Los curiosos hermanos Harting

Christoph, el hermano menor, se quedó el oro en lanzamiento de disco.

por Ignacio Leal

Suena hasta ridículo. El último campeón olímpico en el lanzamiento del disco, el alemán Robert Harting, no pudo estar presente en la defensa de su oro por una lesión absurda: quiso apagar una lámpara con el pie y se resintió de la espalda con un lumbago. Ésa, al menos, fue la excusa que dio para explicar por qué lanzó el disco sólo a 62,21 metros del círculo, quedándose fuera de la final.

Por eso es que su hermano menor, Christoph, quiso honrar el orgullo familiar y en un desempeño heroico, digno de cualquier efeméride nacional y mundial, se quedó con la presea que pertenecía a Rob.

El menor de los Harting llegó hasta la final clasificado en el tercer puesto, con una marca de 65,41 metros, pero alejado por 48 centímetros del mejor, el polaco Piotr Malachowski. Y en esa instancia, el actual campeón del mundo continuó ejerciendo su dominio; mientras que el germano no alcanzaba a superar los 67 metros de distancia, el polaco ya presentaba en su tercer intento un lanzamiento de 67,55 centímetros, la marca que supuestamente lo dejaría con el primer lugar.

Después de fallar en dos intentos, y enviar el último 64,77 metros lejos, Chris se complicaba porque hasta allí sólo le alcanzaba para el bronce. Pero promesas son promesas, y sobre todo si se hacen en familia, por lo que el alemán quiso honrar la que le hizo a su hermano. Además, un bronce lo relegaría a un lugar secundario dentro de la familia, ya que Robert, además de ser campeón olímpico, fue tricampeón mundial y campeón europeo en la disciplina.

Fue así como en el último intento, el discóbolo alemán arrebató el oro. Con su histrionismo, sus bailes y sus payasadas, el público quiso apoyarlo y él sacó todas sus fuerzas para lanzar el plato a 68,37 metros de distancia, sorprendiendo a todos los presentes en el Joao Havelange, que en ese entonces esperaban la participación de Bolt en los 100 metros.

Malachowski era dueño del último lanzamiento e intentó recuperar la medalla, pero no pudo superarlo, quedándose con la plata. El otro alemán, Daniel Jasinski (67,05 metros) fue el dueño del bronce. Ambos, a regañadientes tuvieron que felicitarlo.

El olimpismo suma a una nueva familia a su histórico palmarés dorado, cargado de hermanos compartiendo y sucediéndose en muchas disciplinas. Los Harting pueden estar felices, pues comienza el reinado en los discos del menor de sus hijos.



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