Reforma de espaldas

TENEMOS  un sistema previsional que ha sido capaz de acumular US$ 150 mil millones, que ni más ni menos están ahí, debidamente resguardados y acreditados en las cuentas individuales de los afiliados, que permitirán pagar pensiones de vejez que por definición la capacidad económica del país podrá enfrentar sin desestabilizarse. Y según el esfuerzo que cada uno hizo, asegurando a todos un mínimo.

Contrasta eso con lo que sucedió con el sistema de reparto, en que los fondos acumulados (en el primer tiempo no debía pagar pensiones) fueron dilapidados y que se prestó para muchos abusos. Como siempre sucede, sectores privilegiados con capacidad de presión obtuvieron mejores pensiones, muchas veces prematuras, a costa de la gran mayoría, que son los más pobres.

Pero como nadie defendió el régimen de capitalización individual, ya que se creía que se defendería solo cuando la gente mirara sus cartolas -entonces para qué desgastarse políticamente defendiéndolo-, los que quieren acabarlo por motivos ideológicos terminaron “instalando” que es un desastre, recurriendo a simplificaciones, comparando peras con manzanas y azuzando la pasión “anti lucro” de los demás (nunca el propio) que se apoderó de los chilenos. Y les basta hacer una promesa sin base: el sistema que lo reemplace pagará pensiones dignas, lo que sucederá porque ellos lo dicen.

Estando instalada la maldad de las AFP, hay que hacer reformas. Y todos concurren al proceso como dando la espalda, sin decir las cosas por su nombre, esperando quedar bien y que no resulte lo peor. La Presidenta señala algo que tranquiliza a muchos: nunca podremos volver al sistema de reparto, porque no cuadra con la demografía esperada. Algo que suena a “no podremos cumplir el sueño, pero sólo porque las cifras no dan, no porque hayamos dejado de soñar”. El no candidato Sebastián Piñera concurre a un noticiario de televisión y explica también largamente por qué no flota el sistema de reparto. El periodista, para ordenar, entre que le pregunta y le asevera que entonces las AFP son buen sistema. Contesta reiterando por qué no sirve el sistema de reparto y elude decir que el régimen de ahorro individual es el mejor sistema.

Sorprendentemente algunos empresarios salen a apoyar el aporte empresarial (los que lo pueden pagar). ¿Por qué no lo habían apoyado antes? Bueno, es que saben que es un nuevo impuestazo del 5% de la planilla de sueldos que no es inocuo, pero ahora lo ven -cabe suponer- como un costo menor frente a algo que pudo ser peor. Asimismo, porque saben que con el tiempo ajustarán los salarios. Y que si se deposita, aunque sea en parte, en los fondos de pensiones, volverá vía fondos disponibles para la inversión.

En la reforma de pensiones que tendremos pesarán más las consignas, sueños frustrados, elusiones y sinrazones, que 35 años de buenos resultados comprobados. Eso puede conducir a cualquier parte. Al menos, no estuvo en la agenda refundacional con que partió el gobierno, porque quizás a dónde nos hubiera llevado fumar “opio previsional”.

Axel Buchheister
Abogado



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