Sergio Ramírez

Escritor y ex Vicepresidente sandinista: "Ortega ya tiene todo el poder y un partido único"

Sergio Ramírez piensa que Ortega ya tiene asegurada su reelección en noviembre.

por Alejandro Tapia

Sergio Ramírez (74 años) es un escritor de larga trayectoria, que entre 1985 y 1990 ejerció como Vicepresidente de Nicaragua durante el gobierno sandinista de Daniel Ortega. Hoy, los caminos de ambos corren por veredas opuestas, tal como sostiene a La Tercera.

En las elecciones de noviembre Daniel Ortega irá por su segunda reelección, pero el principal partido de oposición no podrá competir. ¿Cómo visualiza aquello?

Como unas elecciones de partido único, con un solo candidato que desde ya es ganador. Hay inscritos 16 candidatos más, pero nadie sabe sus nombres, porque son candidatos fabricados. En Nicaragua a este tipo de políticos se les llama zancudos, porque viven de la sangre del presupuesto.

Quien sí podrá participar es el ex “contra” Maximino Rodríguez. Es decir, dos ex guerrilleros frente a frente, pero ahora en las urnas ¿Qué simboliza aquello?

La antigua contra está divida en muchas facciones. Una de ellas va en la alianza con el partido de Ortega, otra se quedó en la oposición ilegalizada, y esta, a la que pertenece Rodríguez, es parte de la facción liberal de Arnoldo Alemán, condenado por lavado de dinero y eximido luego gracias al pacto con Ortega, a quien a cambio le hace el juego. Rodríguez es solo una ficha de relleno de Alemán.

Días atrás el Tribunal Electoral dejó a la oposición sin parte importante de sus escaños parlamentarios ¿Con ese hecho Ortega ya controla todos los estamentos de la institucionalidad de Nicaragua?

Todas las instituciones civiles y militares, sin excepción están bajo control. En la Asamblea Nacional no queda ya ninguna voz independiente después del zarpazo que quitó la totalidad de los escaños a la oposición. Y esto incluye los poderes del Estado, y aún las universidades públicas que funcionan también bajo el control político oficial.

Tomando en consideración todos estos hechos ¿Cuál es el proyecto final de Daniel Ortega?

Ya tiene todo el poder. Hasta hace poco los expertos políticos no se atrevían a decidirse si esta era una democracia limitada, un gobierno autoritario, o simplemente una dictadura. Hoy queda claro ante el más benévolo de esos analistas, que se trata de un régimen camino del partido único, a la usanza más obsoleta. Ahora se trata de seguir avanzando en el control social de la población, y anular todo espacio de vida independiente en el país. Sólo queda una estación de televisión libre, y un diario.

¿A quién intentaría emular Ortega?

A sí mismo. El es su propio modelo, una combinación de autocracia criolla e ideología trasnochada. Pero si a alguien admira más, sería a Vladimir Putin.

¿Tendrán legitimidad unas elecciones que no contarían con observadores internacionales?

Será un problema serio para las cancillerías latinoamericanas y europeas de gobiernos democráticos, libremente electos, concederle esta legitimidad cuando pasen las “elecciones”. Quien anunció que los “observadores sinvergüenzas” de la Unión Europea, la OEA y el Centro Carter no serían admitidos como observadores, fue el propio Ortega, no el Consejo de Elecciones. Es decir, el propio candidato les prohibió la entrada.

¿Es Rosario Murillo el verdadero poder en las sombras en Nicaragua?

Es un poder compartido con su esposo, mitad y mitad, como él mismo ha declarado. Pero el poder de ella es el que él quiere darle, no es un poder propio porque no tiene sustento por sí mismo.

¿Por qué la disidencia del sandinismo no ha logrado penetrar de forma mayoritaria en la sociedad?

Cuando esa disidencia nació en 1995 como partido político, el Movimiento Renovador Sandinista, no cupo en la polarización feroz que había entre el sandinismo tradicional y el liberalismo de retorno al somocismo.



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