Una canasta repleta de heroísmo

Argentina entra en cuartos gracias a un triunfo infartante sobre Brasil (111-107), con dos tiempos extras. España aplasta a una Lituania ida.

por Alvaro Poblete I.

Cuatro veces golpeó la pelota en los bordes del aro, antes de ser tragada por la red. Cuatro golpes directos al corazón de Brasil y de Argentina. Emoción pura, digna de un clásico sudamericano y mundial. Así fue la canasta de tres puntos de Andrés Nocioni, que a tres segundos del cierre silenció el canto de victoria de los dueños de casa y estiró la batalla a un suplementario, tras empatar el marcador en 85.

Porque eso fue este duelo olímpico. Una batalla de básquetbol épica, que terminó con la Albiceleste levantando los brazos, después de disputar un segundo tiempo extra, por 111-107.

Nocioni terminó con 37 puntos, incluidos 24 mediante triples. Mantuvo con vida a los transandinos, que a tres minutos del final perdía por nueve puntos. El otro héroe, especialmente en el cuarto parcial y en los dos alargues, fue el base Facundo Campazzo, quien encestó ocho de sus 33 unidades en la segunda prórroga. El revulsivo armador agregó a su faena 11 asistencias, cuatro robos y cuatro rebotes.

Un triunfo que terminó con los argentinos abrazados, al borde de las lágrimas, especialmente los cuatro miembros que quedan de la generación dorada que ganó el oro en Atenas 2004 (Ginobili, Nocioni, Scola y Delfino). Es que gracias a este resultado, además, su selección aseguró el paso a los cuartos de final del básquetbol en Río 2016.

El duelo había generado mucha expectativa, tanto dentro como fuera de la cancha, debido a la tensión en las tribunas entre dos de las hinchadas más fervientes y enemistadas del continente. Antes de iniciar el pleito, de hecho, el brasileño Marcelo Huertas y el argentino Luis Scola (capitanes de ambos elencos) llamaron a la calma a sus respectivos seguidores, que habían estado provocándose en varios deportes durante los Juegos. El discurso funcionó, ya que toda la enemistad (en términos deportivos) sólo se desató en el parquet.

Campazzo encestó cinco de sus unidades en el inicio del segundo alargue, pero Argentina tuvo que soportar los embates brasileños hasta los segundos finales. Mucho también por sus propias culpas, especialmente desde la línea de libres, donde sólo anotó 22 de 34 intentos. Brasil, en cambio, marcó 22 de 27. Por eso la expectación se mantuvo hasta el final, hasta que Ginobili capturó un rebote ofensivo y cerró el juego con dos libres (había errado ocho en el partido).

“Esto nos pone bien, nos sentimos muy contentos de poder estar otra vez en una segunda fase de unos Olímpicos. Eso demuestra una continuidad de Argentina, de lucha, de entrega, de amor por esta camiseta”, afirmó Nocioni.

Además de la derrota, el panorama brasileño se complica más aún gracias a la contundente y sorpresiva victoria de España 109-59 a Lituania. Los hispanos se metieron parcialmente entre los cuatro mejores del grupo. Otra vez, un equipo local tiene presión.



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