un frente amplio como se ha hablado, y en eso hemos tenido acuerdos en ir avanzando con RD, con Nueva Democracia, con Izquierda Libertaria, pero no hemos tenido conversaciones de manera formal con esos parlamentarios (Navarro, Aguiló). Por supuesto que en algún momento vamos a tener que conversar con ellos, pero eso aún no ha sido una decisión oficial del movimiento”, explica Andrea Salazar, miembro de la dirección ejecutiva del Movimiento Autonomista.

Otra duda en la naciente fuerza política es la que genera el abanderado presidencial y líder del PRO, Marco Enríquez-Ominami. “Hay distintas posturas al interior, pero lo más consensual es no vetar a Marco, pero tomar distancia de él, aunque sea difícil, porque todo el mundo coincide en que no ha habido un mea culpa ni una explicación suficiente sobre su situación. Además, este proceso de convergencia puede funcionar con él o sin él”, explica Valenzuela.

La inminente fuga de la izquierda se ha visto eclipsada en el oficialismo por el aumento de las tensiones entre la DC y el PC, que esta vez parecen haber provocado una grieta profunda y -también- el inicio de un distanciamiento definitivo que termine por sepultar a la Nueva Mayoría como coalición política.

En el comité político del lunes 8, las declaraciones del ex ministro del Interior Jorge Burgos a El Mercurio, donde enumeró los que han sido, a su juicio, los múltiples desencuentros entre los comunistas y el gobierno, y sentenció que “el PC participando con el nivel de influencia programática que ha tenido en este gobierno no le hace bien al país”, fue un nuevo motivo de tensión.

La tesis de Burgos fue repudiada por el ala izquierda de la Nueva Mayoría, pero, por primera vez, encontró un respaldo no menor al interior de la falange.

Según varios de los presentes en el encuentro, la presidenta de la DC salió al paso y confesó que, a pesar de que no estaba de acuerdo con el ex ministro del Interior -afirmó que su opinión era “la de un militante más”-, el estado actual de la colectividad le impedía forzar un pronunciamiento más crítico de su directiva.

El estilo más conciliador de Goic ha despertado cuestionamientos en un sector de la falange -en especial dentro de la antigua disidencia y la tendencia autodenominada como progresista al interior de la tienda- que esta semana se comenzó a articular y que quiere evitar que la senadora por Magallanes prolongue su mandato más allá de diciembre, el plazo impuesto por la junta nacional. Su interés es que existan comicios internos sea cual sea el resultado municipal. Una figura que podría surgir como alternativa a Goic es Ximena Rincón. El 18 de agosto se realizará un encuentro de militantes de la DC que tendrá a la ministra del Trabajo como la invitada estelar.

Las palabras de Goic en el comité político, para sorpresa de algunos de los asistentes, dejaron conforme a Guillermo Teillier, quien fue particularmente crítico con Burgos. Eso distendió -por un momento- la compleja relación entre las siete fuerzas del oficialismo, hasta que explotó el episodio de la querella.

El martes 9, el comité de los senadores de la DC convocó a sus siete miembros -incluido el independiente Pedro Araya- a una reunión de emergencia en la oficina de la bancada en Valparaíso. La presentación de una denuncia por cohecho en contra de uno de los suyos, Patricio Walker, molestó a los parlamentarios. De la sorpresa, sin embargo, los parlamentarios pasaron esa mañana rápidamente a la rabia cuando se enteraron de que la denuncia había sido presentada por una agrupación de pescadores de Aysén y patrocinada por el abogado Matías Ramírez, que figura como asesor en el Congreso del diputado comunista Hugo Gutiérrez. Ramírez, además, es miembro de la organización “Defensoría Ciudadana DHG”, ligada a Gutiérrez, y que tiene su domicilio en Iquique, zona que el diputado representa.

“Esto ya es insostenible”, dijo el jefe de bancada, Andrés Zaldívar, apenas arrancó la improvisada reunión. Otros hablaron de un “ajuste de cuentas” con uno de los senadores más críticos a la presencia comunista en el oficialismo. La rabia era tal entre los senadores DC, que la opinión fue unánime: la relación con el Partido Comunista no da para más. Entre los asistentes se encontraba la presidenta de la colectividad, Carolina Goic, que también evidenció su molestia y que confidenció que en un par de oportunidades ya había conversado con el líder del PC, Guillermo Teillier, respecto de tratar de evitar las tensiones entre los dos extremos de la Nueva Mayoría.

En medio de la reunión, ante la mirada atenta de sus colegas de comité, Goic llamó por teléfono a Teillier para pedirle explicaciones por la querella presentada por un asesor directo de Hugo Gutiérrez. Según la versión que entregaron parlamentarios presentes en la cita, el timonel comunista advirtió que Matías Ramírez no era un militante del partido, que él históricamente ha estado ligado a causas “ciudadanas” -anteriormente ha presentado recursos similares en contra de Jaime Orpis y Pablo Longueira- y que no tenía control sobre sus acciones.

La solución que Teillier le ofreció a Goic fue que el propio Walker se acercara a conversar con Gutiérrez para explorar una solución. La propuesta no satisfizo en nada a los senadores DC, que optaron por no tomar en esa reunión una definición más drástica, pero dejaron en claro que ya no compartían mucho más con ese sector del oficialismo. Al final de la cita se sumó el secretario nacional de la colectividad, Gonzalo Duarte, a quien le solicitaron una revisión de todas las comunas en las cuales el candidato de la falange depende o necesita del apoyo del PC para ganar.

Gutiérrez, en tanto, solicitó ese mismo martes un permiso a la mesa de la Cámara de Diputados para ausentarse durante el miércoles 10 y el jueves 11, argumentando “actividades propias del distrito” y evitando así un potencial cara a cara con el senador Patricio Walker.

La tesis de la desafección fue analizada durante cuatro horas el jueves 11 en el consejo nacional de la falange. Una de las principales conclusiones de la cita fue dar inicio a una ronda de conversaciones con las fuerzas de la centroizquierda, “a fin de evaluar las coincidencias programáticas que permitan construir una coalición de gobierno”.

Los principales dirigentes DC, que durante toda la semana conversaron del episodio y exploraron caminos de salida, creen que la llave maestra para separar aguas definitivamente con el PC serán los énfasis que le imprimirán a un próximo programa presidencial.

Esta vez, en la falange no van a permitir que temas en los que no exista un acuerdo sean parte de un eventual entendimiento. Un primer encuentro programático del partido se realizará el 20 de agosto próximo.



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